Jhonatan Narváez atraviesa un momento de madurez tanto en su vida deportiva como familiar. Aunque este viernes 29 de mayo le puso fin anticipadamente a su participación en el Giro de Italia 2026 tras abandonar la etapa 19 por molestias físicas, fuimos tras los pasos de su entorno más cercano para conocer más del ser humano detrás del uniforme de élite.El viaje llevó a EL UNIVERSO a la calidez de su hogar familiar en Ibarra, donde nos recibieron en la casa sus suegros; su esposa, Génesis Rodríguez; su hijo, Lucas; y su cuñado, el exseleccionado de triatlón Miguel Rodríguez. Y a pocos kilómetros de ahí, en el taller Bike Motion, conversamos entre cadenas y piñones con su amigo de la infancia y mecánico de confianza Patricio Aguilar.Desde la complicidad del hogar y la rigurosidad del taller, ellos compartieron la historia de Jhonatan, marcada por el deporte, la disciplina y la vida familiar. PublicidadGénesis Rodríguez, en la sala de la casa de sus padres, cuenta cómo organiza su mañana entre sus estudios y su rutina diaria entre la maternidad y el deporte. En las mañanas asiste a clases y su vida también incluye entrenamiento, ya que corre y realiza barre. Mientras que en las tardes se dedica por completo al cuidado y las actividades de su hijo Lucas. Señala que su día a día gira en torno a su pequeño de dos años, aunque cuando Jhonatan está en casa él se encarga de la rutina del niño, a la par que ella entrena o estudia.Los orígenes en El Playón de San Francisco y el sobrenombre Génesis recuerda que el origen de su historia con el ciclista se dio en un contexto completamente deportivo, mucho antes de la fama y de los grandes resultados internacionales.PublicidadPublicidad“Yo me conocí con Jonathan en el año 2018. Yo entrenaba triatlón y él estaba en el proceso de pasarse a vivir a Ibarra, porque él es del Playón de San Francisco, en Sucumbíos”, relata.Ese origen en El Playón lo compartió desde mucho antes con Patricio Aguilar, actual mecánico de bicicletas en el local Bike Motion, quien conoce a Narváez desde el 2013 -cuando Jhonatan tenía 16 años y Patricio 13- y menciona cómo se originó el particular apodo del ciclista. Publicidad“Viene del hermano porque él también practicaba ciclismo antes que él, era muy bueno y ahí le decían el lagarto, pero por sus estudios, tuvo que seguir Jonathan. Entonces, a él le apodaron el lagarto”, explica ‘Pato’ como lo llaman sus amigos.Patricio dice que la trayectoria de Narváez fue una inspiración directa para él y para el pueblo.“Estábamos en el colegio y a él le miraba y decían: ‘Él es Jonathan, el lagarto’ Recuerdo que estaba compitiendo en México y fue campeón panamericano y batió un récord en la persecución individual. En el colegio le hicieron una bienvenida y ahí fue cuando nos conocimos. Luego fue motivante para nosotros, de allá, del pueblo, porque es algo bonito verlos a ellos sobresalir por medio del deporte. Yo le veía a él y me motivé y dije ‘yo también quiero practicar ciclismo’”.El vínculo con la familia Rodríguez y un triatlón improvisadoAntes de que se consolidara la relación sentimental con Génesis, Jhonatan ya había entablado una amistad basada en el alto rendimiento con su hermano, Miguel Rodríguez, exseleccionado nacional de triatlón, quien lo conoció entre 2013 y 2014 gracias a un entrenador en común.Publicidad“Diego Arteaga, que era su entrenador, por él nos conocíamos desde muy pequeños. Ahí empezó esa amistad. Hicimos un triatlón desde muy chiquitos junto con él en la laguna de Yahuarcocha y de esa manera nos conocimos. Nos conocimos prácticamente en el deporte”, manifiesta Miguel, quien en ese entonces compartía categoría juvenil con Narváez.De aquella época de adolescencia, Miguel atesora una anécdota que demostró la temprana y feroz mentalidad competitiva de Jhonatan, aun fuera de su propia disciplina:“Hicimos un triatlón acá, cuando él no tenía ni idea de lo que era hacer un triatlón y lo hicimos con Diego Arteaga con uno de sus mentores. Una noche, él me escribió y nos reunimos al otro día, hicimos un triatlón olímpico. No era muy bueno él para nadar por el estilo y lo hicimos de una manera competitiva, siempre ha sido una persona muy competitiva y creo que eso ha sido bueno”.Una disciplina integral: del aula a la carreteraMás allá del deporte, Génesis Rodríguez también destaca la personalidad y la disciplina que Jhonatan Narváez mostraba desde joven, no solo en el ciclismo, sino también en su formación académica y personal.“Jonathan fue abanderado en el colegio, es decir, que era una persona muy integral”, afirma.La esposa del corredor ecuatoriano también recuerda el entorno familiar en el que creció Narváez, rodeado de una familia trabajadora y vinculada al área de la salud.“Mis cuñados, dos son doctores especialistas en medicina familiar. Mis otras dos cuñadas son enfermeras y Jonathan, ciclista profesional”, comenta.Según Génesis, las condiciones en las que creció el ciclista en el Playón de San Francisco también marcaron su carácter.