El fútbol ha dejado de ser un deporte con millones de fanáticos en el mundo, para convertirse en una de las más importantes industrias de entretenimiento en el planeta. El impacto del campeonato mundial trasciende la competencia deportiva porque conecta simultáneamente sectores como turismo, transporte, hotelería, telecomunicaciones, publicidad, tecnología, retail y medios de comunicación.
De acuerdo con el Foro Económico Mundial, la Copa 2026 podría generar más de US$40 mil millones en Producto Interno Bruto (PIB) global, dentro de una economía del deporte que podría alcanzar los US$8.8 billones hacia 2050. Esta perspectiva confirma que los grandes eventos deportivos ya no son únicamente escenarios de entretenimiento, sino plataformas económicas de alcance global.
La magnitud del fenómeno también ha sido respaldada por estudios impulsados por la FIFA y la Organización Mundial del Comercio (OMC), que estiman para el Mundial 2026 un impacto de US$40.9 mil millones en PIB, alrededor de US$8.28 mil millones en beneficios sociales y cerca de 824 mil empleos a tiempo completo.
Estos datos muestran que el Mundial funciona como un motor económico capaz de activar múltiples cadenas de valor de forma simultánea.











