Aumentaban los temores a la injerencia estadounidense en las elecciones presidenciales colombianas ante un probable resultado en la primera vuelta electoral que enfrentaría la izquierda del presidente Gustavo Petro a aliados de Donald Trump por la derechaSegún la mayoría de las encuestas, una segunda vuelta será disputada el próximo 21 de junio por el senador de la alianza de izquierdas Pacto Histórico, Iván Cepeda, y el abogado trumpista Abelardo de la Espriella. Paloma Valencia, la candidata oficial del expresidente Álvaro Uribe, que ha optado por un discurso más moderado que el de Espriella, ocuparía, según los sondeos, el tercer puesto, lo que la eliminaría del balotaje. Una victoria, hoy en primera vuelta, de Cepeda, que tiene hasta el 45% de apoyo en las encuestas, no se descarta, pero es poco probable.La proximidad de De la Espriella a la administración de Trump y el deseo -apenas velado- de Washington de evitar la repetición de un gobierno de izquierdas, elevan el riesgo de una interferencia estadounidense en el proceso electoral, según fuentes consultadas en Bogotá. “Es lógico pensar que la injerencia será peor en la segunda vuelta”, dijo un observador electoral procedente de Washington.Abogado multimillonario conocido como “El Tigre”, que ha tenido clientes vinculados al narcotráfico y al crimen organizado, De la Espriella tiene ciudadanía estadounidense y segunda residencia en Miami, donde el exilio colombiano aboga activamente por la desestabilización del gobierno progresista colombiano.Pese a las constantes advertencias de la oposición conservadora y el Departamento de Estado en Washington, la jornada electoral transcurría a mediodía sin incidentes de violencia o intimidación por parte de guerrillas disidentes o el Ejército de Liberación Nacional (ELN). Con el apoyo de Washington, Valencia y De la Espriella han denunciado repetidamente el peligro de intimidación a votantes por grupos armados supuestamente vinculados al gobierno de Petro. Forma parte de una ofensiva de la oposición conservadora contra la fracasada estrategia de Paz Total de Petro, que defiende negociaciones con el ELN, al igual que ocurrió en el proceso de paz con la guerrilla, las FARC. Aliados de la derecha colombiana en EE.UU. se han hecho eco de estas denuncias claramente politizadas. El senador republicano, aliado de Trump, Bernie Moreno, que se encuentra en Colombia en un supuesto papel de observador electoral, insinuó en declaraciones realizadas antes de la visita que grupos armados “narcoterroristas” vinculados al gobierno de Gustavo Petro amenazaban la libertad de votar en las elecciones y llegó a advertir que EE. UU. no reconocería el resultado “si van a contar votos que son resultado de una clara intimidación”.“Se espera de esos observadores que sean imparciales y, obviamente, Moreno no es para nada imparcial, pues tiene vínculos con la derecha colombiana”, dijo el prestigioso jurista colombiano Rodrigo Uprimny en declaraciones a La Vanguardia. “EE.UU. quiere influir en esta elección y esta puede ser una primera forma de intentar hacerlo”, añadió.Segñun el jurista Rodrigo Uprimny “EE.UU. quiere influir en esta elección”Una prevista reunión entre Moreno, Valencia y De la Espriella, en la cual Moreno les instaría a unir esfuerzos en la segunda vuelta, fue clasificada como una “violación directa de la ley colombiana” por el Observatorio Internacional Progresista. La ley prohíbe cualquier “manifestación en favor o en contra de partido” por parte de los observadores.En realidad, el gobierno ha utilizado los mecanismos de diálogo con grupos armados en áreas conflictivas como Tolima, Meta, Catatumbo, el Chocó y el Cauca para alcanzar compromisos y así “proteger el libre ejercicio del voto”, según anunció ayer la Consejería Comisionada de Paz tras una reunión con observadores del Centro Carter.308 municipios se consideran bajo algún riesgo de violencia en un momento en el que el número de incidentes violentos durante la campaña rebasa los 300, el doble que en las elecciones del 2022.Las denuncias al presidente con más fundamento iban