Más del 95% del PBI de Argentina se asienta sobre el recurso hídrico, incluido el campo y la energía. La eficiencia del uso por parte del sector productivo se ubica en sólo el 40 o 60% en promedio, mientras en otros países es del 90%.
El 70% del territorio nacional es árido o semi árido, de acuerdo a las estadísticas oficiales. Y, sin hacer nada, cada vez habrá menos agua disponible por el calentamiento global. Ante esta situación, el mundo toma decisiones sobre la gobernanza del recurso. Argentina debería también. Así, al menos, lo creen desde el CFI, que nuclea a las 23 provincias. Por eso organizó un debate esta semana en el Encuentro Federal del Agua.
“Vemos en el sistema hídrico una oportunidad. El aprendizaje con actores internacionales y con otros países nos enriquece la mirada. No hay modelos ni recetas para copiar integralmente, sino experiencias para emular o adaptar al caso argentino, que es un caso particular, con una geografía muy diversa”, comentó Ignacio Lamothe, secretario general del CFI. “Armar diseños con esa complejidad es una tarea de alta exigencia y se hace mucho más necesaria la coordinación y la estandarización de saberes”, dijo.
El organismo con mandato de todas las provincias formó 250 técnicos en la administración del agua en los últimos cuatro años. La idea es tener en todas las jurisdicciones el conocimiento del manejo del recurso.












