ActualidadEs un tiempo complicado para Sara Carbonero en lo personal, pero no en lo profesional; acaba de estrenar la s�ptima tienda de Slowlove en menos de un a�o.Actualizado Domingo,
mayo
00:10Sara Carbonero en la s�ptima tienda exclusiva de Slowlove, en el Centro Comercial Moraleja Green.
Son d�as duros para Sara Carbonero. Como ella misma dice en sus redes sociales, la periodista es hoy tormenta y calma, �una monta�a rusa� de emociones. La reciente muerte de su madre, Goyi Ar�valo, ha hecho que convivan en ella muchas Saras, �la que piensa que nada tiene sentido, la que se enfada con el mundo, pero tambi�n la que da gracias por lo vivido y se ilusiona con sus hijos, con el amor y la vida�, dice. �Melancol�a andante�, asegura, en ese caos interior provocado por el dolor tambi�n se reconoce en la Sara que, aunque no sabe c�mo seguir adelante, se pone el mundo por montera y agradece cada mensaje de cari�o y gesto bonito que recibe. Y son muchos. Los �ltimos le han llegado en uno de esos buenos momentos que su vida profesional no para de regalarle: la inauguraci�n de una tienda de su marca, Slowlove, en el Centro Comercial Moraleja Green (Madrid) junto a su socia �de vida�, la periodista Isabel Jim�nez. Es la s�ptima en menos de un a�o, un espacio de 85 metros cuadrados que se estrenaba, por primera vez en todos los a�os de vida del proyecto, con un encuentro entre las creadoras y sus clientas y seguidoras, para conversar con ellas y recibir su feedback sobre la colecci�n. A las puertas de la tienda, muchas esperaron durante horas para conocer a Sara. Una de ellas fue Luisa Negre (24 a�os), quien al saber que podr�a conocerla en persona no dud� en coger un avi�n desde Palma de Mallorca para hacer cola frente a la tienda durante m�s de siete horas. �A veces por cumplir un sue�o se da todo, porque sin esfuerzo nada sale adelante. Quiero abrazarla y decirle cu�nto me inspira por c�mo es, por su belleza interior y por su lucha por la salud mental, porque sin ella no hay nada.Am� me ha ayudado mucho�, asegur�. El abrazo lleg�.











