“Hoy me acabo de enterar de que he perdido 6.000 euros de subvención (…) Me encuentro con que ya no puedo hacer absolutamente nada”. Es el lamento de José García, uno de las decenas de afectados por el proceso de quiebra en Andalucía de una empresa instaladora de placas solares, Lorenzo Energías Renovables, vinculada al Grupo Pulet Sevilla. Ambas entidades figuraban con sede en una oficina de Iberdrola de la capital andaluza y vendían con el logo de la compañía multinacional española, aunque esta última empresa niega tener ya vinculación con ellas. Técnicos de la Consejería de Fomento andaluza hablan de “mil afectados”. Algunos tienen créditos concedidos para instalaciones que nunca se hicieron, otros se han quedado sin ayudas, que rondan los 5.000 euros de media por persona, otros disponen de placas que no funcionan... La lista de incidencias es enorme y ningún responsable de la empresa responde. Los usuarios, que han recibido el apoyo de dos asociaciones de consumidores, plantean una denuncia por estafa.El caso no es el primero. Ya en abril, la federación Facua asesoró a decenas de afectados por el cierre de Social Energy. Pero el alcance de este nuevo caso de desvanecimiento de una entidad con decenas de contratos sin cumplir es muy superior, ya que Lorenzo Energías Renovables, que abrió en 2019, ha operado utilizando instalaciones de Iberdrola y estampando su marca en los presupuestos y en las tarjetas de comerciales, donde figuraba como “proveedor oficial” de la multinacional el Grupo Pulet, al que está asociada la instaladora (José Antonio García Pulet constaba como administrador único de esta en noviembre de 2025).Esta supuesta garantía de presentarse como “colaboradores oficiales de Iberdrola” multiplicó su capacidad comercial. Pero los problemas no tardaron en llegar. A. S., uno de los afectados que prefiere ser identificado por iniciales, contrató por unos 8.000 euros 10 placas solares y la empresa se comprometía a hacerse cargo de todos los trámites, desde los permisos hasta la gestión de las ayudas. Se instalaron sin respetar las normas municipales y la compañía respondió tarde y con falsedades a los requerimientos de Urbanismo. Ahora tiene él que hacerse cargo de las modificaciones.El pasado febrero conoció por iniciativa propia que la Consejería de Fomento consideraba desistida la petición de ayudas. La empresa mintió al responder que “todo estaba correcto” el pasado marzo, cuando el expediente se había cerrado y desestimado la ayuda mucho antes, según relata el cliente.Él, al menos, tiene placas, aunque estén instaladas en contra de la normativa. Pero otros no han recibido el material ya pagado o se ha instalado con deficiencias y no funcionan. “En marzo se instaló y en abril comienzo a reportar errores y cortes de corriente. Ahora llevo con problemas cada vez que llueve”, relata una usuaria. Algunos clientes han solicitado créditos para hacer frente a la inversión que están pagando sin disponer de los paneles que abonaron. Todos se han quedado sin garantía de mantenimiento.El reguero de irregularidades se multiplica e incluye incluso reclamaciones por figurar la empresa como destino de subvenciones que corresponden a los usuarios. “He conseguido una documentación donde el número de cuenta donde tiene que llegar la subvención no es el mío”, relata D. H, otra afectada.En la plataforma abierta y en las organizaciones de consumidores se han registrado unos 200 casos de perjudicados, aunque técnicos de la Junta han comunicado a los afectados que el número de estos puede superar el millar. La Consejería de Fomento no respondió a los intentos de este medio para recabar información sobre la situación creada y las posibilidades de habilitar soluciones.Los empleados de la oficina sevillana de Iberdrola que ha figurado como sede de la instaladora (Virgen del Valle) aseguraron que ya no operan desde allí. “Teletrabajan”, replicaron antes de aportar hasta cinco teléfonos de contacto. Solo en uno de ellos respondieron a este medio mediante mensaje: “Te llaman los responsables”. Pero esa llamada nunca se produjo.Algunos usuarios sí han