El acuerdo en Castilla y León se ha hecho de rogar. Han pasado casi tres meses de la convocatoria electoral del pasado 15 de marzo. Pero este miércoles, al fin, PP y Vox han cerrado un pacto de gobierno que permitirá investir a Alfonso Fernández Mañueco previsiblemente la próxima semana. El candidato del PP comparecerá junto al actual líder de Vox en las Cortes, Carlos Pollán, para concretar los detalles del convenio de forma conjunta. Las negociaciones se han desarrollado sin prisa pero sin pausa durante varias semanas, aunque en ambos equipos reconocen que su consecución ha sido "más sencilla" por el hecho de que el texto es prácticamente "un calco" de los pactos ya alcanzados previamente en Extremadura —fue el más complejo y sirvió de "molde" al resto— y Aragón, salvo por las particularidades territoriales. El pacto permitirá de nuevo la entrada de Vox en el Gobierno de Castilla y León. A la espera de que ambas partes confirmen el reparto final, todo apunta a que el partido ultraconservador contará con una vicepresidencia y dos consejerías, el mismo reparto que se hizo en Extremadura. Mañueco se quedó muy lejos de la mayoría absoluta —a nueve escaños—, pero lo cierto es que, a diferencia de Jorge Azcón, logró mejorar su resultado electoral mientras que propició un frenazo de Vox, que se quedó lejos de las expectativas y solo mejoró un diputado. El presidente de Aragón tuvo que ceder tres consejerías de su ejecutivo. Hay que recordar que Mañueco es el pionero de las alianzas gubernamentales con el partido de Santiago Abascal —firmó su primer acuerdo de estas características en 2022, antes de que Feijóo aterrizase en Génova, y nunca ha gobernado en solitario—. Hubo numerosos tira y afloja hasta que el líder de Vox decretó su salida de los ejecutivos territoriales en verano de 2024, decisión que ahora enmiendan tras el resultado de las últimas autonómicas. El acuerdo incluye también el polémico precepto de "prioridad nacional". Según confirman fuentes de Vox, ésta ha sido su gran "línea roja" que han mantenido a lo largo de toda la negociación. Como ocurrió en el resto de territorios, Génova se ha implicado en las conversaciones, con Miguel Tellado y Marta Varela como primeros espadas de Feijóo que han acompañado a Mañueco para abordar "los asuntos que pueden afectar a la política nacional". En la dirección nacional señalan que las conversaciones estaban "avanzadísimas desde hace días", y que "no ha habido grandes escollos", la misma sensación que tienen en Bambú. En su caso, al margen de la secretaria general adjunta, Montserrat Lluís, se han implicado los responsables de Vivienda y Economía, Carlos Hernández Quero y José María Figaredo. El que se formalizará este miércoles en Valladolid es el tercer pacto de coalición entre PP y Vox desde que arrancó el último ciclo electoral, que ha confirmado la dependencia de los dos partidos de la derecha para alcanzar los gobiernos y la incapacidad de la izquierda para desbancar esa mayoría. La incógnita ahora es si se replicará el mismo modelo en Andalucía, donde Juanma Moreno se quedó a dos escaños de la absoluta. Allí los contactos no se han producido aún y el andaluz es mucho más reticente que el resto de sus compañeros a pasar por el aro de aceptar la llamada prioridad nacional. El acuerdo en Castilla y León se ha hecho de rogar. Han pasado casi tres meses de la convocatoria electoral del pasado 15 de marzo. Pero este miércoles, al fin, PP y Vox han cerrado un pacto de gobierno que permitirá investir a Alfonso Fernández Mañueco previsiblemente la próxima semana. El candidato del PP comparecerá junto al actual líder de Vox en las Cortes, Carlos Pollán, para concretar los detalles del convenio de forma conjunta.