El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha reivindicado este viernes que el ejército de Israel “ha cruzado el río Litani y ha avanzado hasta posiciones de control” ubicadas al norte del cauce. El mandatario confirma así que la ocupación israelí del territorio libanés, que hasta ayer se extendía al 5% del país, abarca ahora nuevas latitudes en pleno alto el fuego, impuesto por Estados Unidos el pasado 17 de abril ―aunque solo exista sobre el papel y que otorga a las tropas hebreas amplia libertad de acción contra el partido-milicia libanés Hezbolá―.El mandatario israelí ha anunciado el progreso terrestre más allá de la línea que marca el Litani, cuyo curso fluye a una distancia de Israel de entre cinco y 30 kilómetros. El anuncio se produce conforme los uniformados israelíes llevan días desplegados en esa área, en un intento por ensanchar la zona tampón entre las posiciones de la milicia proiraní y la frontera norte de Israel. El anuncio de Netanyahu coincide con el reinicio, este viernes, del diálogo entre las administraciones de Israel y de Líbano en Washington para solidificar el actual alto el fuego.El gobierno libanés, el más alejado de Hezbolá en lustros y el primero en la historia en comprometerse con el desarme del brazo armado de la milicia-partido, y objetivo que decretó el año pasado, se sienta a la mesa de negociación con el fin de las hostilidades como único punto en el orden del día. La ofensiva israelí, que desde hace días sube peldaños en su nivel de violencia y bombardea decenas de municipios de manera simultánea, ha matado durante las últimas horas a 32 personas más, según el Ministerio de Sanidad libanés, y a un total de 3.355 libaneses (234 de ellos menores y 127 trabajadores sanitarios) desde el pasado mes de marzo, cuando Hezbolá disparó contra Israel en apoyo a Irán reabriendo el frente de guerra en Líbano.Israel también ha borrado gradualmente con explosiones controladas 55 aldeas libanesas fronterizas que tenía ocupadas, y ha decretado todo el sur del país árabe como “zona de combate”, mientras mantiene forzosamente desplazadas de sus hogares y fuentes de ingreso a más de una cuarta parte de la población nacional (1.2 millones de habitantes). Un contexto que Beirut ve incompatible con el acercamiento y diálogo que exige la negociación.“El presidente, Joseph Aoun, recalcó la necesidad de redoblar los esfuerzos para lograr un alto el fuego”, señaló este viernes un comunicado desde la presidencia libanesa. La nota reflejaba una llamada telefónica con Marco Rubio, secretario de Estado de EE UU y gestor de las sucesivas rondas de contacto que han ido prorrogando el cese de hostilidades iniciado en abril. La tregua completa, agregaba el presidente, es “un requisito indispensable” para explorar otras cuestiones.La delegación libanesa que acudirá este viernes al Pentágono, donde tendrá lugar una reunión de carácter militar antes de que representantes políticos retomen contactos el próximo martes, llega al encuentro “con instrucciones claras”. Lo afirman representantes libaneses bajo condición de anonimato a la televisión británica Sky News Arabia: “Cualquier punto que no tenga que ver con el freno de las hostilidades y la consolidación de la tregua no está sujeto a debate”, zanjaron las fuentes.Bombardeos que preparan el avancePese a esos reclamos, la capacidad de influencia de los negociadores libaneses es incierta frente al lado israelí, que juega con ventaja en lo diplomático, donde su aliado estadounidense hace de mediador y de árbitro, y en lo militar, donde los bombardeos de sus fuerzas aéreas preparan el territorio para el avance terrestre.Es lo que viene sucediendo en Zautar al Sharqiye, un territorio que queda por encima del río Litani. El ejército israelí maniobra ahí desde hace días, acercándose a la ciudad meridional de Nabatie, de 75.000 residentes. Netanyahu ha confirmado el despliegue este viernes, tras afianzar posiciones, para avanzar en sus objetivos mientras Washington y Teherán entablan un proceso diplomático paralelo al libanoisraelí que podría cortar las alas a Israel.El río Litani divide la franja sur de Líbano ―feudo tradicional de Hezbolá y frontera norte del área donde se mantienen desplegados los cascos azules de la ONU― del resto del país, haciendo que el dominio de la zona permita a Israel aislarla del norte e impedir la llegada de milicianos y armas de Hezbolá. Durante las semanas anteriores al actual cese, el ejército israelí bombardeó los puentes que cruzan el Litani para dificultar el movimiento de la milicia proiraní, afectando también al de civiles.Durante las últimas horas, se cree que los blindados israelíes han llegado a Nabatie el Fawqa, un municipio a apenas dos kilómetros de la capital del municipio homónimo de Nabatie. Toda esa zona queda al sur del río Zahrani, donde Israel impone desde el jueves una orden de expulsión generalizada, pero en la ciudad siguen operando algunos de los hospitales que cubren un territorio meridional crecientemente aislado y desértico.Precisamente, la agencia de noticias libanesa reporta este viernes múltiples bombardeos sobre Nabatie el Fawqa y otros puntos al sur de Nabatie. Más al este, se han avistado tanques dentro de Dibbine, un municipio de mayoría musulmana chií —es la confesión que profesa Hezbolá y predominante en las aldeas donde el grupo recibe apoyo―. La entrada israelí en la zona, ubicada a 10 kilómetros de la frontera no oficial con Israel, se produce después de intensos bombardeos, ahora reemplazados por aparentes detonaciones controladas. Es la táctica que Israel ha utilizado en decenas de aldeas fronterizas para hundir paisajes urbanos y bosques, con el argumento de impedir escondites a Hezbolá y crear lo que describe como una zona tampón de seguridad. Debido a esos ataques, un comunicado de la compañía eléctrica libanesa lamentó los cortes eléctricos en municipios y centros médicos de la región, lo que afecta a estaciones de bombeo de agua. La nota añade que los operadores no pueden llegar al territorio por motivos de seguridad.