“Me enorgullece que, durante mi mandato de los últimos ocho años, no hayamos tenido ningún incidente importante en materia de estabilidad financiera en la zona del euro”. Con estas palabras, Luis de Guindos (Madrid, 1960) hacía su propio resumen de su carrera en el Banco Central Europeo (BCE) como vicepresidente, que llega a su fin este 31 de mayo tras ocho años en el cargo. En este sentido, De Guindos no engaña. El que fuera ministro de Economía e Industria con Mariano Rajoy y secretario de Estado de Economía con José María Aznar siempre ha estado más preocupado por los bancos que por los ciudadanos.
En la semana de su salida, sin embargo, De Guindos ha tratado de redimir su figura como un moderado dentro del consejo de gobierno del BCE. “Yo estoy en el centro. Sí fui más halcón antes”, comentó en una entrevista en El País el expresidente en España de la fallida entidad Lehman Brothers, cuya caída fue precursora de una de las mayores crisis económicas de la historia. Sin embargo, la trayectoria de De Guindos apunta que ha sido uno de los más duros dentro de la institución que dirige la política monetaria, siempre haciendo seguidismo de los halcones más rígidos, como la alemana Isabel Schnabel.












