Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.Marilyn Monroe era un imán para cualquier mirada. Aquí la vemos en el set de "The Seven Year Itch", en Nueva York. / BettmannLo de tratar de ‘rubias tontas’ a la mayoría de sus personajes es un equívoco que merece revisarse: ni la seductora que finge candidez en “Cómo pescar un millonario” (1953), ni la vecina pícara de “La comezón del séptimo año” (1955) tienen un pelo platinado de bobas. Menos aún la cantante con pasado de “Nunca fui santa” (1956), la despierta muchacha en la corte del presumido Laurence Olivier de “El príncipe y la corista” (1957) o la irresistible intérprete de ukelele de “Una Eva y dos Adanes” (1959). Además de su explosiva belleza, del brillo que irradiaba su pálida piel en las fotos y en la pantalla, y su andar cimbreante, Marilyn Monroe (1926-1962) fue una gran actriz. Un detalle que no suele mencionarse en innumerables crónicas enfocadas en sus amores dentro o fuera del matrimonio o las teorías conspirativas sobre sus últimos momentos. Conforme a los criterios deTipo de trabajo: NoticiasInformación basada en hechos y verificada de primera mano por el reportero, o reportada y verificada por fuentes expertas.