“Las circunstancias en las que viven en los pueblos pequeños no es la mejor ni la más buena, pero ahí es de donde salen las verdaderas estrellas”, cita.Esta faceta como estudiante destacado y compañero disciplinado también es respaldada por Patricio, quien compartió entrenamientos y etapas de formación junto a Narváez.“Él siempre ha sido un muchacho muy disciplinado, juicioso en los entrenamientos y en las cosas que hacía. Yo recuerdo que él salió abanderado”, expone.Pato explica que esa mentalidad también la transmitía a quienes entrenaban con él. “Él nos daba consejos porque es un chico sólido, reservado en sus cosas y yo creo que eso le ha ayudado a alcanzar grandes triunfos”, expresa.Su cuñado Miguel coincide en que esa concentración absoluta en el deporte ha sido una de las claves de su crecimiento profesional. “Él siempre fue una persona muy centrada, muy enfocada en el deporte. El mismo enfoque que tiene desde que le conocí lo mantiene hasta ahora”, asegura.Además, considera que el talento de Narváez ya era evidente desde muy joven. “El prototipo que él tenía desde muy joven daba para hacer un talento en el ciclismo mundial”, añade Miguel.Las anécdotas de juventudEl primer encuentro entre Génesis y Jhonatan ocurrió en un espacio común para ambos: la piscina olímpica, donde coincidieron durante sus entrenamientos.En el plano personal, la esposa del ciclista destaca que lo que más la marcó de él no fue lo físico ni lo deportivo, sino su forma de ser.“Jhonatan es una persona de quién uno puede aprender mucho. No solo en lo profesional, porque en eso es bueno, pero sabe darte un buen consejo, sabe escuchar y ayudarte en lo que necesites”, dice.Al recordar una de las anécdotas más curiosas de los primeros años de su relación, Génesis cuenta que todo ocurrió durante una reunión familiar en su casa, después de regresar de uno de sus entrenamientos. Según explica, no sabía que Jhonatan Narváez iba a estar ahí y la situación terminó sorprendiéndola por la forma tan espontánea en la que el ciclista ecuatoriano la saludó.“Mis papás hicieron un desayuno en la casa. Yo llegaba de entrenar, bajé de ducharme y ellos ya estaban aquí. Él solo alzó el mentón como diciendo ‘¡qué fue!’. Mi primera impresión fue ‘¿y a este qué le pasa?’”, recuerda entre risas.Con el paso de los años, la relación se fortaleció, ya que ambos han estado siempre vinculados al deporte y han sabido manejarlo con naturalidad. Por su parte, Patricio también recuerda entre risas cómo comenzó aquella relación, especialmente por las constantes visitas de Narváez a Ibarra cuando todavía entrenaban juntos.“Él me sabía decir siempre: ‘Vamos entrenando de El Playón a Ibarra. Vamos rodando en la bici’. Pero yo no entendía por qué los primeros días. Luego entendí que había tenido la enamorada (Génesis)”, manifiesta.En 2021, la pareja decidió dar el paso definitivo en el Viejo Continente. Génesis y Jhonatan contrajeron matrimonio el martes 27 de julio de 2021 en Andorra, sellando una unión que años más tarde se transformaría por completo con la llegada de su hijo Lucas.Otra de las anécdotas que más recuerda Pato ocurrió durante los primeros meses de la pandemia, cuando el miedo y las restricciones alejaron a muchos ciclistas de los entrenamientos grupales. Sin embargo, Narváez insistía en seguir saliendo a rodar antes de viajar nuevamente a Europa.“Él siempre me llamaba y me decía: ‘Acompáñame a entrenar’. Y yo decía: ‘Es que no quiero’. Solo decía: ‘Acompáñame hasta que me vaya... Salíamos solos los dos y no había nadie de personas y siempre nos sabemos acordar de eso”, señala.Patricio también proyectaba una carrera en el ciclismo profesional. Sin embargo, la pandemia de 2020 frenó ese camino cuando recién empezaba a competir en la categoría sub-23 y tenía opciones de correr en Colombia y otros países. La falta de apoyo económico y la crisis de varios equipos terminaron alejándolo del ciclismo competitivo.Patricio hoy apoya a su amigo en tareas de asistencia y mantenimiento de las bicicletas. “Cada vez que viene me llama, dice; ‘ya voy a dejarte las bicicletas para que me des lavando, revisando, haciendo mantenimiento... La amistad que tengo con él es muy fuerte". Una caída que marcó la temporada y puso a prueba su recuperaciónUn momento difícil que vivió recientemente con Jhonatan Narváez fue la caída que sufrió a inicios de temporada en la cuarta etapa del Santos Tour Down Under en Australia, tras un buen periodo de preparación en el que incluso buscaba revalidar su título de campeón de la edición anterior. Debido a este accidente, que le causó fracturas por compresión en las vértebras torácicas cuando marchaba segundo en la general, el ciclista pasó cerca de un mes y medio en reposo y rehabilitación, un proceso que lo dejó frustrado por perder la opción de competir.Durante su recuperación tuvo días complicados, en los que “me decía, ‘Me duele un poco, no, no tengo motivación’” comentaba Patricio, aunque con el apoyo de su familia y amigos fue retomando poco a poco los entrenamientos hasta volver a su nivel habitual.La evolución hacia el hogar y el rol como padreCon el paso de los años, la relación con Génesis evolucionó hacia la vida familiar. Hoy, el centro de su hogar es su hijo Lucas, quien también ha transformado la dinámica diaria de ambos.