Funcionarios, instituciones, museos, galerías, embajadores, mecenas y artistas: las condolencias por la muerte de Julio Le Parc se multiplican. En diálogo con LA NACION, sus colegas se despiden conmovidos. Desde París, la ciudad donde vivió y murió hoy el gran artista argentino, Pablo Reinoso, quien hace poco más de un mes compartió una cena con él, dijo: “He perdido a un amigo muy querido”. El artista conoció la obra de Le Parc cuando apenas tenía 12 años y vio una muestra suya en el Museo de Arte Moderno. “Había unas chapas suyas que me impactaron al punto de que me puse a cortar material similar. A partir de ese momento Julio quedó en mí. Ya de grande, viviendo en París, lo fui cruzando en eventos, con pudor y sin ánimo de molestar. Con el tiempo, cada vez que lo invitaba venía y me di cuenta de que tenía aprecio por mi trabajo. Me acerqué a él y pronto nos hicimos amigos. Teníamos los talleres cerca, cenábamos juntos”. Reinoso continúa: “Tenía un humor ácido e incansable, y había que seguirle el ritmo. Era argentino hasta la médula. Agradezco a la vida haberlo puesto en mi camino e incluso haber expuesto juntos. Era un trabajador implacable: no concebía la vida sin ponerse su guardapolvo azul, con sus lápices y materiales para crear. Era un bicho fantástico”.“Sin duda es uno de los artistas argentinos más importantes de todas las épocas. Es admirable cómo se mantuvo activo en su vejez, produciendo obras con mayor o la misma fuerza expresiva que cuando era joven”, definió el fotógrafo Marcos López.La Chola Poblete, por su parte, reflexionó: “Hoy se fue Julio Le Parc. Y siento que no solo despedimos a uno de los artistas más importantes de la historia del arte argentino, sino también a alguien que demostró que desde Mendoza se podía llegar al mundo. Pienso en él como una de esas figuras que abren caminos. Alguien que llevó la experimentación, la libertad y la imaginación a una escala inmensa, sin perder nunca el vínculo con su origen. Como artista mendocina, su partida me conmueve especialmente. Hay algo muy profundo en saber que compartimos una tierra que vio nacer una obra capaz de transformar la manera en que entendemos la luz, el movimiento y la experiencia artística”. Y concluyó: “Hace sesenta años, Le Parc recibió el Gran Premio Internacional de Pintura en la Bienal de Venecia, llevando el nombre de la Argentina a uno de los escenarios más importantes del arte mundial. Quienes hoy transitamos circuitos internacionales lo hacemos también sobre huellas que artistas como él ayudaron a construir. Gracias por expandir los límites de lo posible. Que tu luz siga moviéndose entre nosotros”.Desde Venecia, Andrés Duprat, director del Museo Nacional de Bellas Artes escribió estas líneas: “Despido con dolor a Julio Le Parc, sin dudas unos de los artistas argentinos de mayor trascendencia internacional. De hecho, en una semana abre su exposición en la Tate Modern de Londres. He tenido la oportunidad de conocerlo y de tratarlo, sobre todo en ocasión de la exposición que, con curaduría de Mariana Marchesi, le dedicamos en el Museo Nacional de Bellas Artes en 2019. Julio era un hombre culto y refinado, con una voluntad de experimentación constante, de ahí su paso por la figuración, la abstracción, al arte cinético, el op art y el uso de las nuevas tecnologías. Nos deja una obra original, contundente y por siempre vanguardista”.Marcela Cabutti recuerda: “A Julio Le Parc y al GRAV de París los estudié en la universidad; luego lo transmití a los alumnos en mis clases. Con los años compartimos muestras, galería y ferias. Observé los brillos, cada tesoro de sus cajas lumínicas; jugué con mi hija Francesca entre sus reflejos. El mundo del arte perdió a un hacedor incansable, a un experimentador exquisito. Que vuelen tus brillos alto, muy alto; aquí abajo nos sentimos algo menos tristes entre tus obras”. En tanto, Carlos Herrera opinó: “La figura de Julio Le Parc ocupa un lugar singular en el arte argentino. No solo por la dimensión internacional de su trayectoria, sino por haber sostenido durante décadas una práctica guiada por la curiosidad, la