La inversión extranjera directa en México en el primer trimestre del año alcanzó un nuevo récord, pese a las incertidumbres geopolíticas y al muro arancelario de Donald Trump. De enero a marzo, el país aterrizó 23.591 millones de dólares en desembolsos foráneos, lo que supuso un aumento de un 10,4 % frente al mismo periodo del año previo y el mayor monto desde que existen registros oficiales. Las nuevas inversiones ascendieron en el primer tramo del año a 1.705 millones de dólares, un alza de 7,5% y la reinversión de utilidades aumentó un 33,5% al pasar de 16.647 millones de dólares a 22.222 millones de dólares en un año.Las inversiones foráneas con mayor dinamismo en los primeros tres meses del año fueron: servicios financieros y seguros con un alza del 28%; fabricación de vehículos, que aumentó un 20% y minería que tuvo un incremento de más del 90%. “Este dinamismo refleja que los inversionistas globales siguen percibiendo a México como una plataforma de expansión de manufacturas e integración regional”, aseguró el secretario de Economía este lunes en la presentación de las cifras.A pesar de los amagos de Trump para inhibir la inversión de sus empresas en México, EE UU fue el principal inversor extranjero en este periodo con un desembolso de 10.210 millones de dólares. En segundo lugar se ubicó España con 3.804 millones de dólares, seguida de Australia, Japón y Canadá. “La mayor inversión extranjera directa desde Estados Unidos evidencia la certidumbre en la relación comercial de largo plazo bajo el TMEC y el buen desempeño de la IED envía señales de fortaleza económica y genera una perspectiva favorable para el crecimiento del país”, refirió Ebrard en conferencia de prensa.Los proyectos extranjeros que han apostado por México corresponden, principalmente, a la industria automotriz, tecnología para servicios financieros, dispositivos médicos, carreteras, inteligencia artificial y electrodomésticos. Como en años anteriores, Ciudad de México fue el principal receptor de esta inversión, seguido de Nuevo León, el Estado de México, Baja California y Jalisco.A menos de dos meses de que comience la revisión del TMEC, una de las piedras angulares sobre las que México ha afincado sus inversiones con EE UU, Ebrard reconoció que las conversaciones con Washington son “complejas” y “difíciles”, no obstante, confió en que el país latinoamericano logrará la mejor posición posible en este reacomodo del comercio global. La siguiente semana, el gabinete económico de Claudia Sheinbaum recibirá al titular de la Oficina Comercial de Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés), Jamieson Greer, para continuar con el diálogo bilateral. En la mesa se hablará sobre las tarifas sectoriales que pesan sobre las exportaciones mexicanas acereras y automotrices, así como las reglas de origen, uno de los temas que más preocupa a Washington. En la última milla rumbo a esta cita crucial, el funcionario federal reconoció que la revisión podrá prolongarse durante varias semanas debido a la complejidad del acuerdo. “Nosotros no tenemos prisa, pero tampoco podemos arrastrar los pies porque el no avanzar podría generar mucha incertidumbre, por eso nosotros planteamos que hubiese conversaciones formales antes del 1 de julio”, añadió.México consiguió un récord en IED pese a la contracción del 0,6% de la economía mexicana durante el primer trimestre del año. La segunda economía de América Latina ha sufrido en primera línea las presiones por los aranceles de Donald Trump, y esto ha comenzado a reflejarse en diversos indicadores. El freno en la inversión nacional privada y pública y en el crecimiento del empleo formal han sido las primeras señales de nubarrones en el horizonte. La secretaría de Hacienda prevé un crecimiento económico de 2,3% en 2026, aunque el consenso del mercado perfila metas más conservadoras, de entre 0,5% y 1,5% este año.