Nada es eterno, salvo Clint Eastwood. E incluso sobre eso tenemos dudas: el autor de Sin perdón y Million Dollar Baby, que suma ya 96 rocosos años a sus espaldas, no se ha retirado oficialmente, pero lleva sin dirigir desde 2024 (Jurado nº2) y sin actuar desde el estreno de Cry Macho tres años antes. Según su hijo Kyle Eastwood, esto cuenta como una jubilación a todos los efectos: en una entrevista con France Info (vía World of Reel), el joven Eastwood asegura que las expectativas de ver una nueva película de su padre son tirando a nulas. ¿Tendrá razón, o Clint aún puede batir el récord de Manoel de Oliveira como el cineasta de más edad que se pone detrás de una cámara?¿Podremos ver otra película de Clint Eastwood?Además de ser un prestigioso bajista de jazz y compositor de bandas sonoras, Kyle Eastwood ha trabajado en varias películas de su padre (la primera, El fuera de la ley, allá por 1976), así que conoce el percal desde dentro. Y, según afirma, la carrera de Clint Eastwood ha llegado a su fin."Tengo muchos buenos recuerdos de trabajar con él: ahora está retirado, tiene 95 años", afirma. Y prosigue asegurando que colaborar con su padre en numerosos filmes (tanto como actor como encargándose de la banda sonora) ha sido "una experiencia maravillosa". Por mucho que apene la idea de un Clint Eastwood aparcando la cámara, el actor y director no se puede quejar. Su carrera arrancó en 1955, y le llevó de las películas de serie B al mundo de las teleseries, para después granjearle estatus de estrella gracias a las películas rodadas con Sergio Leone y Don Siegel (aunque los críticos, a aquellas alturas, aún no le tuvieran en mucha estima).En 1967, Eastwood fundó su productora Malpaso, y debutó como director cuatro años después con Escalofrío en la noche (1971). Esos fueron los primeros pasos de una carrera autoral basada en principios sencillos: rodar rápido y barato, mantenerse fiel a los principios de la narrativa clásica y emplear su carisma para obtener un empujón en taquilla. Los aplausos en Cannes para Bird (1988) y sobre todo los dos premios Oscar de Sin perdón en 1993 fueron la consagración de un cineasta al que ahora vemos como uno de los nombres imprescindibles de Hollywood. De esta manera, si es verdad que Clint Eastwood ha decidido jubilarse, está en todo su derecho: ya no le queda nada que demostrar.