La tercera ficha del dominó electoral impulsado por el PP está al caer. El Partido Popular y Vox ultiman un tercer acuerdo de Gobierno de coalición en Castilla y León para investir a Alfonso Fernández Mañueco, tras sellar los pactos de coalición en Extremadura y Aragón. Este pacto, que llevará por tercera vez a Fernández Mañueco a la presidencia, incluye también el principio de “prioridad nacional” como vértebra del texto. “Será en breve”, aseguran fuentes de la dirección nacional de Vox conocedoras de las negociaciones. Dirigentes de Génova viajaron a la comunidad autónoma la semana pasada para cerrar los flecos del texto, muy parecido a los precedentes extremeño y aragonés, revelan fuentes de la ejecutiva popular. Las diferencias con los documentos anteriores estriban en las particularidades de la comunidad castellano y leonesa tanto por su idiosincrasia —demográfica y geográfica— como porque allí ha gobernado el PP durante cuatro décadas. Los partidos han esperado a que Andalucía votase para continuar las conversaciones y la eclosión del caso Plus Ultra, con la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero, ralentizó el anuncio. Pero con el aplazamiento de la declaración del expresidente del Gobierno al 17 y 18 de junio, el pacto podría revelarse en los próximos días porque ya está todo “muy avanzado”, coinciden ambos interlocutores.La formación de Santiago Abascal logrará así introducir la “prioridad nacional” en cuatro gobiernos del PP en apenas unas semanas. Pues el martes hubo también apretón de manos en la Comunidad Valenciana, donde Vox apoyará al president, Juan Francisco Pérez Llorca, para sacar adelante los Presupuestos de la Generalitat a cambio de incorporar el mismo principio. “La prioridad nacional se ha revalidado en las urnas”, alegan fuentes del gabinete de Alberto Núñez Feijóo sobre el concepto, que prioriza a los españoles sobre los inmigrantes en el acceso a ayudas y prestaciones públicas. Hacen alusión a las elecciones de Andalucía, donde sendos partidos concurrieron después de haber suscrito ya los acuerdos de Extremadura y de Aragón a pesar de que el presidente andaluz, Juan Manuel Moreno hizo su campaña desmarcándose de los acuerdos de esas comunidades autónomas y advirtiendo de los riesgos de la influencia de Vox. Con los pactos redactados previamente, estaba casi todo hecho ya en Castilla y León. No ocurre así en el Palacio de San Telmo de Sevilla. Juan Manuel Moreno todavía no ha contactado con los ultras. “Prioridad andaluza”, respondió tras ganar el 17 de marzo y perder la mayoría absoluta, frente a la principal demanda de Vox, uno de los principales escollos para Moreno. El líder del PP andaluz se resiste a asumir un principio que en campaña tachó de “eslogan vacío” y en su lugar abogó por una “apuesta integradora” de la inmigración. El pleno del Ayuntamiento de Sevilla rechazó precisamente una moción sobre la “prioridad nacional” propuesta por Vox, el jueves pasado. Y con el voto en contra del PP, que gobierna el Consistorio hispalense en minoría y necesita a los ultras para sacar adelante los Presupuestos.Cortejo mutuoLas elecciones en Castilla y León dieron el pasado 15 de marzo a Mañueco 33 procuradores y 14 a Vox. La suya es la única suma viable para la gobernabilidad al no haber mayorías absolutas, pero el Estatuto autonómico no recoge plazos para que ambas fuerzas pacten cómo estructurar la nueva Junta de Castilla y León, solo obliga a constituir el Parlamento autonómico en el plazo de 30 días tras las elecciones. El cortejo entre PP y Vox se ha engrasado durante las últimas semanas. Ahora se encaminan a una segunda coalición tras la de 2022, cuando Mañueco se convirtió en el primer gobernante regional europeo en aliarse con la extrema derecha. Los pactos posteriores normalizaron una unión que, salvo sorpresa, volverá a materializarse de nuevo.El primer paso tuvo lugar el 14 de abril. Ese día se constituyeron las Cortes de Castilla y León, presididas desde entonces por Francisco Vázquez (PP) y con Carlos Menéndez (Vox) al frente de la vicepresidencia. Ambas formaciones emitieron un comunicado conjunto para defender un pacto que demostrara “la voluntad de entendimiento de los dos partidos”. Ambos coincidían “en la necesidad de que la comunidad tenga un Gobierno autonómico que siga funcionando” con “un acuerdo firme y duradero en las Cortes”, antesala de “la formación de un Ejecutivo autonómico útil y eficaz”. Gobierno en funcionesMañueco fue propuesto oficialmente como candidato a la investidura tras reunirse con los grupos. Desde entonces, las conversaciones se mantuvieron fuera del foco mediático, eclipsadas en un principio por las elecciones de Andalucía. Además, los acuerdos fraguados en Extremadura y Aragón abocaban ya a un tercer pacto, pues el texto extremeño, que rompió el hielo, ha sido la guía para el resto. El jueves pasado, el portavoz de la Junta en funciones, Carlos Fernández Carriedo (PP), deslizó el inmediato acuerdo. “Yo creo que sí que va a haber pacto”, sostuvo ante los medios, deteniéndose en “aquello que une” y la “muy buena disposición” entre las partes. Los presupuestos de Castilla y León llevan prorrogados desde 2024. “No hay dirección política, es una anomalía democrática”, censura el líder del PSOE, Carlos Martínez, en conversación con EL PAÍS. “El tiempo pasa y seguimos sin presupuestos, va para medio año sin control parlamentario… [Mañueco] no puede tener mayor estado de confort”, critica Martínez. La consultora política y extrabajadora de Izquierda Unida y Ciudadanos en las Cortes, Elisa Ruiz, recuerda que este “es el periodo más largo sin presidente y con la Junta en funciones en las doce legislaturas” de la comunidad, desde el 20 de enero.
El PP y Vox ultiman un pacto de Gobierno en Castilla y León que incluye la “prioridad nacional”
Alfonso Fernández Mañueco aspira a su tercer mandato como presidente. Dirigentes nacionales del PP viajaron la semana pasada al territorio para acotar los flecos del texto








