Hay películas que parecen acercarse lentamente a sus personajes hasta encontrar algo que no puede construirse artificialmente. Películas donde el paisaje, las voces y los silencios no funcionan como decorado sino como parte viva de una experiencia. Ánimu, el nuevo trabajo de Miguel Kohan, pertenece a ese tipo de cine. La película, que se proyectará el 5 de junio a las 20.30 en Cine York con entrada gratuita, sigue a Wara Calpanchay, una adolescente atacameña que atraviesa una experiencia de desarraigo luego de mudarse desde La Puna a Palpalá. La muerte de su abuela, una figura central en la transmisión de sus raíces culturales, profundiza todavía más esa sensación de distancia y búsqueda. A través del cine, de la música y de la memoria familiar, Wara empieza a reconstruir preguntas sobre identidad, territorio y pertenencia. Kohan habla sobre: “Creo que la película justamente intenta conectarnos con una cosmovisión muy particular de una región específica como La Puna y con alguien que está completamente habitada por ese territorio. Pero al mismo tiempo habla de una experiencia universal como puede ser el desarraigo, porque eso nos puede pasar en cualquier lugar del mundo. Lo que sucede acá es que Wara atraviesa esa experiencia desde las herramientas culturales, emocionales y espirituales que aprendió en el lugar donde nació y donde creció. Entonces me interesaba mucho que la película pudiera transmitir esa experiencia local, pero que también permitiera que cualquier espectador pudiera sentirse atravesado por esa sensación de pérdida, de distancia y de búsqueda. Y después también está el duelo, porque la muerte de la abuela aparece como algo muy fuerte dentro de la película. Entonces Ánimu intenta conectarnos con esa experiencia humana desde una mirada profundamente ligada a la región de donde viene Wara”. —¿Cómo sentís que funciona Ánimu respecto de “Salinas Grandes” y “El despenador”? —Para mí Ánimu es muy claramente el resultado de las otras dos películas. De hecho es la película más rápida que hice en mi carrera, pero no porque haya sido fácil, sino porque siento que venía acumulando una experiencia muy grande después de tantos años filmando en Jujuy. A Wara la conocí durante el casting de El despenador y desde ese momento se generó una conexión muy fuerte con ella y con sus padres. Después fui sintiendo cada vez más comodidad y más inspiración filmando en esos territorios. Hay algo en Jujuy que siempre me produjo muchísima curiosidad y muchísimas ganas de seguir poniendo la cámara ahí.
Miguel Kohan: “Descolonizar la imagen es hoy una necesidad urgente”
El director presenta Ánimu el 5 de junio a las 20.30 en Cine York, con entrada gratuita. Reflexiona sobre identidad, territorio, raíces y el cine argentino como experiencia colectiva y cultural.













