La embajada de Mónaco en España se asemeja al principado. Es un enclave minúsculo, lujoso y bastante inexpugnable. Catherine Fautrier-Rousseau (Mónaco, 57 años), la embajadora, se parece a su jefe, Alberto II: trato exquisito, pocas palabras y muy medidas. No suele dar entrevistas, pero hace una excepción porque se cumplen 150 años de relaciones diplomáticas entre su país y el nuestro. Se ha preparado un potente programa cultural para conmemorar el aniversario. La Orquesta Filarmónica y la Ópera monegascas, los Ballets de Montecarlo y los Pequeños Cantores de Mónaco participan en los fastos. Hoy, lunes 1 de junio, los príncipes Alberto y Charlene llegan a Madrid para inaugurar una exposición sobre los cinco siglos de historia compartida entre ambos Estados. La muestra estará abierta hasta el 13 de junio en el Pabellón Villanueva del Real Jardín Botánico de la capital y luego viajará a Sevilla, Palma de Mallorca y Santander. “Espero una llamada de Palacio, así que quizá tengamos que parar en algún momento”, adelanta Fautrier-Rousseau en un perfecto español. Finalmente, no habrá interrupciones reales.Pregunta. Hay una relación de amistad entre los Grimaldi y los Borbones. ¿Eso facilita su trabajo?Respuesta. Ayuda mucho. La cercanía entre los dos palacios es una realidad y las relaciones son muy buenas. No son solo de amistad, sino de familia. La princesa Grace, madre de Alberto II, tenía mucha amistad con la reina Victoria Eugenia, bisabuela de Felipe VI. Cuando Grace Kelly llegó a Mónaco, no sabía nada sobre el protocolo y Victoria Eugenia la ayudó mucho. Así se hicieron amigas. Victoria Eugenia era la madrina de Alberto II.P. Para celebrar estos 150 años de relaciones diplomáticas, su país ha preparado un extenso programa cultural. Sabemos muy poco sobre la cara cultural del principado.R. Tenemos la suerte de tener una diversidad cultural increíble. Para un país pequeño como el nuestro tenemos una Orquesta Filarmónica, los Ballets de Montecarlo, los Pequeños Cantores y artistas de todo tipo: pintores, escultores… La cultura es una forma de diplomacia.P. Para la mayoría de la gente, Mónaco es sinónimo de lujo y glamur. ¿Eso es una fortaleza o una debilidad para su país?R. Un poco las dos cosas. Tenemos desde siempre esta imagen de lujo, de glamur. Pero para los que vivimos cada día allí ese no es el Mónaco que conocemos. Es una parte, pero no lo es todo. Hay más de 140 nacionalidades diferentes que viven en Mónaco y hay más de 60.000 personas que vienen cada día al país a trabajar. Es un país multicultural en el cual todas las nacionalidades conviven sin conflicto. P. ¿Cuál es la principal actividad del principado?R. Las personas piensan que es el turismo, pero no lo es. El turismo solo representa un cinco por ciento de nuestra actividad económica. Tenemos muchas empresas dedicadas a la banca, las finanzas, el comercio internacional y la manufactura. La marca de cosmética Lancaster, por ejemplo, nació en Mónaco, sigue produciendo en el principado y tiene allí sus departamentos de innovación y desarrollo.P. ¿En Mónaco solo vive gente rica?R. Pues no. Hoy tenemos 40.000 personas viviendo en Mónaco y cada día vienen otras 60.000 a trabajar. Es decir, cada día casi triplicamos nuestra población. Claro que hay millonarios, eso lo sabe todo el mundo. Pero hay personas normales que cada día van a trabajar: profesores, policías…P. En Mónaco no hay impuestos directos. ¿Cómo se sostiene el Estado?R. Con una muy buena gestión del presupuesto del Estado. Tenemos una gestión muy sana. Somo, como decimos, “un buen padre de familia”. Las personas físicas no pagan impuestos, pero las empresas tributan por lo que hacen y lo hacen con un régimen similar al de Francia.P. Para muchos, su país sigue estando dentro de la órbita de los paraísos fiscales.R. No tenemos nada que ver con paraísos fiscales. Eso es una fantasía. Lo único que tenemos es que las personas que viven en Mónaco, los monegascos, no pagan impuestos. Y eso se convierte en un atractivo. La tranquilidad es