Sara Carbonero, originaria de Corral de Almaguer (Toledo), recibía este domingo la Medalla de Oro de Castilla-La Mancha por su labor en el periodismo deportivo y su cariño a su tierra en el Auditorio José Luis Perales de Cuenca. El reconocimiento a Carbonero fue anunciado a principios del mes de abril y compartió esta noticia con su madre Goyi Arévalo poco antes de que esta falleciera el 12 de abril, tras años sufriendo una larga enfermedad. “Justo cuando me enteré de que iba a recibir este premio, mi mamá estaba malita en el hospital. Fue nuestra última conversación. Ella sonrió orgullosa, como siempre. Ella es la responsable de que yo sea la persona que soy. Me lo dio todo y todo lo que hago es por ella, y lo seguiré haciendo. Y es que solo se muere lo que se olvida”, dijo la periodista emocionada al recibir la medalla.“Es un momento difícil de mi vida, pero esto me muestra que siempre hay caminos para seguir. Parte de esta medalla es de los míos, de mis hijos, de mi pareja, Jota, que siempre está conmigo, de mi hermana, que es un pilar fundamental”, dijo la periodista sobre el escenario. Carbonero, “ilusionada” por recibir la máxima distinción de Castilla-La Mancha, quiso también honrar a su tierra natal con unas palabras de agradecimiento: “Me siento honrada y agradecida. Me gusta la frase de que el mejor legado que unos padres pueden dejar a sus hijos son raíces y alas. Yo tengo la suerte de que mis padres y mis abuelos me dieron unas raíces muy fuertes, un lugar a donde regresar, el sitio de mi recreo, donde soy más libre, mi pueblo, Corral de Almaguer”. Corral de Almaguer es el pueblo donde se despidió de su madre por última vez, pero también donde la comunicadora conserva sus mejores recuerdos. Durante su discurso, recordó las mañanas en el tractor de su abuelo cuando iba a vendimiar o sus clases en el colegio Nuestra Señora de la Muela. “Qué felices éramos y no lo sabíamos”, dijo. “Solo los que tenemos un pueblo sabemos lo difícil que es cuando hay que partir para perseguir sueños. Te vas, pero algo queda para siempre, y en cada aventura sigue intacta la huella de Corral y de su gente”, aseguró.La periodista confesó que en estas últimas semanas su pueblo ha sido su refugio en los momentos en los que siente que le faltan las fuerzas, y cuando quiere recordar a su madre. Para ello solo hace falta ver “un atardecer en la ermita del pueblo, un paseo por el campo, con una caña bajo la torre de la iglesia”. Junto a la periodista, en la ceremonia también fue galardonado el exfutbolista Fernando Morientes por su carrera deportiva, y se concedió la medalla a título póstumo al expresidente preautonómico Jesús Fuentes Lázaro. Además, se nombraron Hijos Predilectos a Alberto Jiménez Rodríguez, de Miss Caffeina; a Gregorio Moya Lara, natural de Argamasilla de Alba, por “representar la fuerza renovada del flamenco desde Castilla-La Mancha”; a la periodista de EL PAÍS Isabel Valdés o a Isidoro Gómez Cavero, “médico de profesión y una figura destacada en la vida pública de Cuenca con una trayectoria marcada por la vocación de servicio”.El reconocimiento de Carbonero llega tras unos meses difíciles. El 2 de enero, tras dar la bienvenida al nuevo año en la isla canaria de La Graciosa, tuvo que ser ingresada en un centro hospitalario de Lanzarote por una molestia abdominal, donde pasó 11 días ingresada después de pasar por una operación.La muerte de su madre el pasado 12 de abril ha sido un evento difícil de procesar para la comunicadora, quien se ha estado sincerando y compartiendo fotos con sus 3,6 millones de seguidores en Instagram en el último mes. “Dicen que la cara es el espejo del alma y mi alma está rota, pero sanará. A veces me desbordo por el dolor punzante e irremediable. Otras me pido paciencia porque vendrán tiempos mejores. Soy un caos, la melancolía andante, y comparto mi sentir por si puede ayudar a alguien. Amanezco, me quiero, me cuido, respiro sin más pretensiones que despertar cada día”, escribió el pasado lunes en una publicación.