Maxi Iglesias es un actor que se debe a las mujeres. Fue todo un icono adolescente con Física o química y lo sigue siendo a los ojos de Margarida Corceiro, que tiene 19 años en la ficción de Todo lo que nunca fuimos, adaptación del best seller romántico y juvenil de la escritora conocida como Alice Kellen, que transcurre en la verde Gipuzkoa.En los tiempos en los que transcurría la lujosa telenovela Velvet, la España de los cincuenta, donde Iglesias tuvo un apasionado romance, de ficción, con Aitana Sánchez-Gijón, hubiera sido un galán; en el Miami de los años setenta, donde transcurre Dueños del paraíso, la narcoserie que protagonizó junto a la mexicana Kate del Castillo, un sex symbol. Hoy mismo, con más de dos millones de fans en Instagram, sale a la Gran Vía para las fotos de este reportaje, y mujeres de todas las edades le gritan de todo. No es de extrañar que sus romances, reales e imaginarios, susciten tanto interés. Sale a la Gran Vía para las fotos de este reportaje, y mujeres de todas las edades le gritan de todoCamisa azul de rayas, pantalón verde pistacho y corbata, todo de DiorRubén VegaPero, por encima de todas esas mujeres, de la antigua Grecia hasta ahora, está su madre, Mercedes Acevedo, que asumió su educación cuando, a los 6 años, Iglesias, hijo único, perdió a su padre, antes de debutar en La pistola de mi hermano, de Ray Loriga, donde aparece acreditado como Maximiliano Iglesias. A ella le ha dedicado su primera novela, Horizonte artificial (Roca Editorial), “por enseñarme que un libro te puede hacer viajar más lejos que un avión”.¿Qué le motivó a escribir un novela?Ya tenía cosas escritas y llevaba mucho tiempo pensándolo. Hubo una persona que confió en mí y que fue muy sincera: “Mira, famosos vienen muchos, pero lo que tienes en mente, así tan claro, no lo tiene nadie: ¡a escribirla, porque tiene muy buena pinta!”. Eso te da alas.¿Se inspiró en algún escritor?La novela bebe mucho de John Grisham, de la novela negra y policiaca. Tiene un estilo muy cinematográfico porque siempre tuve en mente que se hiciera película. Junté mis estudios en comercio con haber aprobado la licencia de piloto de avión, mi bagaje de personajes para las distintas voces, y todo eso dio un resultado bastante especial.¿Cómo, con una vida tan agitada, ha encontrado tiempo para escribirla?Estuve un año y tres meses. Mis compañeras y compañeros fueron testigos del poco tiempo que pude dedicarles. Pero, en ese momento, era mi prioridad, junto a familia, trabajo, gimnasio, estudios y, además, pasarlo bien.Blazer azul marino de Boston, vaquero de Calvin Klein y pañuelo de HermèsRubén VegaEstrena 'Todo lo que nunca fuimos', en la que nada más empezar ya aparece desnudo. ¿Es una declaración de intenciones?Ese plano lo propuse yo mismo y me pareció justificado: hablamos de un libro donde se reitera mucho la libertad del personaje. Está acostumbrado a moverse por su casa sin rendir cuentas a nadie.Su personaje, Axel, se dedica a surfear. ¿Era un plus un rol tan físico?Me gustan los personajes que suponen un reto. El cuerpo es una herramienta más, y que me confíen un personaje que conlleva una actividad física, además de decir bien el texto, ser creíble con lo que cuentas y con lo que sientes, es doblemente reto.Alguna vez ha atribuido un cierto encasillamiento a su físico.Eso fue en un momento determinado. Luego lo trabajé, hice terapia y me quedó claro que, cuando tienes ciertas oportunidades, hay que aprovecharlas.Polo crudo de Sandro y vaquero con pinzas de GuessRubén VegaEstudia Psicología. ¿También le interesa para su trabajo o su vida personal?Sí, el plan es acabar la carrera. Curiosamente, no estudio Psicología por mí. Para eso ya voy a terapia. Lo hago porque me gusta entender a las personas. Luego también me resulta útil para enfrentarme a los personajes y, en el día a día, para aportar mi criterio si alguien necesita ayuda.