En medio alertas por violencia de grupos armados ilegales y una campaña marcada por la división entre continuar o revertir las políticas del presidente Gustavo Petro, los colombianos acudían el domingo a las urnas para elegir un nuevo gobernante entre una baraja de 11 aspirantes.Los centros de votación abrieron sus puertas a las 8 de la manaña, en una jornada con 41,4 millones de colombianos habilitados para votar —de una población total de 53 millones—, de los cuales 1,4 millones lo harán en el exterior.La Registraduría Nacional iniciará el domingo el conteo de los sufragios, sin horarios fijos para entregar el resultado inicial, que tiene una función informativa y que en los días posteriores será verificado durante el escrutinio en el que se declarará la elección.Antes de la apertura, Petro formuló un llamado a cuidar el voto y expresó que ojalá todos los colombianos puedan ejercer este “derecho para determinar para dónde va Colombia”, durante un acto en la Plaza Bolívar de Bogotá.Las encuestas han mostrado una reñida carrera entre tres punteros: el oficialista Iván Cepeda y los opositores de signo conservador Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia, dejando atrás a otros candidatos que representan a sectores más moderados.“Hoy se define la libertad, la democracia, el futuro de Colombia”, aseguró De la Espriella, simpatizante de Donald Trump y Nayib Bukele, tras votar en la ciudad caribeña de Barranquilla. “Vamos a derrotar a la tiranía en la primera vuelta”.Si ningún candidato obtiene la mitad más uno del total de los votos, los dos más votados se enfrentarán en una segunda vuelta en junio.Tras votar al sur de Bogotá, Cepeda dijo a la prensa que esperan la victoria y que dentro de su campaña tienen un “mecanismo rápido” de conteo de resultados para vigilar que coincidan con los de la Registraduría.Ambos candidatos entraron el domingo a los centros de votación rodeados de un fuerte dispositivo de seguridad que protegía a los políticos con escudos antibalas.Visiones antagónicas El próximo inquilino del palacio presidencial deberá gobernar en un país con cerca de 27.000 alzados en armas, según cálculos de la Fundación Ideas para la Paz, un centro de investigación sobre el conflicto interno.A una década de la firma del acuerdo de paz con las extintas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el país aún lidia con disidencias de esa guerrilla y otros grupos armados como el cártel Clan del Golfo y la guerrilla Ejército de Liberación Nacional, alimentados por el narcotráfico y la minería ilegal.Entre los punteros, Cepeda, senador y candidato por el oficialista Pacto Histórico, es el único que continuaría con la política de “paz total” con la que Petro inició diálogos paralelos con los ilegales, a los que aún no ha logrado desarmar.Guillermo Rico, periodista y escritor, dijo a The Associated Press desde el centro de Bogotá que ejerció su voto para defender la continuación de los diálogos de paz, que considera una prioridad para el país: “Indudablemente es la paz y más que hay candidatos que están proponiendo destripar, asesinar, acabar con la oposición con la gente de izquierda”.Valencia, del Centro Democrático, y De la Espriella, del movimiento independiente Defensores de la Patria, han centrado su propuesta en “enfrentar la crisis de seguridad” combatiendo delitos como el narcotráfico, la extorsión y el secuestro para así “recuperar” el control territorial por parte del Estado en sitios donde operan los ilegales.“La violencia está desbordada, la guerrilla está en las puertas de la ciudad y nadie puede salir al campo. Volvemos a lo que estábamos hace 20 años”, dijo a la AP el votante Rubén Darío Pineda.La fuerza pública ha reforzado la presencia en el país con más de 246.000 uniformados en la jornada electoral, en la que hay alerta por peligro de violencia en cientos de municipios. Mientras que aproximadamente 1.500 observadores de organizaciones y misiones internacionales vigilarán su transparencia, incluidos el Centro Carter y la Unión Europea.Durante la jornada, se registraron presuntos casos de compra de votos y la fiscalía investigaba un posible caso de coacción a votantes en la zona rural de Coyaima, en el centro-oeste del país, presuntamente por parte de guerrilla Ejército de Liberación Nacional, alzada en armas desde 1964.Petro se juega su legado Petro, quien militó en su juventud en una extinta guerrilla, ha buscado que su legado continúe porque asegura que la oposición no le permitió ejecutar todos sus proyectos.Ahora Cepeda, su aliado político, ha prometido profundizar la agenda oficialista, ampliando programas sociales y continuando con las reformas del sistema pensional y laboral, mientras busca que el Congreso apruebe la polémica reforma a la salud.Mientras que Valencia, ahijada política del expresidente Álvaro Uribe (2002-2010), y De la Espriella han prometido dar al país un giro para priorizar la austeridad del Estado, rebajar impuestos para las empresas y atacar los grupos armados ilegales y los narcotraficantes.Tanto de la Espriella como Valencia han manifestado su afinidad por Trump, incluso cuando este ha adoptado una postura más agresiva hacia América Latina que cualquier otro presidente estadounidense en décadas y ha presionado a naciones como Colombia, Ecuador y México para que repriman con mayor contundencia a los grupos criminales.Fuente: AP y EFEPB