(Desde Ginebra) Las presiones del presidente estadounidense Donald Trump para que los países del Golfo reconozcan al Estado de Israel enardecen el conflicto en el Medio Oriente y la guerra entre Estados Unidos e Irán. El gobierno de Teherán ha establecido relaciones diplomáticas con los Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Marruecos y Sudán, y firmó acuerdos de paz con Egipto y Jordania. Faltan Qatar y Arabia Saudita y dotar al pueblo palestino de un proyecto de Estado. (1) Tras el ataque de Hamas del 7 de octubre de 2023 y las hostilidades en la Franja de Gaza, el Líbano e Irán, la idea de un acercamiento público de países árabes con Israel, preconizado por Trump, sería “inútil, complicado e irrealista” para observadores occidentales, dado “el clima actual de guerras no resueltas, la ola de violencias extremistas israelíes en Cisjordania y el rechazo del gobierno israelí de cualquier perspectiva que lleve a un Estado palestino”. (2) Donald Trump junto a Benjamin Netanyahu En una reciente conferencia telefónica del presidente Donald Trump con representantes de Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Pakistán, Egipto, Jordania y Turquía, al evocar los Acuerdos de Abraham, firmados por algunos de esos Estados en su primer mandato, de normalización diplomática entre Israel y varios países árabes y musulmanes, cundió no obstante el silencio al revelar Trump que su intención es sumar a Israel e Irán a ese acuerdo, faltando solo cuatro meses para las elecciones en Israel, en las cuales Benjamin Netanyahu puede perder. (3)
Donald Trump, la dictadura de los ayatolás y el uranio iraní
El régimen teocrático de los ayatollah iraníes cobra impuestos a los países que han tendido cables submarinos de telecomunicaciones en el Estrecho de Ormuz, y un peaje a los barcos que por allí también transporten petróleo.














