Obreros, estudiantes, sindicatos y amplios sectores de la sociedad salieron a las calles para enfrentar al régimen militar instaurado en 1966, en una protesta que desbordó los canales tradicionales de la política y desafió las bases de legitimidad del gobierno de facto.

En Argentina, este proceso comenzó a profundizarse a partir del golpe de Estado que derrocó al presidente Arturo Illia y dio inicio a la autodenominada “Revolución Argentina”. En efecto, a diferencia de otras trayectorias militares previas, el nuevo régimen no se concebía como una administración provisoria, sino como un proyecto político orientado a reorganizar de manera integral el orden social, económico y político del país.

El Cordobazo continúa irrumpiendo en la historia política argentina como el recordatorio de que ningún orden social es completamente estable ni definitivo

Durante los años sesenta, América Latina atravesó un escenario de creciente inestabilidad política y conflictividad social, profundamente condicionado por la influencia de Estados Unidos en el contexto de la Guerra Fría. Bajo los lineamientos de la “Doctrina de la Seguridad Nacional”, numerosos gobiernos militares avanzaron sobre las instituciones democráticas, restringieron derechos civiles, prohibieron la actividad política y consolidaron regímenes autoritarios en toda la región.