“Ahora nuestras rutinas son diferentes porque tenemos que llevarle a Luquitas a sus clases de bicicross, de inglés o de natación”, expresa Génesis.La llegada de su hijo no solo modificó la rutina, sino también la manera en que Narváez afronta su carrera deportiva. Según su esposa, la paternidad se convirtió en un punto de equilibrio que incluso ha influido en su rendimiento profesional. “Siento que eso ha sido el plus para él como corredor”, afirma.En su relato, Génesis destaca que la figura de Jhonatan va mucho más allá del ciclista de élite. Para ella, su mayor valor está en su forma de ser dentro del hogar y en su rol como padre.“Él es una persona muy sencilla, muy al hogar. Eso es lo que le llena: la familia. Ahora como papá es un excelente padre y es lo que siempre le digo a él”.El pequeño Lucas ya es consciente de quién es su papá y se convierte en su mayor seguidor, apoyándolo con entusiasmo frente a la televisión al grito de “¡vamos, dale, tú puedes, papá!”. Sin embargo, a pesar de que el niño ya disfruta de la bicicleta y el agua, Génesis es clara en que no hay presiones para el futuro: “Yo no le voy a obligar a nada. No porque tu papá es ciclista tienes que serlo. Él puede tener otras destrezas”.Para ellos, lo primordial es que Lucas crezca libre de elegir lo que le apasione, teniendo siempre a Jhonatan y Génesis como ejemplos a seguir.Las cábalas y el secreto detrás de sus victoriasIncluso dentro de la preparación deportiva de Narváez existen pequeñas rutinas personales que forman parte de sus costumbres previas a competir y que Génesis define como top secret. “Él siempre antes de ganar todas las etapas, un día antes me dice: ‘Sabemos que ese día voy a ganar’”, contó.A esta premonición se suma otra tradición que el ciclista realiza cada vez que se siente con la confianza necesaria para alzar los brazos en la meta. “Otra cábala es que el día que quiere ganar, en la mañana se rasura. Siempre se hace la barba. Para estar bien en el podio, dice él”.Un amargo adiós al Giro de ItaliaEl presente de Jhonatan Narváez avanzaba de forma espectacular. Su gran rendimiento en carretera no era una casualidad para su entorno; su cuñado Miguel recordaba que “estamos hablando de un corredor que está entre los diez mejores del mundo”. De igual manera, Patricio se mostraba optimista antes del desenlace: “Yo creo que él sí va a ir a luchar por la camiseta de la regularidad y creo que sí se la va a traer para acá al país”. Narváez cumplió con creces las expectativas, consolidándose como uno de los grandes protagonistas del Giro de Italia 2026 al conseguir tres espectaculares victorias de etapa en Cosenza (etapa 4), Fermo (etapa 8) y Chiavari (etapa 14). Sin embargo, el ciclismo profesional es impredecible y, tal como advertía Patricio, “todo puede pasar hasta no cruzar la meta”. Este viernes, Narváez se vio obligado a abandonar la competencia en la recta final durante la etapa 19 entre Feltre y Alleghe. Según el UAE Emirates-XRG, el ecuatoriano tuvo que retirarse debido a molestias derivadas de una pequeña caída sufrida tras la etapa 18, un percance ocurrido mientras regresaba al autobús del equipo que terminó agravándose en el exigente terreno montañoso este viernes.La noticia representa un duro golpe para el ciclismo del país, ya que antes de abandonar, el corredor ocupaba el segundo lugar de la clasificación de la regularidad con 158 puntos, solo por detrás del francés Paul Magnier. Como concluye Miguel sobre el verdadero potencial del ciclista: “En algún momento nos va a dar una medalla olímpica al Ecuador”.El doloroso retiro en Italia no borra el gran Giro de Jhonatan Narváez ni sus tres victorias de etapa.Al final, más allá del ciclista de élite que pelea en la cima del mundo, queda el ser humano: el amigo leal que regresa al taller de su infancia, el cuñado centrado y el padre amoroso que corre inspirado por el pequeño Lucas. Una mala tarde en la montaña no frena el legado de un campeón que, respaldado por el amor de su hogar, todavía tiene sus páginas más gloriosas por escribir. (D)
Jhonatan Narváez, el ser humano detrás del ‘Lagarto’ que destacó en el Giro de Italia 2026 conquistando tres etapas: hoy se despidió de la carrera por molestia física
Tras su retiro en la etapa 19, el entorno más cercano al ciclista habla sobre las anécdotas, cábalas y el rol de padre del deportista de Sucumbíos.