¿Es cierto que sufrió 'bullying' en la etapa de 'Física o química'? Va a la contra de lo que dijo Úrsula Corberó, hace unos años. Entre otras cosas, que “había mucha empatía”.Sí, en un podcast dije que entonces había sido víctima de bullying, un poco en tono de comedia. Como siempre, todo se descontextualizó. Pero sí, yo siempre abogo por el cuidado de las relaciones en cualquier entorno, en el laboral, en las amistades. Y es verdad que en mi colegio, por muchos motivos —mi nombre, mi ocupación, mis intereses—, se me señalaba. Luego, en el trabajo, también hubo ciertos comentarios y cierta manera de ver mi trabajo que no era muy comprensiva, con un cierto prejuicio.Empezó a actuar muy pronto, a los 6 años, ¿no?Sí, al principio era un hobby. Solo a los 16 entendí el contexto, las responsabilidades que conllevaba. Qué puedes entender cuando tienes 13, 14 o 15 años. Al final vas colocando cosas en su sitio, y en la universidad, cuando hice Los protegidos, ya entendí mejor mi ­profesión. Hoy, con 35 años, sigo aprendiendo y valorando lo que cada proyecto me da.¿Cree que está en un momento de cambio, con personajes como los de 'Matices' o 'Punto Nemo'?He tenido en los últimos años la suerte de interpretar papeles muy diferentes, como, efectivamente, Punto Nemo o Matices, y también hice de cura en Ella, maldita alma, o de profesor de instituto buscando casa en la película Nuda propiedad.Camisa azul de Giorgio Armani, pantalón azul de Pedro del Hierro y gafas de TimberlandRubén Vega¿Cómo de cerca ha estado de Hollywood en lo profesional?He estado cerca, y de momento no se ha dado. Tengo muchos compañeros y compañeras que han estado también muy cerca y llevan más años que yo en esto, y son más conocidos. Es cuestión de estar ahí en el momento adecuado y de prepararse mientras tanto, ser consciente de la oportunidad si llega. Si se da, pues genial. Y si no, ya estoy muy contento así.Ya ha trabajado mucho por toda Latinoamérica. ¿Qué le han aportado estas experiencias?Pues a lo mejor ese personaje que aquí no llega, porque ahí no se te conoce tanto por algo tan determinado y tienes más oportunidades. También he conocido otras maneras de trabajar los personajes. En Argentina siguen otra metodología, lo mismo que en Perú, México o Colombia, donde también hay estilos muy marcados, mientras que en Miami encontré una combinación de todos ellos. Voy pellizcando de diferentes maneras de hacer.A escala personal, ¿qué le han aportado estos viajes largos?Apelan a mi deseo de conocer una cultura, casi sintiéndote local al estar tantos meses y con gente de ahí. Me da tablas y me enseña más que muchos cursos.¿A qué país le gustaría volver?La verdad es que repetiría en todos. Me encantaron Argentina y Colombia, también México, aunque ahí la primera vez fue duro. Pero luego, a la segunda, como que me redimí, tuve la suerte de sentir la ciudad de otra manera.¿Por qué fue tan dura la primera vez en México?Rodamos en diferentes ciudades porque el elenco estaba muy separado, con distintos directores y estilos de grabar. Nuestra protagonista [Kate del Castillo] no podía estar en México, eso lo complicó todo. No pude pasar muchos días seguidos en DF, y a mí me gusta estar tiempo en la ciudad y viajar por los alrededores, o coger tres días libres y descubrir un poquito más el país.De muy joven, se fue a Australia solo. Tuvo un momento de escapada.He sido muy precoz en muchas cosas, ya con 18 años me quería escapar, como mucha gente.My favourite thingsEl último libro que le haya gustado mucho: El susurro del fuego, de Javier CastilloLa última película o serie; Pluribus​Un país al que le gustaría ir de vacaciones: Nueva ZelandaUn restaurante en San Sebastián: Cualquier sidrería típica de las afueras, entre San Sebastián y Hondarribia. En el centro de la ciudad, Aitana está muy bienEstilista: Florence Reveillaud. Ayudante de fotografía: Juankar Gibson. Maquillaje y peluquería: Nuria Gárgoles. Producción: Chus Casarrubios. Agradecimiento: hotel Brach Madrid