Comprar cerezas en temporada es casi obligatorio. Están en su mejor momento, dulces, jugosas y con ese punto ácido que engancha. El problema es que, igual que llegan rápido a casa, también desaparecen o se estropean si no las gestionas bien. Son delicadas y no duran demasiado, así que conviene tener claro cómo conservarlas y, sobre todo, cómo aprovecharlas antes de que se pasen. Con unos cuantos trucos y algunas ideas sencillas, puedes sacarles mucho partido sin desperdiciar ni una. Conoce artículos como picotas del Jerte. ¿Cómo diferenciarlas del resto de cerezas? o importante cómo deshuesar cerezas y picotas fácilmente sin partirlas.
Cómo conservar las cerezas para que duren más
Las cerezas deben guardarse en la nevera, preferiblemente sin lavar y en un recipiente amplio donde no estén demasiado apretadas. El frío ayuda a ralentizar su maduración y mantener su textura. Si vienen con tallo, mejor no quitárselo hasta el momento de consumirlas. Esto ayuda a que se conserven mejor y pierdan menos jugo. Y como siempre, revisa la caja al llegar a casa. Si hay alguna cereza tocada o demasiado madura, retírala para que no afecte al resto.
Cuándo lavar las cerezas (y cómo hacerlo bien)
Las cerezas, igual que otras frutas delicadas, conviene lavarlas justo antes de comerlas. Si las lavas antes de guardarlas, la humedad acelera su deterioro. Lávalas con agua fría y sécalas con cuidado. No hace falta dejarlas en remojo ni manipularlas demasiado. Es un paso sencillo, pero marca la diferencia entre que aguanten unos días más o que empiecen a estropearse antes de tiempo.






