La idea era tener la placa original. La foto de la señalética consumida por el tiempo y la brisa marina que marcaba Dungeon Lane, la callejuela de Liverpool que abre hacia el río Mersey y da nombre al nuevo álbum de Paul McCartney.Sin embargo, cuando la gente encargada de la labor llegó al lugar, notó que no había señalética alguna. “No había, se la robaron”, cuenta Sir McCartney en una entrevista promocional del disco. Así que en su lugar se reconstruyó una. Esa es la que se ve en la portada del trabajo disponible desde este viernes 29 en las plataformas digitales.Y aunque el pasado ya no está en la forma de una señalética urbana, si persiste en buena parte del material del álbum. Una mirada hacia atrás, en el crepúsculo de la vida que, sin embargo, rezuma optimismo. Y más importante, muestra que McCartney no ha perdido un ápice de su ambición.Paul McCartney