Cristian Olivé, profesor de Secundaria caracterizado por su entusiasmo por el oficio, llega al final de este curso algo pesimista. Durante años, los catorce que lleva en las aulas, este docente barcelonés del instituto Joan Pelegrí ha abogado sin descanso por aprovechar los intereses de los adolescentes para sus clases. Todavía lo hace. Series de Netflix, canciones de Rosalía… Todo puede ser material para su asignatura de Lengua y Literatura, como ha explicado en libros como Profes rebeldes (Grijalbo).
Esa lógica la aplicó también Olivé a las herramientas digitales. Pero de un tiempo a esta parte, prefiere dejar a un lado ordenadores y móviles. Aunque defendió su uso puntual y con fines educativos, para conectar mejor con sus pupilos, cada vez les ve más perjuicios. Sobre todo con la irrupción de la inteligencia artificial, que asegura que ha desarmado al profesorado de Secundaria a la hora de plantear y corregir trabajos.
“La IA está matando la creatividad”. Así de alarmado se muestra este profesor, también autor de literatura juvenil –su último libro es Més de dos, de la editorial Rosa dels Vents–, cuando reflexiona sobre cómo sus alumnos se han entregado a ChatGPT.
Usted siempre ha sido un firme defensor de incorporar en el aula las herramientas digitales que usan los adolescentes. ¿Ya no?













