Bajo las calles de Alicante existe otra ciudad. Una invisible, silenciosa y marcada por uno de los episodios más duros de la Guerra Civil española. Mientras arriba circulan coches, turistas y vecinos, bajo tierra todavía sobreviven decenas de refugios antiaéreos construidos para proteger a la población de los bombardeos que castigaron la ciudad durante los años treinta.
Alicante es, de hecho, la única ciudad española que conserva más de 90 refugios antiaéreos catalogados repartidos por su casco urbano. Muchos permanecieron tapiados y olvidados durante décadas, aunque en los últimos años el Ayuntamiento ha comenzado a recuperarlos y abrir algunos al público para convertirlos también en espacios de memoria histórica.
Los refugios se concentran especialmente en barrios como Carolinas Bajas, Mercado Central, San Antón o Campoamor. Algunos de ellos se encuentran bajo plazas y calles por las que hoy pasan miles de personas sin imaginar lo que esconden bajo sus pies. La ciudad sufrió durante la Guerra Civil un total de 71 bombardeos que dejaron cerca de 500 muertos y destruyeron centenares de edificios. La amenaza aérea obligó a desarrollar toda una red subterránea de protección civil que acabó convirtiéndose en una de las más extensas de España.










