Vladimir Putin cruza una calle y saluda a un grupo de ciudadanos durante una visita a San Petersburgo. Es febrero de 2020, y viene de depositar flores en la tumba de Anatoly Sobchak, alcalde de la ciudad para quien trabaj� y su padrino pol�tico antes de servir a Boris Yeltsin. Una mujer algo desali�ada lo interpela sin quitarse la capucha: c�mo es posible vivir con una pensi�n por discapacidad de 10.800 rublos, [unos 150 euros seg�n la cotizaci�n de ese a�o]. Le pregunta si sabe lo que cuestan las cosas en la tienda, y Putin —para tratarse de un presidente que no tiene m�vil y que duerme en palacios remotos que no pueden ni ser sobrevolados— responde bastante bien. Casi al mismo tiempo Alexandra, un 'bellez�n' de cabellera casta�a y labios operados, aprovecha para sacarse una foto con el presidente y cuelga el retrato con el texto: "mi mejor amigo". Pocas personas logran pasar el cord�n policial, pero dos 'ciudadanos' —uno con bufanda y el otro con gafas de sol— s� est�n al otro lado junto a los escoltas y consiguen interaccionar con el presidente. La caravana presidencial enciende motores, Putin entra en su veh�culo y desaparece.Nadie lo sabe, pero lo que ha sucedido es lo que en ruso llaman 'masovka', una figuraci�n. La bella joven del selfi es Alexandra Baidikova, es redactora jefa de uno de los portales de Evgeni Prigozhin, due�o de Wagner y en ese momento aliado de Putin. El hombre de la bufanda azul es Eduard Ilyin, concejal del distrito de Vasileostrovsky, tan putinista que seg�n el medio local 'Fontanka' oblig� a estudiantes de las escuelas de su distrito a asistir a una exposici�n de material militar organizada por una entidad patri�tica. El hombre de las gafas oscuras es su adjunto, Vitaly Martynenko, que tambi�n pasaba por all�. El servicio ruso de la BBC logr� encontrar otros dos funcionarios entre el grupito que logr� acercarse al presidente: una est� implicada en manipulaci�n electoral, el otro es el que deja pasar a la joven que interpela a Putin sobre la discapacidad, que se llama Zinaida Belikova, y es —junto a una anciana contemplativa— la �nica en esa 'naturaleza muerta' que no tiene que ver con el gobierno... claro que a los pocos d�as de su encuentro con el presidente logra un trabajo en una cl�nica.Hace tiempo que en el entorno de Putin nada es lo que parece. Tal vez la escena fundacional que explica esta obsesi�n por el control es el desastre del Kursk, en 2000: el joven presidente tropez� con familiares furiosos de los marineros muertos en el submarino hundido y el Kremlin aprendi� que nunca m�s deb�a dejar al presidente ante un p�blico imprevisible. Desde entonces, la imagen del l�der escuchando al pueblo se ha ido convirtiendo en una sucesi�n de encuentros cada vez m�s 'gestionados'.Hace unos d�as ha vuelto a verse el cart�n de la farsa. El Kremlin difundi� un video del encuentro entre Putin y su anciana maestra, Vera Gurevich, en un hotel de la calle Arbat. Durante la reuni�n, el presidente se top� con personas aparentemente desconocidas, uno de ellos un se�or calvo con el que habl� del tiempo y de la pinta que tiene Mosc� en esta �poca del a�o. Seg�n Andrei Soldatov, jefe del portal 'Agentsvo', el ciudadano random resulta ser un ex subordinado de Putin, que pasaba por all�. Se llama Alexander Bazarny, y entre 2010 y 2011 trabaj� como operativo de seguridad para la empresa que administraba la mansi�n Achipse cerca del complejo tur�stico Krasnaya Polyana. Este chalet era una de las residencias del presidente ruso. La empresa tambi�n gestiona otras casas de campo de lujo en Krasnaya Polyana, entre cuyos inquilinos est�n la madre de la supuesta pareja a de Putin, Alina Kabaeva, y el hijo de Viktor Zolotov, jefe de la Guardia Nacional rusa, el