experimentación y una profunda confianza en la capacidad transformadora del arte. Siempre me impresionó cómo logró construir una obra que pone al espectador en movimiento. Sus trabajos no se contemplan únicamente: se atraviesan, se habitan, se experimentan con el cuerpo. En un tiempo en que gran parte del arte estaba asociado a la contemplación pasiva, Le Parc propuso participación, juego, percepción y libertad. Su recorrido demuestra que es posible sostener una búsqueda artística rigurosa sin renunciar a una mirada crítica sobre el mundo. Su legado excede las obras: está en la manera en que entendió el arte como una herramienta para ampliar la sensibilidad y cuestionar las formas establecidas de ver. Con su muerte desaparece una de las grandes figuras del arte latinoamericano, pero permanece una obra que sigue produciendo asombro y que continúa dialogando con nuevas generaciones de artistas y espectadores”.Para Martín Di Girolamo, “es triste cuando se van los apasionados y comprometidos con su obra, pero también con una línea de pensamiento que tiene que ver con la libertad real del ser humano, como fue el caso de Le Parc. Nos deja su increíble obra para que sigamos disfrutando y jugando con ella, que es un tesoro en estos tiempos”.“Es una gran pérdida, un artista muy valioso”, sumó Marcia Schvartz. “Un maestro certero y confiable”, agregó a su amigo Perla Benveniste.Alexis Minkiewicz contó que conoció al gran artista cinético en una muestra suya. “Él vino a ver una exhibición mía. Fue muy generoso. Creo que Le Parc era un artista eminentemente político; su propuesta inicial fue muy comprometida. Era un artista que tenía una mecánica de trabajo muy vital: nos deja un ejemplo”.Para Gachi Hasper, Le Parc fue un “referente”. “Logró expansión internacional. Además de su magnífica experimentación con las luces, desarrolló el arte – moda con Hermès. Fue un artista muy especial, lideró movimientos con otros artistas, y nunca se quedó en una imagen, siempre siguió creando”. Y Desirée De Ridder, quien conoció a Le Parc cuando vivía en París, destacó: “Era un hombre muy querible, cero conflictivo e increíblemente trabajador: siempre enfocado en su obra”.De funcionarios a galeristas“Con profundo pesar, la Secretaría de Cultura de la Nación despide a Julio Le Parc y acompaña a sus familiares, colegas y amigos (...). Julio Le Parc, uno de los artistas argentinos más trascendentes de nuestra historia y un símbolo de la creatividad argentina proyectada al mundo. Con su sensibilidad, su espíritu innovador y una obra que desafió los límites de la percepción, dejó una huella imborrable en la cultura universal”, dice el comunicado oficial.“Haber podido reconocerlo en vida con el Gran Premio a la Trayectoria del Fondo Nacional de las Artes fue un honor y una alegría. A través de esa distinción, el Estado nacional rindió homenaje a una figura excepcional cuya obra transformó el arte contemporáneo y llevó el nombre de la Argentina a los principales escenarios culturales del mundo. Fue también una oportunidad para agradecerle, en vida, su aporte extraordinario a nuestra cultura. Hoy despedimos a un maestro cuya luz seguirá encendida en cada una de sus obras, en los museos que las resguardan, en quienes las contemplan y en el camino que abrió para tantas generaciones de artistas. Mis condolencias a sus seres queridos y a toda la comunidad artística. Su legado permanecerá para siempre”, expresó el secretario de Cultura Leonardo Cifelli. El presidente del FNA, Tulio Andreusi, agregó: “Julio Le Parc, amigo entrañable que acompañas al universo. Tu obra es un puente de acceso con la divinidad. Un honor para el Fondo Nacional de las Artes que seas parte de nuestra historia institucional”.El embajador de Francia en la Argentina, Romain Nadal, publicó estas palabras: “Francia expresa su profunda emoción tras la partida de Julio Le Parc. Precursor del cinetismo, visionario del arte óptico, del movimiento y de la interacción. Un argentino universal estrechamente vinculado a Francia, cuyas creaciones marcaron la historia del arte. Paz a su alma”.Aldo Sessa, "Julio Le Parc", 1988,