Al comenzar el ciclo escolar 2025-2026, millones de estudiantes en Estados Unidos tuvieron que guardar sus teléfonos celulares como parte de una política de prohibición aplicada en distritos escolares en todo el país. Al menos 37 estados y el Distrito de Columbia exigen a los distritos que prohíban o restrinjan el uso de móviles en los estudiantes para frenar las distracciones, fomentar la concentración en clase y elevar el rendimiento. Ahora, se conocieron los primeros resultados de la medida.Un informe de NBC News da cuenta del estudio realizado por investigadores de las universidades de Stanford, Duke, Michigan y Pensilvania, que recopiló datos de Yondr, la empresa de California que fabrica bolsas magnéticas para guardar los dispositivos móviles para escuelas, empresas y lugares de entretenimiento.Las llamadas pouches tienen un cierre especial que solo puede desbloquearse mediante imanes instalados en las entradas y oficinas de las escuelas. Los alumnos reciben el estuche al comenzar el día, lo conservan durante sus actividades y únicamente al finalizar la jornada pueden recuperar su teléfono.En Nueva York, por ejemplo, está prohibido el uso de celulares dentro de las aulas, un mandato respaldado por el consenso de educadores y familias que asocian el uso excesivo de dispositivos con pérdida de atención, menor rendimiento académico y problemas de socialización. El autor y psicólogo Jonathan Haidt, conocido por su libro "La generación ansiosa", ha sido uno de los impulsores más populares de esta medida.De acuerdo con los datos de una encuesta del Pew Research Center, más del 70% de los profesores de secundaria consideraron que la prohibición era necesaria porque los celulares son la principal fuente de distracción para los alumnos. Los resultados del estudio revelan que, hasta ahora, la medida ha tenido más beneficios que inconvenientes.¿Cuáles son las principales conclusiones del estudio?El estudio de las universidades recopiló datos de unas 4.600 escuelas y es el primer análisis representativo a nivel nacional sobre las prohibiciones del uso de teléfonos móviles. También es el primero en basarse en datos reales que rastrean teléfonos bloqueados, y no solo en las políticas escolares que exigen a los estudiantes mantener sus teléfonos ocultos en mochilas o bolsillos.El estudio presenta cinco conclusiones principales:1. Las prohibiciones funcionan. Encuestas realizadas a docentes de escuelas que prohibieron los teléfonos revelaron que el porcentaje de estudiantes que reportaron usar sus teléfonos en clase por motivos personales disminuyó del 61% al 13%. Además, los datos de GPS sugieren que el uso de se redujo drásticamente.2. La disciplina mejoró. Al principio, en las escuelas que prohibieron los teléfonos hubo un aumento en las tasas de suspensión, tanto dentro como fuera del centro educativo. Pero este efecto disminuyó luego, según constataron los investigadores. Esto reflejaría el hecho de que muchas escuelas se tomaron en serio la aplicación de la normativa y que los alumnos recurrieran a otras conductas disruptivas.3. El bienestar estudiantil mejoró. Al principio, el bienestar subjetivo descendió, pero luego repuntó y se ha vuelto positivo.4. Pocas mejoras en el rendimiento académico. Los efectos promedio en las puntuaciones de las pruebas estandarizadas fueron "constantemente cercanos a cero" durante los primeros meses, con resultados similares en todos los alumnos.5. Ningún impacto en atención y acoso. Los efectos sobre la asistencia fueron prácticamente nulos y los investigadores tampoco encontraron mejoras medibles en la percepción del acoso en línea ni en la atención en el aula.“Creo que es razonable considerar estos resultados como algo que invita a la reflexión”, dicen los investigadores de Stanford. Sin embargo, señalan que, a medida que las escuelas mantienen las prohibiciones, indicadores como el bienestar estudiantil y las tasas de suspensión van a mejorar.