mini-ej�rcito del presidente.Un supuesto ciudadano com�n con el que Putin habl� del clima es en realidad un subordinado del Kremlin.EMEsa aparici�n de Putin "ante el pueblo" se produjo una semana despu�s de que una agencia de inteligencia europea publicara un informe sobre el aumento de las medidas de seguridad en torno al presidente. El informe indicaba que el l�der ruso tem�a un intento de asesinato, lo que lleva al Kremlin a reforzar significativamente su seguridad personal, instalando sistemas de vigilancia en los domicilios de sus colaboradores m�s cercanos.Roman Badanin y Mijail Rubin son dos destacados periodistas de investigaci�n que viven en el exilio tras ser perseguidos por el Kremlin. Son conocidos por fundar el medio independiente 'Proekt'. Su aclamado libro de investigaci�n se titula 'El mism�simo Zar. C�mo Vladimir Putin nos enga�� a todos', aunque s�lo existe en ruso. Seg�n Badanin, ese distanciamiento de Putin del mundo entero viene incluso de antes del Covid, cuando se populariz� su imagen al otro lado de una mesa interminable. Es en buena medida resultado de su 'fosilizaci�n' en el poder.El grupo de periodistas que lo acompa�a se ha ido haciendo cada vez m�s peque�o. En septiembre de 2012, reci�n regresado al Kremlin, Putin protagoniz� uno de sus episodios m�s estrafalarios de "hombre de acci�n": se visti� con un mono blanco y vol� en un ala delta motorizada para guiar a unas grullas siberianas j�venes, criadas en cautividad, hacia su ruta migratoria." Seg�n recuerda Badanin, el Kremlin no estaba seguro desde el principio de la fiabilidad de las aves, ya que para cubrir el vuelo convocaron �nicamente a un 'pool reducido', un grupo de periodistas muy 'testados' por el Kremlin: "Hicieron bien, porque al principio las grullas se negaban categ�ricamente a volar tras el jefe del Estado". Si hubieran estado cerca periodistas decentes, "no habr�an faltado cr�nicas mordaces, pero ya no hab�a".PESCADORES Y DEVOTOSEl presidente ruso tiene un rico historial de posar en eventos donde algunos de los asistentes no son lo que parecen. En 2016, Putin y el entonces primer ministro, Dimitri Medvedev, aparecen un buen d�a en el lago Ilmen, en la regi�n de Novgorod, junto a unos pescadores. La escena oficial es campechana: peces boqueando, sopa de pescado, el presidente teniendo contacto directo con la Rusia profunda. Meses despu�s, en enero de 2017, algunos de esos mismos rostros aparecen de nuevo cerca de Putin durante la liturgia de Navidad en el monasterio de Yuriev, el m�s grande de los templos de Veliki Novgorod, fundado por el pr�ncipe Yaroslav el Sabio en 1030. En redes se dijo que eran agentes del FSO (el servicio de protecci�n presidencial) disfrazados de pescadores primero y feligreses despu�s. Medios independientes como 'Dozhd' y 'Current Time' se�alaron que no hab�a prueba de tal cosa, pero s� identificaron a la mujer m�s visible, Larisa Sergukhina, que result� no ser una pescadora m�s sino una figura del sector pesquero, fundadora de una empresa que comercializa pescado en Novgorod. Poco despu�s la BBC descubri� que hab�a sido elegida diputada regional por el partido gubernamental Rusia Unida.Desde entonces se repiti� la pauta de ciudadanos escogidos que reaparecen en el decorado del l�der, dejando algunas escenas sorprendentes. En 2017 y 2019, Putin compr� un helado en el sal�n aeron�utico MAKS. La imagen le hace parecer un ruso m�s: el presidente se toma un helado entre aviones y stands. Pero la vendedora de 2019 resulta ser la misma mujer de 2017, Ekaterina Safronova. Despu�s se supo que no era una dependienta cualquiera, sino responsable de comercio y alimentaci�n en el propio sal�n MAKS, que por alguna raz�n aquel d�a se calz� el gorro y se puso manos a