La inversión en México corre a dos velocidades. Mientras la inversión extranjera directa (IED) rebasó los 23.591 millones de dólares en el primer trimestre del año, marcando un nuevo récord, los desembolsos de material y equipo de las firmas nacionales continúan en picada. De acuerdo con cifras oficiales, a febrero pasado, la inversión fija bruta del país latinoamericano sumó 18 meses de caída en su comparativo anual, principalmente debido a los descensos en los gastos en maquinaria y equipo. Los expertos señalan que, si bien la inversión foránea avanza, esto se debe, en buena parte, a la reinversión de capital por parte de las firmas extranjeras que ya operan en el territorio y no a nuevas inversiones. Además, la IED representa menos del 10% del total de la inversión en el país, lo que limita su efecto multiplicador en una economía que se contrajo un 0,6% en los primeros tres meses de 2026.En un entorno de bajo crecimiento económico, el Gobierno de Claudia Sheinbaum ha celebrado por todo lo alto las cifras históricas de inversión extranjera directa. El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, aseguró que estas cifras reflejan la “confianza” de los inversionistas. Al interior, las nuevas inversiones extranjeras ascendieron a 1.705 millones de dólares en el primer trimestre del año, un alza de 7,5%, mientras que la reinversión de utilidades aumentó un 33,5% al pasar de 16.647 millones de dólares a más de 22.000 millones de dólares en un año. Los datos de la Secretaría de Economía desgranan que, pese a las medidas proteccionistas de Washington, la inyección foránea estadounidense sigue siendo la más relevante en el país, con una participación del 43% del total.Esta semana, el subgobernador del Banco de México, Jonathan Heath, explicó que la inversión fija bruta es un concepto de valor agregado en las cuentas nacionales, pero la inversión extranjera directa no lo es y, por ello, no puede existir una correlación entre ambas variables. “A los dos indicadores se les llama inversión, pero realmente estamos midiendo cosas diferentes. La inversión extranjera directa es un flujo financiero que no necesariamente entra al país”, comentó.El integrante del banco central mexicano detalló que, en ocasiones, las compañías reportan inversión extranjera directa, pero estos flujos no suponen un desembolso de valor agregado; solo corresponden a movimientos financieros para pagar deuda o a utilidades reinvertidas. “En algunos casos, las utilidades reinvertidas son asientos virtuales que salen por pagos de intereses, por la cuenta corriente y regresan como inversión por el lado de la cuenta financiera, pero realmente no hay una entrada de nuevos dólares al país”, indicó.Por el contrario, la inversión fija bruta mide los desembolsos de las compañías destinados a la construcción, la maquinaria y el equipo para sus actividades productivas. Este indicador ha mostrado debilidad desde 2024. En febrero pasado —última cifra disponible—, este desembolso cayó un 3,6% respecto al mismo mes de 2025, lo que suma 18 meses consecutivos de descensos. El desagregado del Inegi desvela que el capital con mayor descalabro fue el de maquinaria y equipo con una caída del 9,1% a tasa anual.Oscar Ocampo, director de Desarrollo Económico del Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco), explica que lo que está haciendo que se rompan récords en la IED es la reinversión de utilidades, pero la nueva inversión es la que no está llegando al país. “Al final del día, la inversión más importante es la doméstica privada, ni siquiera la del Gobierno, y esa es la que lleva volando bajo el último año y medio”, comenta. Para el especialista, el empresariado requiere de certidumbre para coadyuvar a revertir la caída de la inversión fija bruta en el país.El presidente de la Asociación Mexicana de Capital Privado (Amexcap), José María Zertuche, asegura que las condiciones para continuar con las inversiones en el país prevalecen más allá de las coyunturas. “Si bien, de repente, hay volatilidades como la revisión del TMEC que generan volatilidad de corto plazo, nosotros estamos convencidos de que la condición estratégica de México y sus ventajas comparativas respecto a otros países van a seguir ahí; por ello, nuestro optimismo”, zanjó. Los fondos de capital privado miembros de Amexcap perfilan que se mantenga la tendencia de inversión de 7.500 millones de dólares en 2026.Inversión privada para reactivar la economíaA finales del sexenio pasado, en 2024, México vivió un alza en la inversión pública y privada por la aceleración de los proyectos emblemáticos de la Administración de López Obrador. Las grúas y retroexcavadoras rugían tanto en Quintana Roo como en Tabasco para culminar sus obras emblemáticas: el Tren Maya, la refinería Dos Bocas. Sin embargo, en el mandato de la presidenta Claudia Sheinbaum se ha cerrado la llave de la inversión pública para ajustar las cuentas y lograr la consolidación fiscal. La cuesta arriba se agudizó con las políticas arancelarias de Donald Trump, el futuro incierto del TMEC y la implementación en México de la reforma judicial. Como resultado, los capitales abogaron por la cautela y guardaron la cartera. Los menores desembolsos privados han lastrado la creación de empleos y, por ende, han afectado al consumo.Bruno Martínez, presidente de la Asociación de Parques del Estado de Jalisco, coincide en que, aunque los proyectos continúan, los han realizado a un ritmo menor a la espera de definiciones en el escenario internacional. “Hay mucha cautela, los fondos de inversión se han contenido un poco. Que haya un cambio en la jugada en el TMEC sí puede afectar las vacancias de los espacios industriales y, obviamente, al haber aranceles, también los precios de renta empiezan a apretarse”, reconoce. El titular de la asociación industrial precisa que, si bien en Jalisco aún hay crecimiento, otras zonas del país registran una mayor desaceleración, como Tijuana y Monterrey, ciudades enfocadas en los sectores automotriz y metalmecánico.Para atajar la debacle, el Gobierno de Sheinbaum ha buscado tender nuevos puentes con el empresariado mexicano. De la mano del Plan México, la presidenta se ha reunido en numerosas ocasiones con representantes de la iniciativa privada en Palacio Nacional. Apenas el mes pasado, la mandataria lanzó una serie de facilidades fiscales y de trámites para impulsar el ánimo de los capitales privados. Con esta batería de medidas, la Secretaría de Hacienda anticipa un crecimiento económico de 2,3% este año, no obstante, el Banco de México acaba de reducir su previsión del PIB de 1,6% a 1,1% para 2026.Iván Arias Gallegos, director de Estudios Económicos de Banamex, añade que el punto crucial es que se sumen acciones más contundentes por parte del Gobierno federal para restaurar la confianza del sector privado en invertir. Sin eso, la estrategia no fomentará los desembolsos. “El tema de la certidumbre es el más importante y debería fortalecerse este año”, aconseja.Los empresarios y expertos coinciden en que tener despejado el futuro del TMEC, a partir de su revisión en julio próximo, será un factor decisivo para que los desembolsos en proyectos productivos retomen su senda positiva. Puertas adentro, advierten de que cualquier estrategia del Gobierno federal tendrá un alcance limitado si no se sustenta en acciones de política interna a favor del capital privado.
México se aferra a la fuerza de la inversión extranjera para aupar la economía
El país registra un nuevo récord en capital foráneo en el primer trimestre gracias a la reinversión, mientras el desembolso de las firmas nacionales sigue en picada











