El pasado mes de abril se cumplieron diez años de la publicación de los Papeles de Panamá, la mayor filtración de documentos de la historia sobre la evasión de impuestos en paraísos fiscales, también conocidos como paraísos offshore. Aquellas informaciones mostraron al mundo cómo cientos de celebridades, políticos, personajes famosos, millonarios e incluso criminales habían creado miles de empresas opacas en esos territorios offshore para ocultar su patrimonio, evadir impuestos en sus respectivos países y lavar dinero. El escándalo fue de tal magnitud que la comunidad internacional endureció poco tiempo después la lucha contra la evasión fiscal en todo el mundo. PublicidadUna década después, los paraísos fiscales siguen siendo la gran lacra de un mundo cada vez más globalizado, pero como señala José María Mollinedo, secretario general del Sindicato de Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha), "ya no hay un espacio absoluto de impunidad como había antes, aunque la sigue habiendo".El experto de Gestha se refiere a las medidas que se pusieron en marcha tras el escándalo de los Papeles de Panamá. Una destaca por encima de todas: el intercambio de información bancaria entre países que se puso en funcionamiento en 2017 y que ya se aplica en más de 100 países del mundo. Gracias a esa medida, la evasión de la riqueza en paraísos fiscales se ha reducido aproximadamente a un tercio de la que había diez años atrás. Eso es lo que afirmó en su momento el informe Evasión fiscal global 2024 (PDF), un completo trabajo publicado a finales de 2023 por el Observatorio Fiscal de la Unión Europea, un laboratorio de investigación creado en 2021 especializado en cuestiones de fiscalidad internacional. Reducir dos tercios la riqueza oculta en paraísos fiscales en menos de una década es un éxito. Pero "aún queda mucho por hacer", recuerdan los expertos consultados para este reportaje. Con una visión un poco menos optimista que Mollinedo, Juan Gimeno, economista y coordinador de la Plataforma por la Justicia Fiscal, afirma: "Mi sensación es que algo sí se avanzó con todos aquellos escándalos, pero creo que seguimos prácticamente igual: aún hay mucha opacidad fiscal y una evasión internacional importante, además de cierta complicidad política". Coincidiendo con el aniversario de los Papeles de Panamá, la ONG Oxfam Intermón publicó el pasado mes de abril un demoledor informe que incluye cifras muy reveladoras en el sentido apuntado por Gimeno. Dicho documento afirmaba que en 2024 "la riqueza oculta en paraísos fiscales, en cuentas no declaradas y sin tributar, alcanzó los 3,55 billones de dólares (3,05 billones de euros)". Esa riqueza oculta es el doble que el PIB de España y más del doble del PIB combinado de los 44 países menos desarrollados del mundo. Además, esa fortuna opaca está muy mal repartida: el 80% de la misma pertenece solo al 0,1% de los ricos, es decir a los ultrarricos entre los ultrarricos.PublicidadMiguel Alba, encargado del seguimiento de paraísos fiscales en Oxfam Intermón y experto en desigualdad económica, explica que a raíz del acuerdo BEPS (Base Erosion and Profit Shifting por sus siglas en inglés, o Erosión de la Base Imponible y el Traslado de Beneficios en castellano) impulsado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), "la coordinación y el intercambio de información entre países ha mejorado notablemente y empieza a dar frutos", aunque a continuación, como hacen Mollinedo y Gimeno, matiza: "Pero aún queda mucho por hacer. Falta ambición y valentía para llamar a las cosas por su nombre".Auténticas "guaridas fiscales"Para empezar, Alba propone que a los paraísos fiscales se les empiece a llamar "guaridas fiscales" para quitarle la connotación positiva que puede tener la palabra paraíso. "Hay mucha retórica al respecto y no se llama a las cosas por su nombre. Ese es el verdadero problema", insiste el representante de Oxfam Intermón. A guisa de ejemplo, Alba apunta que en España "tenemos unos criterios bastante bien elaborados por la ley para determinar qué es una guarida fiscal, pero luego el problema lo encontramos en la forma de aplicar esos criterios, por no entrar en cuestiones políticas o diplomáticas". PublicidadEl representante de la ONG pone sobre la mesa otro elemento importante en la lucha contra los paraísos fiscales: su inclusión en una suerte de lista negra de las administraciones de Hacienda de casi todos los países del mundo. Esas listas negras también ofrecen una versión supranacional: la Unión Europea y la OCDE tienen la suya propia, "aunque no son concordantes y hay diferencias entre ellas", recuerda Mollinedo.Estos días el Ministerio de Hacienda español está actualizando su lista de paraísos fiscales o de las "jurisdicciones no cooperativas", como denomina oficialmente a estas guaridas del dinero de los ricos. Lanzó a audiencia e información pública una orden en la que actualiza la lista, a la que pudieron realizarse aportaciones desde 22 de mayo hasta este lunes 1 de junio. En la orden, Hacienda planteaba sacar de la lista a Barbados, Dominica, Gibraltar, Seychelles, Trinidad y Tobago y Samoa, en este último caso por lo que respecta al régimen fiscal perjudicial. Asimismo, el Departamento que dirige Arcadi España propone incluir a Rusia en lo referente al régimen fiscal perjudicial. La novedad más llamativa es que, por primera vez desde 1991, Gibraltar va a dejar de ser considerado por el Estado español un paraíso fiscal. José María Mollinedo indica que los criterios contemplados