México ultima los preparativos para la Copa del Mundo mientras mira de reojo el inicio de la época más lluviosa del año. Al margen de las altas temperaturas en las que podrían jugarse 26 de los 104 partidos de la Copa del Mundo en Estados Unidos, en México la principal amenaza climática para el desarrollo del torneo no está en el calor extremo, sino en las lluvias e inundaciones que podrían complicar la logística del Mundial más grande de la historia. La atención estará puesta en Ciudad de México y Guadalajara, dos de las tres sedes del país (además de Monterrey) donde se disputarán nueve partidos entre el 11 de junio y el 5 de julio, que coinciden con el inicio de la parte más álgida de la temporada de lluvias que año con año aqueja a ambas zonas metropolitanas.En Ciudad de México, donde los aguaceros pueden aparecer intempestivamente en cualquier momento del año, el final de la primavera anticipa el inicio de la temporada más lluviosa, que alterna con algunos de los días más cálidos del año. De acuerdo con Alejandro Jaramillo Moreno, investigador del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la UNAM, mayo es el mes que históricamente marca un ascenso notable en las precipitaciones, una tendencia que alcanza su punto más alto en pleno verano, especialmente en junio y julio, antes de caer con la llegada del otoño a finales de septiembre. En 2025, un par de tormentas en junio seguidas de un julio de lluvias récord que duplicaron la media histórica del mes dejaron imágenes de calles convertidas en arroyos, autos atascados en la corriente y transporte público colapsado.El pronóstico para este año apunta a una disminución en las precipitaciones para el Valle de México debido a la muy probable formación de El Niño, pero los expertos no descartan la aparición de aguaceros extremos durante el Mundial, un fenómeno cuya probabilidad a lo largo del año se ha multiplicado en las últimas décadas. El Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la UNAM estima que los aguaceros extremos, fenómenos que dejan caer una cantidad extraordinaria de lluvia en apenas unas horas, pasaron de menos de 10 al año durante el siglo XX, a más de 25 en el siglo XXI. “Aunque los modelos climáticos pronostican que esta temporada será menor al promedio histórico, el hecho de que haya menos lluvias en la ciudad no significa que no puedan ocurrir eventos extremos”, explica Jaramillo. En los días previos al arranque de la Copa del Mundo, el Gobierno de Ciudad de México ha puesto en marcha un ambicioso plan que incluye obras de drenaje, colectores, plantas de bombeo y despliegue tanto de policías de tránsito como de trabajadores para reducir los encharcamientos al mínimo. En el caso de Guadalajara, una metrópoli de más de cinco millones de habitantes que acogerá cuatro partidos de la fase de grupos en el Estadio Akron entre el 11 y el 26 de junio, el 80% de la cantidad de lluvia que cae anualmente se concentra en el verano, especialmente entre junio y septiembre. Si bien no se trata de una ciudad costera, su ubicación geográfica provoca que las bandas nubosas de los ciclones tropicales formados en el Pacífico influyan directamente en las precipitaciones que caen en la Zona Metropolitana de Guadalajara. Este año, el pronóstico de la Comisión Nacional del Agua adelanta una temporada de huracanes intensa en el Pacífico, de modo que el mismo fenómeno que anticipa una disminución en las lluvias en la capital podría potenciar lluvias torrenciales en Guadalajara.“Lo que va a dominar las condiciones de lluvia en Guadalajara son las lluvias asociadas con ciclones tropicales en esta temporada, porque durante El Niño la actividad en el Océano Pacífico es más intensa. No sabemos cuántos huracanes se van a formar, cuántos van a ser intensos, ni cuántos de esos van a tocar tierra, pero sabemos que habrá más que el promedio, y al haber más aumenta la probabilidad de que alguno de esos impacte tierra y también los efectos de los ciclones tropicales en las precipitaciones en la región”, explica Jaramillo. El año pasado, las lluvias de mediados de julio en Zapopan, el municipio donde se encuentra el Estadio Akron, al poniente de la Zona Metropolitana de Guadalajara, se cobraron la vida de un menor y dejaron al menos 140 casas afectadas en la zona. De ahí que con miras a la Copa del Mundo, el Gobierno local presentara un mapa con 239 puntos de riesgo donde históricamente se concentran las inundaciones en la ciudad, así como un plan para mejorar los sistemas de infiltración, poner a punto los vasos reguladores y desazolvar el drenaje en las zonas bajas y pasos a desnivel con mayor propensión a inundarse.
Temporada de lluvias y ciclones tropicales, la amenaza esperada para los partidos del Mundial en México
Ciudad de México y Guadalajara tienen programados nueve encuentros mundialistas que coinciden con los meses de mayor precipitación













