Actualizado Lunes,

junio

00:25�El pecado ha infectado a toda la humanidad�. Franklyn Graham, uno de los predicadores evang�licos m�s influyentes de Estados Unidos, esperaba junto a un atril negro rematado por una gran cruz junto a un traductor que reproduc�a en castellano cada una de sus palabras. Despu�s de casi tres horas de m�sica, v�deos, testimonios y llamadas a la fe, hab�a llegado el momento de la estrella del Festival de la Esperanza, celebrado este fin de semana en el Palacio Vistalegre de Madrid ante miles de asistentes.No se trata de un escenario casual. Era el mismo Palacio Vistalegre donde Pablo Iglesias proclam� durante los a�os de auge de Podemos su voluntad de �asaltar los cielos�, Franklyn Graham ofrec�a a los fieles su particular receta para evitar �acabar en el infierno�.Tampoco hablaba un pastor cualquiera. Graham, heredero del imperio religioso levantado por su padre, Billy Graham. Ha defendido en repetidas ocasiones que Dios eligi� a Donald Trump para llegar a la Casa Blanca, sostiene que las relaciones homosexuales son pecado y este mismo fin de semana, durante su estancia en Madrid, asegur� que �solo porque algunos pol�ticos digan que el aborto es legal no significa que est� bien delante de Dios�.Con el escenario ya despejado de m�sicos y coristas, Graham arranc� su intervenci�n recordando al genocidio de Ruanda. Evoc� las im�genes de cad�veres descompuestos que dec�a haber visto y los utiliz� como prueba para hablar sobre el alma y la existencia de Dios. �Los cuerpos se hab�an descompuesto y convertido en polvo�,Tambi�n enfrent� el valor del alma a la riqueza material. �Imagina que fueras due�o de todos los tel�fonos y todos los relojes de Apple�, dijo. �Tendr�as mucho dinero, �verdad?�. Tambi�n mencion� que las almas de los presentes valen m�s que �todo el petr�leo de Ir�n, Venezuela y Arabia Saud��. La reflexi�n llegaba de boca de un hombre cuya fortuna personal ha sido estimada por diversos medios estadounidenses entre 15 y 25 millones de d�lares.�Solo hace falta un pecado para sacarte del cielo�, advirti� poco despu�s. �Todos somos culpables, pero vamos a ser perdonados esta noche�. El mensaje oscilaba entre la promesa de salvaci�n y la amenaza de condenaci�n. �Creo en el infierno. Es un lugar real�, afirm�. �El infierno estar� lleno de millones de almas lament�ndose y llorando�. Seg�n a�adi�, all� las personas sufrir�n �tormento� en medio de �la oscuridad�.Un coro gospel con t�nicas rojas y negras act�a de teleneros.DANIEL J. OLLEROLa escena recordaba m�s a un mitin de cierre de campa�a que a una misa tradicional. Graham llamaba a la gente a bajar de las gradas al pie del escenario para recibir una suerte de bendici�n colectiva cuidadosamente grabada como parte estrella del show. Bajo el reclamo de �Si nunca has aceptado a Jes�s como salvador, lev�ntate de los pasillos y ven al frente�. Mientras el pastor esperaba, los organizadores repartidos por cada fila de la grada animaban discretamente a bajar junto al escenario para �limpiar sus almas�.Hasta llegar a ese momento hab�an transcurrido casi tres horas de espect�culo religioso cuidadosamente escalonado. Mucho antes de que apareciera Graham, el Palacio Vistalegre hab�a asistido a una sucesi�n de conciertos de pop-rock, country, baladas y alabanzas donde pr�cticamente todas las canciones giraban alrededor de la misma figura: Jes�s.Un coro vestido con t�nicas rojas y negras hab�a abierto la velada desfilando desde distintos puntos de la pista hasta formar frente al escenario. La est�tica, con largas capas oscuras, recordaba por momentos m�s a una convenci�n inspirada en Eyes Wide Shut que a una celebraci�n religiosa convencional.Despu�s llegaron las guitarras el�ctricas, los teclados y las pantallas gigantes. Un m�sico con sombrero de cowboy y guitarra rasg� acordes de country mientras se esforzaba por cantar en castellano mezclando riffs estadounidenses con gui�os flamencos que arrancaban alg�n �ol� entre el p�blico.Las letras cambiaban poco. �Jes�s te ama�. �Cristo vive�. �Levanta tus ojos�. �El nombre de Jes�s es el m�s poderoso en la tierra y el cielo�. Las frases reaparec�an una y otra vez convertidas en estribillos. Entre canci�n y canci�n surg�an �am�n�, �aleluya� y aplausos sincronizados.La puesta en escena ten�a algo familiar para cualquier madrile�o que hubiera asistido a un gran acto pol�tico. Cuando miles de personas coreaban �Cristo vive� siguiendo exactamente la misma cadencia y el mismo ritmo de palmas que durante a�os acompa�aron al �s� se puede�.