Las elecciones presidenciales se celebraron este domingo en Colombia con normalidad, alta afluencia de electores e incidentes aislados en zonas muy alejadas de los principales centros urbanos del país.Los jurados de mesa comenzaron a llegar a las 6:30 de la mañana al Colegio Distrital Usaquén de Bogotá en una mañana nublada que amenazaba lluvia. El retén policial confirmaba que estaban registrados en el colegio, revisaban sus pertenencias y los dejaban entrar.La primera votante, Patricia Fernández, de 48 años, esperaba desde las seis de la mañana a que abriesen las urnas. "Vine dos horas antes porque tengo muchas ganas de votar y quiero evitar las horas de mayor afluencia", comentó después de confesar que era la primera vez que votaba en su vida. "Antes de salir de casa oré, oré y oré, pidiéndole a Dios que me ayudase a decidir mi voto y he sentido que me ha guiado", explicó con una sonrisa.A su lado Luis López, de 60 años, guarda de seguridad que acababa de finalizar su turno, quería votar lo más rápido posible para irse a descansar porque tenía que trabajar de nuevo por la noche. "Si gana la izquierda de nuevo, vamos camino de Venezuela", explicó después de quejarse de que "los jóvenes colombianos le dieron el poder a Gustavo Petro (actual presidente) en 2022 porque se creyeron sus promesas de que no pagaría la deuda externa cuando finalmente ha cumplido con sus obligaciones".Patricia reconoció que nunca se había interesado por el proceso electoral y por eso no votaba, pero en el último año "he hecho un máster en política". Luis no tiene gran confianza en que Colombia consiga un día ser un país pacífico. "La única paz que conozco aquí es la de los cementerios", sentenció.A las ocho de la mañana había más de dos centenares de electores haciendo fila ante la entrada del colegio electoral. 11.208 sufragantes potenciales estaban habilitados para ejercer su voto en 32 mesas con 360 electores por mesa.Cada mesa electoral estaba constituida por seis jurados que les permitió turnase a la hora de comer. En la mesa 10 había un jurado veterano a pesar de tener solo 25 años. "Desde que cumplí la mayoría de edad es mi octava elección", comentó con una sonrisa Juan Pablo Noscue, "un apellido de origen indígena perteneciente al pueblo Nasa que se asocia en su lengua materna con 'un aguacerito".El joven, estudiante de contabilidad pública, fue seleccionado por la universidad para que participase en el proceso electoral. "Los miembros de las mesas no perciben dieta alguna ni siquiera para el transporte o la comida y pagan una alta multa sino se presentan", explicó Juan Pablo. "Todo jurado tiene derecho a un día de compensación laboral que lo puede disfrutar en los siguientes 45 días", comentó otro miembro de la mesa.Las personas que no concurran a desempeñar las funciones de jurado sin justa causa son destituidas de sus cargos que desempeñan si son servidores públicos. De no serlo, les corresponderá una multa de hasta 10 salarios mínimos legales vigentes, es decir 17,5 millones de pesos colombianos, más de 4.000 euros.A las 9 de la mañana ya había colas de centenares de votantes en la entrada del colegio electoral. Un elector empezó a despotricar en voz alta contra el presidente Petro y un apoderado de ese partido estuvo a punto de llamarle la atención. Una tercera persona le invitó a salir fuera de la sala donde se estaba votando. "Se trata de salvar la democracia y de evitar que el comunismo siga gobernando", comentó con bastante ímpetu. "Voy a votar por el Tigre (el apodo del derechista Abelardo de la Espriella) porque es el único que no tiene compromisos políticos, podrá gobernar con mucha libertad y acabar con la violencia", explicó.El número de votantes también fue muy alto durante la mañana en el Instituto Pedagógico, donde podían votar más de 10.000 electores. El joven Juan Quintero, de 26 años y trabajador de la banca, fue a votar con la camiseta de la selección española en homenaje a su abuelo."Aquí falta un Pinochet y yo voto a la derecha por odio al izquierdista Iván Cepeda", explicó sin tapujos. Su compañero Santiago Vargas, estudiante de Marketing, admitió más moderadamente que son unas elecciones muy polarizadas. "Lo mejor que le puede pasar a este país es que sea gobernado por la derecha", reflexionó.Delante del colegio electoral distintos vendedores ofrecían café, jugos, empanadillas, mazorcas de maíz asadas. El dueño de uno de los negocios callejeros comentó que "la mayoría de los electores de los colegios de la zona votan a los candidatos más derechistas porque pertenecen a los estratos sociales más altos". Las arterias principales estaban llenas de coches de alta gama en dobles filas a la espera de que sus dueños regresasen de votar.Los dos candidatos principales votaron pronto. El izquierdista Iván Cepeda declaró en la capital que "hemos venido a ejercer nuestro derecho a elegir un futuro y un destino distinto para Colombia, profundizar los cambios que hemos tenido en estos años de gobierno progresista". El derechista Abelardo de la Espriella expresó en la costera Barranquilla que "hoy se define la libertad, la democracia y vamos a derrotar a la tiranía en primera vuelta".Un total de 1.330 observadores internacionales de 22 países vigilaron el proceso electoral durante toda la jornada, "convirtiéndose en la misión más amplia en la historia electoral del país", tal como destacó Cristian Quiroz, presidente del Consejo Nacional Electoral (CNE).Uno de los organismos más prestigiosos en el despliegue de expertos fue el Centro Carter con 128 misiones en su haber desde 1989. La jefa de esta misión, Jennie Lincoln, destacó las facilidades dadas por las autoridades colombinas como una señal positiva de transparencia. "Esperamos que nuestra presencia ayude a los colombianos a evaluar la credibilidad de las elecciones", afirmó Lincoln a su llegada a Colombia.Otros 373.612 testigos electorales nacionales registrados por las diversas candidaturas se desplegaron por todo el país para verificar el 98,31% de las 122.000 mesas establecidas por la Registraduría Nacional y evitar cualquier tentación de fraude en un país con una desconfianza crónica en el sistema electoral.El Ministerio del Interior, que lidera todo el entramado de orden público y centraliza las denuncias, desplegó 120.000 policías, 160.000 integrantes del Ejército y otros 120 uniformados de apoyo por todos los departamentos del país.Un enfrentamiento armado entre facciones disidentes de las FARC dejó al menos 50 guerrilleros fallecidos en una zona remota del departamento del Guaviare, en la víspera de los comicios presidenciales.