Este viernes hace exactamente 60 años, el 29 de mayo de 1966, el entonces llamado Estadio Azteca abrió sus puertas al mediodía con la develación de una placa conmemorativa y un partido amistoso entre el Club América y el Torino de Italia que terminó 2-2.El primer gol de su historia lo anotó el americanista Arlindo dos Santos. Nadie en ese momento podía imaginar que ese estadio se convertiría en el escenario deportivo más importante de América Latina, en el único recinto del mundo en albergar tres inauguraciones de una Copa del Mundo, y en la casa de algunos de los momentos más grandes del deporte y el entretenimiento del siglo XX.El proyecto nació en 1962 de la mano de los arquitectos Pedro Ramírez Vázquez y Rafael Mijares Alcérreca, con una misión muy concreta: darle a México un argumento para ganar la sede del Mundial de 1970. La estrategia funcionó. En plenos Juegos Olímpicos de Tokio de 1964, con el estadio todavía en construcción, México presentó su candidatura y le ganó la sede a Argentina. El estadio que aún no existía ya había dado su primer resultado.En seis décadas, el Coloso de Santa Úrsula acumuló una lista de momentos que ningún otro recinto del mundo puede igualar. En octubre de 1968 fue sede de los Juegos Olímpicos. En junio de 1970 fue el escenario del Partido del Siglo, cuando Italia y Alemania se enfrentaron en la semifinal del Mundial con un marcador final de 4-3 en tiempo extra, uno de los partidos más dramáticos de la historia del futbol. En 1971 albergó la final del primer Campeonato Mundial Femenil, mucho antes de que la FIFA reconociera ese torneo oficialmente.Los años siguientes trajeron más historia. En marzo de 1983, Menudo se convirtió en el primer grupo en dar un concierto masivo en el estadio y cambió para siempre el modelo de espectáculos en México. En febrero de 1993, Julio César Chávez llenó cada butaca para una pelea de box que demostró que el inmueble no tenía límite de disciplinas. En octubre de ese mismo año, Michael Jackson convirtió el Azteca en un escenario global durante su gira Dangerous, con más de 100,000 personas cada noche. En enero de 1999 llegó Juan Pablo II, en una visita que congregó a millones de peregrinos y convirtió al estadio literalmente en un templo por unos días.El futbol siguió escribiendo su propia historia dentro de esas tribunas. En agosto de 1999, México venció a Brasil y se coronó campeón de la Copa Confederaciones ante su afición. En octubre de 2005, el estadio se convirtió en el primer recinto fuera de Estados Unidos en recibir un partido oficial de la NFL, cuando los 49ers de San Francisco vencieron a los Cardinals de Arizona. En mayo de 2003, un gol agónico de Moises Muñoz le dio el título del Clausura al América. En octubre de 2013, Raúl Jiménez anotó uno de los goles más recordados de la historia reciente de la selección mexicana para clasificar al Mundial de Brasil. Y en abril de 2016, Vicente Fernández se despidió de los escenarios en ese mismo pasto, en una noche que hizo llorar a buena parte de México.El 11 de junio, cuando México enfrente a Sudáfrica en el partido inaugural del Mundial 2026, el Estadio Banorte se convertirá en el único recinto del mundo en albergar tres partidos de apertura de una Copa del Mundo. Es además el único estadio del planeta donde Pelé y Maradona, los dos jugadores más grandes de la historia del futbol, se coronaron campeones del mundo. En 1970 fue el escenario del Brasil de Pelé. En 1986, del Argentina de Maradona. En 2026, será el escenario de lo que está por escribirse.Sesenta años. Tres Mundiales. Un solo estadio.