Brasil es el único país del mundo donde todas las elecciones son completamente electrónicas.
Para celebrar el 30.º aniversario del sistema en mayo, el Tribunal Superior Electoral (TSE), que supervisa las elecciones generales, lanzó una mascota, Pilili, una máquina de votación de aspecto amigable con grandes ojos redondos.
Sin embargo, ni Pilili ni la extensa campaña de acercamiento al público que el tribunal ha realizado en los últimos años han logrado revertir la creciente desconfianza en el sistema electoral brasileño.
En 2009, el 45% de los brasileños encuestados por Latinobarómetro afirmó creer que las elecciones eran limpias, mientras que el 47% las consideró fraudulentas.
Para 2024, solo el 32% confiaba en el fraude y el 61% sospechaba de él.













