“Vengo del barrio del Cordobazo, vivo en el barrio más popular”. El hit tribunero que se canta en el Gigante tiene su correlato gráfico en las paredes de Alberdi. En murales a pocas cuadras de la cancha, se leen trazos explícitos de historia social: “Primer Territorio Libre de América”; “Alberdi, barrio de luchas populares”; “Bienvenidos al barrio más popular”. Son marcas identitarias en un sector de la ciudad que se autopercibe diferente; algo que “no se compara”.
Belgrano acaba de coronarse campeón de la Primera División de AFA por primera vez en su historia y la celebración no cesa. Sin embargo, la coincidencia temporal del título con el 57° aniversario del Cordobazo vuelve a poner en circulación otra discusión: ¿qué hay de verdad histórica y qué de construcción mítica en la idea de que el club representa las luchas populares cordobesas? ¿Es una identidad real construida históricamente en Alberdi o apenas una narrativa bien capitalizada?
La respuesta habita en archivos, relatos familiares, decisiones institucionales y en una memoria colectiva que engloba tres hitos cordobeses del siglo XX: la Reforma Universitaria, el Cordobazo y la toma de la Cervecería Córdoba.
Mucho antes de convertirse en uno de los clubes más populares del país, Belgrano fue una travesura de chicos en una Córdoba de tranvías y patios de tierra. Para Gustavo Farías, director del Museo Provincial del Deporte, esa matriz es clave: “La fundación fue una historia de niños sin más respaldo que sus propios padres. Es milagroso que de allí emergiera una institución enormemente popular”.












