Entrevista
Bilbao
Actualizado 30
MAY.
2026 - 20:38Yngve Slyngstad fue consejero delegado del fondo soberano noruego entre 2007 y 2019.ArabaSlyngstad defiende que los gobiernos tomen medidas proteccionistas "en un mundo que va a cambiar mucho m�s de lo que ya lo ha hecho" y que tengan mayor "interrelaci�n" con las empresas estrat�gicas.Cuando el Government Pension Fund Global compra o vende, el mercado se detiene para tomar nota. El veh�culo de inversi�n con el que el Gobierno noruego coloca el dinero de la venta del petr�leo y el gas natural para mantener el sistema p�blico de pensiones tiene hoy un valor burs�til aproximado de 1,9 billones de euros y goza de un prestigio que sus propios creadores no creyeron posible."Cuando lo pusimos en marcha, en 1996, no ten�amos ni la confianza de los pol�ticos ni la de los ciudadanos. Al fin y al cabo, los fondos soberanos no son muy propios de los pa�ses democr�ticos", r�e hoy Yngve Slyngstad (Noruega, 1962) al recordar aquellos inicios el que fuera su consejero delegado durante doce a�os, hasta 2019. Slyngstad ahora es el m�ximo responsable de la plataforma de inversi�n y gesti�n de activos industriales de Aker ASA, y ha visitado Bilbao esta semana invitado por el Instituto Vasco de Finanzas (IVF). �Qu� papel deben de jugar las instituciones financieras p�blicas en la pol�tica industrial? �Podemos hablar de un 'modelo noruego'?Creo que all� la interrelaci�n entre el sector p�blico y el privado es mucho mayor que en la mayor�a de pa�ses de Europa. Si nos fijamos en la Bolsa de Oslo, el 40% de su capitalizaci�n pertenece al Gobierno. Controla, por ejemplo, el 67% de Equinor, que es la energ�tica m�s importante del pa�s; el 57% de Telenor, el principal operador de telecomunicaciones; la mitad de Kongsberg Gruppen, que desarrolla tecnolog�a militar; un 34% del fabricante de aluminio Norsk Hydro; otro tanto de DNB Bank ASA, el mayor banco noruego... Todas tienen una enorme participaci�n estatal. No hay una diferencia estricta entre empresas privadas y empresas p�blicas y eso es una clara diferencia con lo que ocurre en otros lugares.�Cree que los socios de la UE deben velar m�s por la propiedad de sus empresas estrat�gicas?Creo que muchas de las premisas en las que a�n nos bas�bamos, como el libre comercio, ya no se sostienen y por eso necesitamos proteger nuestra industria. S�lo mirando el llamado 'milagro' de las exportaciones chinas, que ahora se est�n orientando hacia bienes, servicios y tecnolog�as de alta gama, ya podemos intuir que el mundo va a cambiar mucho m�s de lo que ya lo ha hecho.Asumiendo entonces que los gobiernos deben incrementar su presencia en las empresas estrat�gicas. �C�mo debe ser esa participaci�n? �Deben ser meros socios que buscan rentabilidad o han de participar activamente en la gesti�n?Vivimos en pa�ses democr�ticos y la democracia exige una clara separaci�n entre el poder pol�tico y el econ�mico. Y esto es compatible con la participaci�n en empresas. Lo que pasa es que, al menos as� lo entendimos nosotros, y especialmente en las compa��as cotizadas, hay que dejar que sea el mercado el que haga de supervisor. De modo que, aunque s� nombre a algunos de los miembros del consejo, el Gobierno no controla la compa��a; s�lo mantiene su participaci�n.