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Aunque el politólogo advierte que el país atraviesa uno de sus momentos más delicados, sostiene que aún es posible reconstruir una democracia más sólida.

Alejandro Céspedes García: En Cómo mueren las democracias, un libro que ha servido para entender la caída de las democracias en el mundo, usted y el profesor Ziblatt argumentaron que las democracias no mueren de golpe, sino lentamente, desde adentro. ¿En qué etapa de ese proceso piensa que está el Perú?

Steven Levitsky: Bueno, el Perú es un poco diferente. El Perú sufrió el tipo de muerte de la democracia que describimos en el libro en los años 90 con Fujimori. Fujimori fue un presidente elegido libremente en 1990, pero hizo el famoso autogolpe e instauró un régimen autoritario que duró casi una década.

En los últimos 26 años, el Perú ha sido una democracia inestable, débil, con muchos problemas, con mucho descontento, pero no ha caído, no ha colapsado de la manera que describimos en el libro, sobre todo porque nadie ha tenido la fortaleza. Todos los presidentes elegidos a partir del año 2000, casi una generación, han sido débiles. Nadie ha tenido mayoría en el Congreso; ninguno, desde Toledo hasta Dina Boluarte o Balcázar, tenía apoyo popular superior al 50 %, ninguno tenía un partido político fuerte, ninguno tenía capacidad de movilización y, como dije, ninguno tenía mayoría en el Congreso.