Llevaban un buen rato en una carretera de Gales intentado que algún vehículo se detuviera y les tomase. Y en una broma del destino, fue un camión de leche el que se detuvo a dar un aventón a los jóvenes Paul McCartney y George Harrison. Por entonces eran dos adolescentes de Liverpool, entusiastas del rock and roll, que solían viajar haciendo autostop. De un salto subieron a la parte trasera del vehículo, pero Harrison se llevó la peor parte. “Estaba sentado justo encima de la batería -contó “Macca” en un encuentro exclusivo con 30 fans en el estudio Diamond Dust en Los Ángeles-. George saltó ¡Tenía unos vaqueros con cremallera en la espalda y se le había enganchado la batería! [Más tarde] me enseñó la marca de la cremallera [quemada en su cuerpo]”.A esos recuerdos echó mano el ex Beatle a la hora de escribir las canciones de The Boys of Dungeon Lane, su nuevo disco editado por Capitol Records. Un trabajo que ha sido promocionado como “una colección de vislumbres raras y reveladoras de recuerdos nunca antes compartidos”. Probablemente las historias de esos días previos a la fama son el único rincón que McCartney no había explorado en demasía. En los últimos años se ha dedicado con especial esmero a pulir su pasado: una visión más luminosa del quiebre de los Beatles en las ocho horas del monumental documental Get Back; el impulso para publicar Now and then, la llamada “última” canción de los Fab Four, así como las próximas películas biográficas sobre los Fab Four de Sam Mendes; a lo que se debe sumar el reciente documental y libro con los que repasa la historia de Wings, su vilipendiada banda de los 70’, con el claro interés dejar en remarcar su lugar en la historia. Paul McCartney De allí a que el nuevo disco tome el nombre de un lugar que Paul transitaba a menudo en su infancia. “Dungeon Lane es una callejuela que partía del complejo residencial Speke, donde vivían Paul McCartney y George Harrison. Paul solía caminar por ahí hasta Oglet Shore, una pequeña playa a orillas del río Mersey. Allí, junto con su hermano Mike y otros amigos, pasaba horas en la playa. Paul recuerda su infancia con cariño”, dice a Culto el autor británico David Bedford, especialista en la historia de los Beatles con varios libros publicados (entre estos uno en conjunto con Hunter Davis, el primer biógrafo del grupo). “La familia de Paul se mudó allí en 1947, cuando él tenía solo 5 años, y vivieron allí hasta los 13, momento en que se trasladaron a la más famosa Forthlin Road, a la que Paul también hace referencia en su nuevo álbum”.Ese núcleo familiar resultó clave para el joven McCartney, porque el entorno no era especialmente estimulante. “El Liverpool de la posguerra era un lugar bastante sombrío -apunta Bedford-. Como la segunda ciudad más bombardeada de Gran Bretaña después de Londres, perdió más de 90.000 casas y 4.000 personas murieron en los bombardeos. Los bombardeos cesaron justo antes del nacimiento de Paul. Incluso décadas después, aún quedaban huecos donde antes se alzaban casas. Debido a la falta de viviendas, se construyeron nuevas urbanizaciones en terrenos agrícolas. Una de ellas fue la urbanización Speke, donde vivían Paul y George. Todavía estaban construyendo casas nuevas cuando Paul se mudó allí”.Fue en ese hogar, el número 20 de Forthlin Road, en que comenzó el interés de Paul por la música. La historia dice que su padre Jim, quien había tenido una banda de jazz en los años 20, le regaló una trompeta. Pero esta llegó en un momento muy peculiar. “A finales de octubre de 1956, su madre Mary murió por complicaciones relacionadas con el cáncer de mama -apunta Bedford-. Paul tenía solo 14 años. Dos semanas después de la muerte de Mary, Paul fue a ver a Lonnie Donegan en concierto, cuya nueva moda del skiffle había hecho que miles de jóvenes compraran guitarras. Paul volvió a casa y le preguntó a su padre si podía cambiar su trompeta por una guitarra. La forma en que Paul sobrellevó la pérdida de su madre fue encerrarse en su habitación con su guitarra durante semanas”.Paul McCartney
Paul McCartney entre la nostalgia, su legado y la sombra del retiro en The Boys of Dungeon Lane - La Tercera
A sus 83 años, el ex Beatle se muestra vigente en un nuevo disco cargado de imágenes de su niñez en Liverpool. La crítica lo ha alabado como lo mejor que ha firmado en años, gracias a un material bien trabajado con el productor Andrew Watt. Junto a entendidos en el universo del hombre de Yesterday trazamos las claves de este regreso, su mirada retrospectiva y las decisiones que tomó. “McCartney seguirá funcionando hasta que la salud se lo permita”, dicen.