en la legislación española para incluir o sacar de esa lista a determinados países o territorios son "técnicos". Esto implica que para que un territorio o país deje de ser considerado un paraíso fiscal por España tiene que existir transparencia fiscal, intercambio de información tributaria, no admitir sociedades o empresas extraterritoriales "dirigidas a la atracción de beneficios que no reflejen una actividad económica real en dichos países o territorios" y no tener una nula o baja tributación. "Esos criterios son paralelos a los que utiliza la OCDE para determinar los países cooperantes o no cooperantes en materia fiscal", añade el representante de Gestha.Mollinedo comparte con Alba que una cosa son los criterios y otra muy distinta la aplicación de los mismos. El secretario general de Gestha señala que actualizar la lista de paraísos fiscales es "una decisión del equipo del ministro de Hacienda". Una decisión política, por tanto. Como consecuencia de ello, Mollinedo apunta que los países de la UE "excluyen de entrada y de forma apriorística a cualquier otro país europeo de sus listas de paraísos fiscales". José María Mollinedo: "La UE excluye de entrada y de forma apriorística a cualquier otro país europeo de sus listas de paraísos fiscales"El experto de Gestha cita el caso de Luxemburgo, país miembro de la UE conocido por su baja tributación tanto a particulares como empresas. Hasta 2023, Luxemburgo estuvo incluido en la lista española como un paraíso fiscal. "Este es un tema espinoso. Entiendo que muchos no quieren entrar en polémicas, pero si España aplicase de forma estricta los criterios que están definidos en la ley, Luxemburgo y otros países europeos serían considerados guaridas fiscales", tercia Miguel Alba."Cuando hablamos de guaridas fiscales, solemos pensar en islas perdidas en el Caribe o en el Pacífico, y aunque en parte es así y muchas de ellas facilitan la evasión y elusión fiscal, no es menos cierto que en esas listas no se incluye a países que operan como tales. Estamos hablando, dentro la Unión Europea, de Países Bajos, Luxemburgo, Chipre o Malta, por ejemplo. En Estados Unido hay un caso muy claro, el de Delaware. Ninguno de estos territorios está en un listado oficial, ya sea nacional o internacional", apostilla el portavoz de Oxfam Intermón."Aunque se ha avanzado mucho en la gobernanza fiscal a nivel global, aún estamos limitados por este tipo de prácticas", concluye Miguel Alba. El representante de Oxfam Intermón se queja de la UE "no parece nada dispuesta a cambiar de criterio". PublicidadAlba reclama que, del mismo modo que Bruselas ha avanzado en la unión monetaria y económica, también apueste de forma más decidida por la unión fiscal. Algo que todavía parece lejano, según se desprende de las palabras de Alba: "En la Unión Europea cualquier tipo de acuerdo a nivel fiscal tiene que ser unánime. Pero ese acuerdo brilla por su ausencia. Más bien ocurre lo contrario, hay competencia fiscal. Los países europeos compiten un poco por ofrecer a las empresas ventajas fiscales".A la hora de hablar de limitaciones, Gimeno se queja de que en realidad "no hay sanciones eficaces contra quienes utilizan esas vías para ocultar su riqueza". "No podemos olvidar que prácticamente el 99% de esas guaridas fiscales sirven para ocultar delitos, llámese dinero negro, tráfico de drogas, de armas o fraude fiscal", añade el portavoz de la Plataforma por la Justicia Fiscal. El acuerdo BEPSAunque afirma que los paraísos fiscales siguen siendo "un agujero negro", el experto de Oxfam Intermón sostiene que esa mejor gobernanza fiscal ha alumbrado medidas positivas como la implantación de una tasa mínima de tributación del 15% para las grandes multinacionales en el marco de la OCDE. Es el famoso acuerdo BEPS. "Se han establecido unas normas para que esas grandes empresas paguen en cada país en función de la de la actividad que realizan en cada territorio. En esta cuestión, vamos por una buena senda. De cara al futuro tenemos que reforzar esta medida pese a que Estados Unidos se ha salido de este acuerdo", incide Miguel Alba.PublicidadGimeno también valora el acuerdo BEPS, pero lamenta que "va muy despacio". El portavoz de la Plataforma por la Justica Fiscal lamenta que Estados Unidos se haya salido de este acuerdo. "Damos un paso adelante y dos hacia atrás", afirma Gimeno.Una mirada al futuro¿Qué hacer entonces? Preguntados sobre cómo avanzar más en la lucha contra estas guaridas fiscales, los expertos muestran cierta esperanza. "Va a depender en buena medida de la ciudadanía. Si siguen avanzando las fuerzas más ultraconservadoras, con Trump y Milei a la cabeza, pues entonces habrá que ser pesimistas, porque estos no solo son cómplices, sino que son agentes activos. Estas guaridas fiscales son una vía de negocio para unos pocos. Pero si se reacciona y se castiga este tipo de movimientos en las urnas, podremos ser más optimistas. Hay cierto consenso entre las fuerzas progresistas en que sin justicia fiscal no hay justicia social y que es fundamental que los ultrarricos paguen los impuestos que no pagan".Miguel Alba también opina que la evolución de las guaridas fiscales va a depender en buena medida de la política. "El boicot de Estados Unidos hace que todo se ralentice mucho. Depende un poco de cómo pueda cambiar la situación política y la geopolítica también. Pero los cimientos están puestos en lo que se refiere a las empresas. Es cierto que el tema de los paraísos fiscales está un poco más estancado", termina Miguel Alba.