�Qu� mecanismos de control han de establecerse para que esa separaci�n sea real, para blindar esas inversiones de intereses partidistas o incluso casos de corrupci�n?Bueno, a los noruegos nos gusta pensar que no tenemos ese tipo de problemas. Y, aunque eso es claramente absurdo, tambi�n es cierto que contamos con una larga tradici�n de transparencia financiera. Un ejemplo: nuestras declaraciones de la renta son p�blicas. Cualquiera puede consultar informaci�n sobre los ingresos de los dem�s. Ahora hay que dejar tu nombre, para que el otro sepa qui�n ha querido acceder a esos datos, pero antes no hac�a falta ni eso. Lo mismo se aplica a las empresas, lo que facilita mucho la labor de los periodistas. Es algo que a los extranjeros os resulta muy extra�o, pero eso es transparencia absoluta y es el m�ximo control posible contra la corrupci�n. Esa trasparencia, en nuestro caso, tambi�n se acaba traduciendo en confianza en el Gobierno.Pero esa confianza no puede ser ciega. De hecho, el Ejecutivo de su pa�s tiene limitado por ley el porcentaje del fondo soberano que puede trasladar a sus presupuestos.Aunque en algunas circunstancias ese tope se ha modificado, s� vimos necesario poner un m�ximo para asegurar la sostenibilidad del fondo. As� que se estableci� que el Gobierno s�lo pudiera coger rentabilidad -no patrimonio- y no m�s de un 3%, un l�mite que cre�amos que siempre iba a estar por debajo de la rentabilidad media anual obtenida por el fondo. Aunque en algunas circunstancias ese tope se ha modificado, s� vimos necesario poner un l�mite. Por otra parte, hoy los noruegos sienten que el fondo es algo que les protege, que protege el pa�s y su bienestar, y eso hace que, a su vez, ellos protejan el fondo, de modo que los pol�ticos no tocan m�s que ese 3%.Todos los casos de participaci�n estatal que ha mencionado antes son ejemplos de empresas y sectores consolidados. �Debe un gobierno limitarse a invertir en esas apuestas ganadoras o ha de ser tambi�n el impulsor de proyectos m�s innovadores, aunque suponga asumir un mayor riesgo?Esa es otra peculiaridad del fondo soberano noruego; cada vez que se tiene que desarrollar una potencial nueva industria, el Gobierno se implica al 100%. Creo que la clave es explicar muy bien a la ciudadan�a cu�l es el objetivo de la inversi�n, a qu� se destina y para qu� va a servir. En nuestro caso, aunque t�cnicamente no hablamos de un fondo de pensiones, la gente lo percibe como tal; ven que es la garant�a de que va a recibir una pensi�n y eso hace que lo apoyen. As� que la cosa es sencilla: para que el fondo est� bien financiado hay que intentar obtener la mayor rentabilidad posible. Nada m�s. S�lo hay una salvedad; la rentabilidad no puede comprometer la �tica. Por eso, el fondo no invierte en empresas relacionadas con tabaco o el carb�n.Sin embargo, despu�s de d�cadas neg�ndose a ello, sus actuales responsables se est�n planteando ahora invertir en la fabricaci�n de armas prohibidas por el derecho internacional. �Qu� opini�n tiene de eso?Ese es un gran debate ahora mismo en Noruega, pero, si nos fijamos en lo que hemos hecho en los �ltimos dos a�os, vemos que tenemos alianzas empresariales para desarrollar submarinos y tanques con Alemania, fragatas con Reino Unido, un escudo antidrones con Polonia... La tecnolog�a cambia tan r�pido que no sabemos qu� comprar, as� que necesitamos contar con una industria que pueda avanzar r�pido aplicando nuevas tecnolog�as y que adem�s tenga una capacidad de producci�n masiva. Es decir, los presupuestos de defensa ya no pueden centrarse en comprar equipos, sino en construir industrias que lideren la tecnolog�a. No es posible desarrollar poder�o militar sin contar con una industria que lo respalde, as� que, aunque tradicionalmente al fondo no se le ha permitido invertir en empresas que fabrican armas at�micas, biol�gicas o qu�micas, ahora tenemos bastantes empresas de defensa que est�n trabajando en ellas.Ya, como responsable de Industry Capital Partners, �d�nde est�n poniendo hoy el foco de sus inversiones?Por un lado est� la digitalizaci�n y la IA y, por otro, la transici�n energ�tica, -como la e�lica marina o los cables submarinos para transportar la energ�a- y la log�stica.MercadosFondos de Inversi�n