contra los enormes mítines multitudinarios que protagonizó en los últimos días de la campaña en ciudades como Barranquilla, aprovechando una ola de popularidad personal que espera trasladar a la campaña de Cepeda. Estos eventos contravienen las normativas de no interferencia presidencial en los comicios.Moreno advirtió que EE.UU. no reconcerá un resultado si hay “clara intimidación”Los 150 observadores del Parlamento Europeo, bajo la dirección del español Esteban González Pons, rechazaron la alarma sobre la intimidación y expresaron su satisfacción con el proceso electoral. El eurodiputado del Partido Popular español, tras una reunión con el expresidente colombiano y premio Nobel de la Paz, Juan Manuel Santos, elogió “la solidez de la institucionalidad colombiana”, que garantiza que “los ciudadanos colombianos pueden confiar en un sistema que es transparente y garantista”.Asimismo, la Organización de Estados Americanos (OEA) pareció distanciarse de Moreno y la derecha desestabilizadora en Colombia y Miami. El expresidente dominicano Leonel Fernández, que lidera la misión de observación electoral de la organización interamericana con sede en Washington, se reunió ayer con Cepeda y otros representantes de la campaña del Pacto Histórico.Es una diferencia con la OEA que, bajo el exsecretario general Luis Almagro, solía seguir la línea de Washington al pie de la letra. Almagro se reunió hace tres días con Paloma Valencia para expresar su apoyo, en otro acto del político uruguayo en contra de la izquierda latinoamericana.Las elecciones colombianas son de enorme trascendencia dentro y fuera de Colombia. Pueden dar luz verde a la continuación del proyecto de la izquierda que alcanzó el poder por primera vez en la historia con Petro en 2022. Por otro lado, si ganase De la Espriella, marcarían una nueva conquista para una derecha extrema populista que crece en torno a figuras autoritarias como Trump, Javier Milei, Nayib Bukele y ahora De la Espriella. Colombia ha sido históricamente el aliado geopolítico más importante de EE. UU. en América Latina. Es socio de la OTAN y ha recibido miles de millones de dólares de Washington para combatir —con escaso éxito— el narcotráfico.Según el diario El Tiempo, Moreno ha presionado a Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella para que se realice “algún tipo de coordinación” tras la primera vuelta para evitar “coger el camino equivocado”, sinónimo, para el trumpismo, de una victoria de Cepeda. Petro respondió a la amenaza en la víspera de las elecciones. “Ni Noboa ni Bernie le enseñan a ningún colombiano o colombiana quién está equivocado o no”. La referencia a Gustavo Noboa, el presidente de Ecuador y aliado de Trump, se debía a una reunión entre Noboa y De la Espriella, en la que Noboa anunció que levantaría los aranceles contra importaciones colombianas, adoptados con el fin de desestabilizar la zona fronteriza del estado colombiano de Nariño, en colaboración con los aliados de Noboa y De la Espriella en Washington.Internacional Progresista: “Una reunión prevista de Moreno con de la Espriella y Valencia “viola la ley colombiana”Moreno —que visitó al expresidente Uribe el año pasado en su finca en Medellín— advirtió en el Atlantic Council en Washington que los colombianos deben elegir entre el camino “de Venezuela donde tuvimos que tomar acción militar” y “otro camino de seguridad y prosperidad sin límites”.Trump ha calificado a Petro como “líder del narcotráfico” y, bajo presiones de Moreno, el Tesoro añadió el nombre de Petro a la lista negra de personas sancionadas por “su papel en el tráfico ilícito de drogas”. Esto pese a que las incautaciones de cocaína y otras drogas bajo el gobierno de Petro han rebasado las de gobiernos anteriores. Eso sí, la superficie de cultivos de coca ha crecido como la espuma bajo el gobierno de Petro. A finales del año pasado, Estados Unidos retiró la certificación concedida a Colombia por su colaboración en la lucha contra la droga. Ahora todo indica que las acusaciones contra Petro se utilizarían para justificar más presiones en contra de Cepeda.