otro reclamo. Tenemos muchas personas del deporte, muchos famosos, porque allí están tranquilos. Tienen seguridad y privacidad. Me puedo cruzar con Fernando Alonso o Charles Leclerc y veo que tiene una vida normal.P. Las negociaciones para un acuerdo de asociación con la UE están suspendidas. ¿Por qué?R. Mal timing para nosotros y quizá también para la Unión. Es difícil para un país pequeño como Mónaco conformarse a todas las regulaciones europeas. Tenemos una población de 40.000 personas, pero solo 10.000 son monegascos y es normal que nuestro Gobierno quiera protegerlos. Tenemos que trabajar en nuestro país. Si no podemos trabajar en nuestro país, ¿qué hacemos? El problema es sobre todo por el trabajo y la prioridad de empleo para los monegascos. Ese es el tema más difícil. El Parlamento no quiere negociar con eso, es su línea roja.P. Alberto II tiene poderes ejecutivos y legislativos superiores a los de cualquier otro monarca europeo. ¿Eso es un obstáculo en las negociaciones con la UE?R. La verdad que no. No es un problema. P. Su país es muy católico. ¿Cómo convive el lujo monegasco con la fe?R. Pues cada persona es libre de tener la fe que quiera o de no tener fe. La religión católica es religión de estado, pero en nuestra Constitución tenemos la libertad de culto. Claro que el Príncipe tiene una relación más cercana con el Vaticano, pero en la vida cotidiana no lo notamos.P. El año pasado el Príncipe se negó a tramitar una ley del aborto, aunque el Consejo Nacional la había aprobado. ¿Eso va a cambiar?P. Es un tema que conozco muy bien porque fui diputada durante ocho años y estuve encargada de la comisión para los derechos de la mujer y la familia. Una de las primeras leyes que cambiamos fue la del aborto. Antes, el aborto era totalmente ilegal y avanzamos. Es un tema muy difícil. Entiendo que es algo muy personal. Hay personas en contra y otras a favor. Cada uno es libre de pensar lo que quiera, pero llega un momento en que la ley tiene que evolucionar. Hay que hacerla evolucionar para conformarse a la época en la que vivimos. El primer paso fue despenalizar el aborto en determinados supuestos. El Vaticano no entiende que liberemos el aborto. Es difícil…P. ¿El Vaticano tiene tanta injerencia en este asunto?R. Claro. Como le dije, el catolicismo es religión oficial en Mónaco. El obispo es la segunda persona más importante en mi país, después del Príncipe. Pero hay una diferencia enorme entre lo que quiere el pueblo y lo quiere la Iglesia. Son dos mundos diferentes.P. El matrimonio igualitario no es legal. ¿Cree que podrá legalizarse?R. Existe una unión civil, ese es un primer paso. Podemos imaginar que en un futuro será posible, por qué no. Hay un momento en el que Iglesia tiene que evolucionar un poco. No podemos quedarnos en una época antigua. Cuando era diputada, la primera ley que votamos fue la de igualdad de los padres. Antes, los padres monegascos tenían toda la potestad sobre sus hijos. Eso lo cambiamos. El Príncipe ha tomado la decisión de que no evoluciones por el momento respecto al aborto, pero el diálogo no está totalmente cerrado. Hay que seguir hablando de este tema con la Iglesia.P. ¿Cuál es el gran mito sobre el principado?R. Pensar que todo el mundo es multimillonario, eso es un mito. Yo conozco a mucha gente normal. P. ¿Y cuál es la mayor fortaleza de su país?R. Su neutralidad. Mónaco puede ser un mini laboratorio. Más de 140 nacionalidades viven en un pequeñito territorio de 2,2 kilómetros cuadrados. Son muchas culturas, idiomas y religiones diferentes, en paz total, sin conflictos. P. Hablando de neutralidad, cuando estalló la guerra en Ucrania, Europa incautó cuentas y bienes de grandes fortunas rusas. ¿Qué hizo Mónaco?R. Desde el primer día Mónaco siempre ha aplicado las regulaciones europeas sobre este tema. Hemos estado al lado de Ucrania desde el principio. P. ¿Existen crisis económicas en su país?R. Claro, como en todos los países.P. ¿Y el desempleo?R. No, eso no. Es una suerte. Nuestro modelo económico funciona muy bien.