recibido una comunicación: “Estimado/a cliente: Nos dirigimos a usted en relación con su expediente de instalación fotovoltaica, así como con cualquier subvención, incidencia técnica o trámite administrativo gestionado a través de Lorenzo Energías Renovables S.L. Por la presente, le informamos que la empresa ha iniciado un procedimiento de preconcurso de acreedores, lo que ha supuesto una limitación significativa en nuestra capacidad operativa. Como consecuencia de esta situación, lamentamos comunicarle que no nos es posible continuar atendiendo, gestionando ni resolviendo expedientes de subvenciones, incidencias relacionadas con la instalación y trámites administrativos asociados”. La compañía recomienda al usuario hacerse cargo de sus instalaciones y revocar los permisos de tramitación otorgados por contrato.Fuentes de Iberdrola aclararon que hubo un “acuerdo de colaboración y gestión de puntos de atención con una de las empresas de García Pulet”. Con la entidad asociada al grupo, Lorenzo Energías Renovables, hubo un “contrato de ejecución que se resolvió hace dos años”. “Pero no tienen permitido realizar instalación alguna en nombre de Iberdrola”, aclaran las mismas fuentes.Rubén Sánchez, secretario general de FACUA-Consumidores en Acción, alerta de que este caso sea el segundo conocido en el sector de instalaciones de placas en menos de un mes y lamenta la falta de amparo legal para los usuarios. “No existe una normativa que obligue a una empresa a cualquier tipo de negocio, sea una clínica dental, de cirugía estética o sea una empresa de este tipo, a tener un seguro por el que se cubra el riesgo de quiebra. Llevamos muchísimos años pidiéndole al Ministerio de Consumo y, lamentablemente, no nos ha hecho caso”.Sánchez insta a los afectados a recabar pruebas de dolo o mala fe en sus actuaciones para poder atribuirles supuestos delitos de apropiación indebida, fraude en las subvenciones o de estafa por la vía penal. Es el camino elegido por uno de los usuarios: “El grupo Pulet no devuelve lo que cobra de la Junta y parece haber desaparecido. ¡Voy a denunciar mañana el fraude, deberíamos todos hacerlo!”. Facua ha abierto una línea de asesoramiento para los afectados.Para aquellos que recurrieron a financiación para las instalaciones, el responsable de Facua aclara que, si en el contrato figura la empresa instaladora, se puede paralizar el pago de las cuotas y recuperar el dinero. Es el caso de Javier Suárez: “Yo contraté en septiembre 2025. Tuve la suerte que recurrí a la financiación con CaixaBank Payment. He conseguido que me anularan el contrato de financiación y devolvieran los recibos pagados. La cuestión era que el contrato financiero está vinculado a la prestación de un servicio (instalación de las placas fotovoltaica) y este no se ha producido”. Sin embargo, otros usuarios contrataron con otras oficinas financieras que se resisten a asumir el coste de la instalación o del material, aunque no se haya culminado o entregado.La organización de consumidores OCU también mantiene varias líneas de asistencia abiertas. Enrique Garcia, del departamento de Relaciones Institucionales de la organización, ha detallado que cuentan con ocho reclamaciones en curso y otras cuatro en una plataforma propia en línea para resolución de estas. Los casos son los mismos que los denunciados, principalmente pérdida de ayudas e instalaciones no entregadas o deficientes.García explica que la empresa no ha respondido a sus actuaciones y lamenta que la situación de los usuarios, especialmente si se confirma el inicio del preconcurso de acreedores que la empresa ha comunicado a sus clientes, es muy compleja. Entiende esta organización que la vía administrativa por los incumplimientos de contratos debería ser más directa, pero duda de que sea efectiva. “La vía penal es más compleja”, admite García, quien explica que habría que probar el ánimo de estafa y el beneficio económico. “Hay que acreditar que eran conscientes de que no iban a cumplir”, explica el portavoz de la OCU, quien añade que la admisión del concurso de acreedores complicaría aún más la situación.