Javier Milei decidió pisar el acelerador en su vínculo con Estados Unidos. En un movimiento a dos bandas que mezcló la diplomacia con los negocios de gran escala, el Presidente recibió en la Casa Rosada a una comitiva de legisladores clave del entorno de Donald Trump. La cumbre, que contó con la presencia del canciller Pablo Quirno y del embajador norteamericano Peter Lamelas, sirvió para marcar la cancha en medio de una dura negociación por las reglas de juego de la industria farmacéutica nacional. La delegación también incluyó al médico tratante del Congreso y de la Corte Suprema de los Estados Unidos, Dr. Brian Monahan, la directora de Personal NSRP, Susan Adams y la directora de Personal por la Minoría NSRP, Erin Kolodjeski. Peter Lamelas junto a Javier Milei Sin embargo, el evento no fue "una visita de cortesía más". El grupo estuvo encabezado por el republicano Mario Díaz-Balart, un peso pesado en la política exterior de Washington para América Latina y un defensor público de la gestión libertaria. A él se sumaron congresistas como Henry Cuellar y Andrew Harris, funcionarios de comisiones estratégicas y hasta el médico del Capitolio, Brian Monahan, quienes luego tenían en agenda un almuerzo privado con el ministro de Economía, Luis Caputo.