Viernes 29 de mayo. Centro de Lima. La música que proviene de la Galería Pancho Fierro de la Municipalidad de Lima, en donde se celebra la inauguración de la exposición fotográfica País de Jauja: Bernós, Bullón y la pluma de Rivera Martínez de la artista visual y escritora Sonia Cunliffe, no solo llama mi atención, sino también la de otras personas que se acercan a la galería guiados por la melodía de la Orquesta del Club de Jauja. Sonia Cunliffe. Foto: Cecilia Durand. Muchísima gente en los casi 300 metros cuadrados de la galería (espacio, se deduce, grande). En total, 110 fotografías que nos muestran la vida cotidiana de Jauja de finales del siglo XIX e inicios del XX. Esta es una exposición que tiene varios componentes signados por el azar. Además, esta no es la primera muestra de Cunliffe en base a archivos fotográficos. Recordemos que, en el 2022, en el Centro Cultural Inca Garcilaso, presentó Todos los nombres de Bullón [y los tiempos indelebles de Cunliffe]. El presente proyecto dialoga con dicha exposición, pero de forma más ambiciosa al incorporar a la representación de Jauja las fotografías del francés Alphone Bernós. TE RECOMENDAMOSFUERTE Y CLARO con MANUELA CAMACHO | PROGRAMA del 27/05/26 | La República - LR+Alphonse Bernós. Archivo SC. Jauja, como sabemos, ostenta una fama, por decirlo de alguna manera, cultural. Por ejemplo, fue la primera capital de Perú. Así lo determinó Francisco Pizarro en 1534. Un año después, esa categoría pasaría a Lima. Se la reconocía por sus riquezas naturales y, en especial, por su clima seco. Este último factor fue clave para que muchos europeos fueran a Jauja para tratarse de la tuberculosis, convirtiendo, de este modo, a la ciudad en un activo crisol cultural. En ese contexto, Bullón desarrolló su pasión por la fotografía y el pulso que lo motivaba era documentar la vida diaria de los jaujinos. Por su parte, Alphonse Bernós llegó a Jauja a finales del siglo XIX para tratar la salud de su esposa. De inmediato quedó seducido por el asombro que le producía Jauja como escenario, y claro, los jaujinos igualmente. Entonces, empezó a fotografiar, pero desde la intención lúdica. Cunliffe unió estos dos estilos de fotografiar. El carácter cosmopolita de Jauja, más sus paisajes, le brindan un carácter universal a la exposición. Es Jauja, pero asimismo puede ser cualquier ciudad de la época. El blanco y negro contribuye a esa indeterminación. Teodoro Bullón. Archivo SC. Edgardo Rivera Martínez Edgardo Rivera Martínez. Foto: Herman Schwarz. País de Jauja (1993) es la novela mayor del escritor Edgardo Rivera Martínez (1933-2018). En este relato, aparece mencionada varias veces la tienda de Teodoro Bullón, ubicada en la plaza de Armas de Jauja, en donde se vendía absolutamente de todo. Cunliffe, de este modo, halló un lazo dialógico con las fotografías de Bullón y Bernós, forjando una lectura personal sobre lo que pudo ser Jauja. Es por ello que en la exposición se puede apreciar la novela de Rivera Martínez, cuyas páginas cruzan, literalmente, todas las fotografías. Igualmente, vemos fragmentos ampliados de la novela, como este que dice Claudio, su protagonista: “Escribo allí mis pensamientos… mis sueños, mis proyectos. Y escribo, sobre todo, cuánto te echo de menos”. Fotografía de Alphonse Bernós. Archico SC. “Me siento muy contenta con esta exposición”, me dijo Bertha Martínez Castilla de Rivera, esposa de Edgardo, al despedirme de ella antes de dirigirme al cierre de edición. La colaboración de Bertha fue importante para la exposición País de Jauja, en la que vemos del mismo modo material bibliográfico del escritor; además, el texto curatorial, “La república de los sueños”, estuvo a cargo del reconocido narrador Jeremías Gamboa, de quien se lee lo siguiente: “En todas estas imágenes que se fusionan con aquellas propiciadas por la novela parece latir un solo fulgor, remoto y sutil; se trata de un resplandor que unifica la ensoñación compartida de dos fotógrafos de inicios de siglo XX, de un novelista total revisitando su infancia en clave de ficción a fines del siglo XX y de una artista del siglo XXI, escritora y fotógrafa, que los convoca a todos para regalarnos esta república de los sueños donde todo es posible, inclusive la inmortalidad”. Fotografía de Alphonse Bernós. Archivo SC. Algunos familiares de Bullón fueron a la inauguración; hicieron lo mismo escritores y artistas plásticos reputados; pero lo que llamó más mi atención fue el público que entraba por la música y que quedaba encantado por la fuerza magnética de las fotografías de Bullón y Bernós, más el hecho de escuchar por primera vez de un autor como Edgardo Rivera Martínez, quien se merecía una visibilidad que fuera más allá del pequeño circuito literario. Una de esas personas, una mujer de edad venerable, entró justo detrás de mí a la Galería Pancho Fierro. Creo que hasta me siguió mientras miraba las fotografías. Me dijo que entró por la música, pero que no pensaba que las fotos serían de Jauja, su tierra. Ella se quedó hasta el final. La exposición País de Jauja: Bernós, Bullón y la pluma de Rivera Martínez de Sonia Cunliffe tiene el poder del verdadero arte: te fortalece tu perspectiva de la vida. Va hasta el 5 de julio. Fotografía de Teodoro Bullón. Archivo SC.
Jauja, real e imaginada, en imágenes: “País de Jauja: Bernós, Bullón y la pluma de Rivera Martínez” de Sonia Cunliffe
La exposición fotográfica de Sonia Cunliffe sobre Jauja no solo rescata a dos grandes fotógrafos, sino que también pone de relieve la obra de un escritor que es necesario leer para entender la verdadera riqueza del Perú: su dimensión cultural. Así fue la inauguración de “País de Jauja: Bernós, Bullón y la pluma de Rivera Martínez”.














