"Nunca imaginé que iba a llegar hasta aquí. Sé que no tengo que cuestionarme mucho nada y simplemente continuar". Estaba a punto de cumplir 90 años y acababa de estrenar Richard Jewell, una película inspirada en un hecho real y que no gustó mucho a los medios de EEUU. Parecía que iba a ser la última en una carrera brillante y personalísima que le había convertido ya en una leyenda viva del cine. No fue así. Este 31 de mayo cumple 96 años y desde entonces ha tenido energía para estrenar otras dos películas: Cry Macho y Jurado Nº2.PublicidadA mediados del pasado año, el diario austríaco Kurier publicó una entrevista con el cineasta en la que aseguraba que no se rendía. "No hay razón por la que un hombre no pueda mejorar con la edad. Tengo más experiencia que nunca. Claro que hay directores que pierden el toque con los años, pero yo no soy uno de ellos". Las principales revistas cinematográficas del mundo se hicieron eco de la gran noticia, pero resultó ser falsa. Una invención que él mismo desmintió en un comunicado enviado a Deadline. Así pues, probablemente, esta vez sí, Eastwood haya dado por terminada su vida como director.El actor taciturno, de largos silencios y ojos entrecerrados, y el director tranquilo, confiado, preciso y, en palabras de Tom Hanks, "¡intimidante como el infierno!", podría terminar aquí un viaje pleno de talento, de osadía y de asombrosas películas, que ha dejado para la historia del cine unos cuantos títulos magníficos y algunas enormes obras maestras. Sin perdón, Gran Torino, Mystic River, Medianoche en el jardín del bien y del mal, Los puentes de Madison, Un mundo perfecto, Million Dollar Baby, Cartas desde Iwo Jima… Han cimentado la leyenda.El hombre sin nombreUna película de terror de serie B en 1955 (El regreso del monstruo) y un puñado de trabajos en televisión en los que ni siquiera aparecía en créditos no le desanimaron. Encontró su oportunidad en una serie, el western Cuero crudo, y en el personaje de Rowdy Yates, un vaquero que llevaba ganado de Texas hasta Kansas. Estaba en esas, cuando un día recibió una propuesta de un joven director romano, Sergio Leone, para protagonizar Por un puñado de dólares. Se fue a Italia, donde apenas hablaron, uno no sabía inglés y el otro no era capaz de decir ni una palabra en italiano, pero Eastwood firmó el contrato y se vino a España a rodar.PublicidadConvertido en el hombre sin nombre, la estrella de la Trilogía del dólar (La muerte tenía un precio y El bueno, el feo y el malo), el tipo sin escrúpulos, con cigarro en la boca, poncho raído y mirada oscura había dado un paso de gigante al aceptar participar en ese proyecto europeo, caótico, en el que todo el mundo hablaba sin descanso, como ha recordado alguna vez, y que ha ondeado desde entonces como bandera del spaghetti western.El otro Clint EastwoodEn la ficción ha sido un perdonavidas chulo y arrogante (Harry el Sucio Callahan), un liquidador al servicio del Ejército (teniente Morris Schaffer en El desafío de las águilas), un mercenario salvador de monjas (Hogan en Dos mulas y una mujer), un sargento de artillería muy bestia (Thomas Highway en El sargento de hierro), un popular locutor de radio (Dae Garland en Escalofrío en la noche), un preso en Alcatraz aficionado a las fugas, un fotógrafo veterano y enamorado, un astronauta muy madurito… Incluso ha sido el mismísimo John Huston…PublicidadHombres duros, resueltos, casi siempre callados, muchas veces solitarios que le han valido un merecido reconocimiento y algunas agrias polémicas, y de los que él no ha renegado nunca. Con ellos ha convivido el otro Clint Eastwood, el director y productor de Malpaso, compañía que fundó en 1967 y con la que ha dejado una huella muy diferente. Arrancó con Escalofrío en la noche (1971), su primera película tras la cámara, un inquietante thriller donde apuntaba mucho talento que exhibiría a lo grande después. En aquellos años, aún joven, tuvo que plegarse a los caprichos de Warner Brothers, que le prometía financiar sus proyectos personales a cambio de que rodara unas cuantas películas de palomitas. Duro de pelar, Ruta suicida, La gran pelea… Le sirvieron para hacer todas las que después le han elevado a la gloria, pero también para que entonces le menospreciaran como director.Humanidad y verdadGrave error que sus compañeros de Hollywood y el resto del mundo reconocieron pronto, película a película, y que se desvaneció por completo con el tremendo botín de premios que conquistó Sin perdón. Director a menudo de una sola toma, rápido y muy eficaz en el rodaje, Clint Eastwood es un cineasta elegante, que arriesga, que conoce muy bien el cine clásico, que detesta los alardes innecesarios y, sobre todo, que conmueve con la humanidad de sus personajes. Con frecuencia son hombres imperfectos, ariscos y a veces incluso intratables, pero inolvidables por su verdad.Es un retratista de la ambigüedad y de las contradicciones del ser humano, las mismas que le han acompañado siempre a él. De ideas conservadoras en la vida, en su cine es un defensor de marginados y de perdedores, y un artista que envuelve a sus personajes de ternura y de cierta bondad. Sin duda, un tipo que va por libre, directo y, en sus propias palabras, que vive en el presente. "Sería genial tener 105 años y seguir haciendo películas", dijo en una conversación en el Festival de Tribeca hace un tiempo. Sí, sería un regalo enorme poder descubrir nuevas películas de Eastwood y, aunque, como él mismo dijo en Poder absoluto (1977), metido en la piel del ladrón profesional Lutero Whitney, "mañana no está asegurado para nadie", todavía podría alegrarnos el día.
Clint Eastwood, la leyenda de largos silencios y ojos entrecerrados cumple 96 años
El cineasta cumple este domingo 96 años y, aunque ha desmentido los rumores de que prepara nueva película, su prodigiosa energía podría volver a sorprendernos....