la obra. Tambi�n parec�a todo normal cuando en agosto de 2021, Putin lleg� a Bashkortost�n para la inauguraci�n de la primera fase de la planta Cemiks, que produce cemento para la construcci�n. El Kremlin vendi� la escena como una conversaci�n de Putin con "trabajadores" de la planta, pero la mayor�a de los que intervinieron no eran obreros de la f�brica, sino personal administrativo o de empresas ajenas, vestidos con uniforme de operario como si de verdad se manchasen las manos a diario.La mujer rubia ha sido detectada en varias fotos interpretando diferentes papeles para el Kremlin.EMAlgunas imposturas han enervado a los colectivos que suplantan. Mientras que decenas de madres comunes y corrientes han denunciado p�blicamente haber sido ignoradas por el Kremlin en su preocupaci�n por sus hijos luchando en Ucrania, en noviembre de 2022 Putin se reuni� con un peculiar ramillete de madres de militares rusos. Las supuestas madres de los soldados movilizados presentes en la reuni�n estaban, de hecho, implicadas de alguna manera en la pol�tica rusa o son a d�a de hoy participantes verificadas en actos de propaganda."Puede que alguna de ellas tenga hijos combatiendo, pero estas mujeres son el grupo de confianza del Kremlin", se�ala el periodista ucraniano Iv�n Maguryak, que investig� la reuni�n. Un repaso a la lista de asistentes deja claro que no parece una reuni�n con "madres al azar", sino con perfiles pol�ticamente 'seguros': una vicejefa de gobierno regional, una empleada del sistema penitenciario, una diputada municipal, una dirigente del Frente Popular Panruso, una activista del grupo por los veteranos Boevoe Bratstvo [Hermandad de combate] y una cineasta patri�tico-ortodoxa.Otra vez la misma mujer, ahora en otro rol.EMLa escena que m�s trascendi� fue con Nina Pshenichkina, presentada como madre de Konstantin Pshenichkin, combatiente de la llamada Rep�blica Popular de Lugansk. No era una madre an�nima reci�n salida del caos de la movilizaci�n parcial: hab�a participado en estructuras p�blicas locales. Su hijo no hab�a muerto durante la invasi�n iniciada en 2022. Se hab�a unido en 2014 a las fuerzas separatistas y muri� en 2019. Pshenichkina mostr� una fotograf�a de su hijo y relat� su muerte en t�rminos heroicos. Putin le contest� que hay personas que "viven o no viven, no se sabe", y que cuando mueren "por vodka o por alguna otra cosa", tampoco queda claro "si vivieron o no vivieron". La vida de esas personas, a�adi�, "pasa de alg�n modo inadvertida", Pero en caso de este solddo, dijo Putin, su objetivo fue alcanzado". Y remat�: "No se fue de este mundo en vano". Las mujeres, con sus maridos muertos o combatiendo, asintieron satisfechas ante las reflexiones mortuorias del l�der.En esta imagen, en un barco observando con admiraci�n a Putin.EMLos ciudadanos 'fake' de Putin han dado paso a muchas leyendas y exageraciones. No hay una �nica actriz viajando con bigotes y pelucas detr�s de Putin. Pero s� una cantera de rostros seguros: militares, cargos, funcionarios, activistas y personajes del ecosistema oficial que sustituyen al ciudadano, cada vez m�s voluble por la crisis y la guerra prolongada. Aun as�, hay imprevistos. En marzo de 2023, Putin visit� Mariupol, la ciudad ucraniana arrasada y ocupada por Rusia. La televisi�n rusa mostr� al presidente de noche, conduciendo y saludando a residentes agradecidos por los nuevos pisos. Pero en una de las grabaciones se oye a una mujer gritar desde lejos: "�Todo esto es mentira! �Todo es para aparentar!". El Kremlin edit� o limpi� versiones del v�deo para eliminar ese momento. Putinlandia funciona mientras nadie grite desde fuera del encuadre. Pero en Mariupol, durante unos segundos, el decorado 'putinesco' habl� con voz propia.