Una potente detonación en un depósito de explosivos ha dejado decenas de fallecidos y heridos en la localidad birmana de Kaung Tat, ubicada en el estado de Shan, en el noreste de Myanmar (la antigua Birmania). Los medios locales habían informado este lunes por la mañana de que al menos 55 personas habían muerto en la explosión, que se produjo el domingo, pero el Ejército de Liberación Nacional Ta’ang (TNLA), la guerrilla que controla la zona, ha ofrecido por la tarde un primer balance oficial en el que sitúa el número de víctimas mortales en 39 y en 75 el de los heridos. Sus datos se basan, según ha comunicado el portavoz Lway Yay Oo, en un recuento hospitalario. El grupo armado, uno de los más poderosos del país y que actualmente mantiene un alto el fuego con el ejército birmano, había reconocido previamente que almacenaba en Kaung Tat explosivos destinados “a operaciones mineras”. “Sentimos profundamente este accidente, que ha resultado en la trágica pérdida de vidas y en una inmensa devastación”, expresó el domingo la TNLA. La organización ha abierto una investigación para determinar cómo se produjo la explosión y ha señalado que más de 200 viviendas han resultado dañadas. La agencia local Shwe Phee Myay, sin embargo, había informado previamente, citando al personal de emergencias, de que las víctimas mortales eran 55: 25 mujeres y 30 hombres. El hospital de la ciudad más cercana, Namhkam, ha alertado de la escasez de suministros de sangre para tratar a los heridos. La TNLA ha explicado que su departamento económico había almacenado en Kaung Tat gelignita, un explosivo que se emplea habitualmente para voladuras mineras y trabajos de cantera. Aunque el uso de este tipo de dinamita es común, el explosivo puede volverse muy inestable con el tiempo si no se guarda adecuadamente. En su comunicado, la organización ha asegurado que investigará lo ocurrido, depurará responsabilidades y proporcionará asistencia, atención médica y apoyo para la rehabilitación de los afectados. Kaung Tat se encuentra en una zona especialmente sensible por su cercanía a China. Se trata de una franja estratégica, marcada desde hace años por los combates entre el Ejército birmano y las guerrillas étnicas, donde la guerra civil se ha entrelazado con la disputa por el control de rutas comerciales y explotaciones mineras.La antigua Birmania posee grandes reservas minerales, como tierras raras, jade y otro tipo de metales, que se han convertido en una importante fuente de ingresos tanto para el Gobierno respaldado por los militares como para los distintos grupos armados. En muchas zonas bajo control de milicias étnicas, la minería —a menudo bajo escasa regulación y medidas de seguridad limitadas— sostiene parte de sus estructuras económicas y militares. “Todo ha quedado completamente destruido, irreconocible”, ha relatado a Reuters un vecino identificado como Moe Z., que se encontraba a unos 2,4 kilómetros del lugar en el que se produjo la detonación. Moe vio una columna de humo en forma de hongo elevarse sobre la aldea, lo que en un primer momento le hizo pensar que se trataba de un bombardeo aéreo, una táctica que la junta militar ha utilizado de manera recurrente desde el golpe de Estado de 2021. Una vecina que ha perdido su casa resumió en redes sociales el azar de la tragedia: “Mi teléfono me salvó la vida”, escribió en una publicación recogida por la BBC. “Estaba sentada en mi habitación comiendo fideos y mirando la pantalla. Si hubiese estado en la cocina, probablemente no seguiría con vida”. Lo que vino después, según describe, fue una película de terror en la que la gente gritaba y buscaba a sus familiares. “Parecía que se estaba acabando el mundo”, relata. La mujer, que ha sufrido una herida leve en la pierna, cuestiona por qué había explosivos almacenados tan cerca de una zona residencial. La TNLA, vinculada a la etnia palaung, integra junto al Ejército de Arakán y el Ejército para la Alianza Democrática de Birmania la poderosa Alianza de la Hermandad. A finales de 2023, esta coalición lanzó una ofensiva contra el ejército que supuso uno de los mayores reveses para la junta castrense, que había tomado el poder por la fuerza dos años y medio antes.Los avances rebeldes en áreas próximas a China han aumentado desde entonces la presión sobre una frontera estratégica para el comercio y para los intereses de Pekín. El alto el fuego entre la TNLA y el Ejército birmano se alcanzó el pasado octubre tras conversaciones mediadas por China, aunque la relación entre ambas partes sigue siendo tensa. La explosión se ha producido en un momento en el que el ejército birmano está tratando de apuntalar su poder bajo una nueva arquitectura institucional, tras unas elecciones en las que no hubo oposición real y que buena parte de la comunidad internacional rechazó por su falta de garantías. Min Aung Hlaing, el general que lideró la insurrección de 2021 y que acabó con los intentos de transición democrática en el país, fue revestido en abril con el cargo de presidente por un Parlamento dominado por fuerzas próximas a los militares. Desde la asonada, Myanmar ha quedado sumida en una espiral de guerra, represión y aislamiento internacional.