Hay un mueble que aparece en casi todos los dormitorios y que con el tiempo dejó de cumplir su función original. Puede ser una silla o una banqueta. Su nuevo rol es siempre el mismo: acumular ropa que no está lo suficientemente sucia para lavar, pero tampoco del todo limpia para volver al placard.El fenómeno es tan extendido que tiene nombre propio en las redes: "la silla de la ropa". Y aunque suele tomarse con humor, la psicología encontró en ese hábito algo más que desorden.Desde la psicología cognitiva, dejar la ropa sobre una silla al final del día no es un acto de descuido sino el resultado de un cerebro que ya agotó sus recursos. Cada decisión que tomamos a lo largo de la jornada consume energía mental, y cuando esa energía se acaba, el cerebro busca atajos.Qué hay detrás de la famosa “silla de la ropa”Según un artículo de National Geographic, el neurocientífico Daniel Levitin, de la Universidad McGill de Canadá, señala que el entorno físico no solo refleja el estado interno de una persona sino que también influye en su productividad y en su capacidad de enfoque. Levitin advierte que existe una relación entre el desorden y los niveles de cortisol, la hormona del estrés, y la desorganización puede derivar en trastornos crónicos de ansiedad en algunas personas.Los especialistas suelen relacionar este hábito con distintos patrones de comportamiento frecuentes:Postergación de decisiones. La silla representa una zona gris. La persona no puede determinar si la prenda merece ser colgada o lavada, y al no elegir ninguna opción, crea un tercer estado que posterga el conflicto mental sin resolverlo.Agotamiento cognitivo. Este perfil corresponde a personas con jornadas de alta exigencia. Al llegar a casa, la energía mental disponible es tan bajo que colgar una percha se percibe como una tarea desproporcionada. La silla es, en este caso, un síntoma de saturación.Perfeccionismo. Paradójicamente, muchos perfeccionistas tienen "la silla de la ropa". Si no les alcanza el tiempo o la energía para guardar las cosas como dictan sus propios estándares, prefieren no hacerlo. Es el pensamiento de todo o nada aplicado al orden doméstico.Más allá del perfil, el problema no es la ropa acumulada en sí sino lo que representa en el espacio de descanso.Un estudio publicado en Journal of Environmental Psychology concluyó que "el desorden puede disminuir la sensación de bienestar, felicidad y la seguridad que una persona obtiene de estar en sus espacios personales", según indica Catherine Roster, coautora del estudio y profesora de la Anderson School of Management de la Universidad de Nuevo México (Estados Unidos).Recibí en tu mail todas las noticias, historias y análisis de los periodistas de ClarínQUIERO RECIBIRLOPCEUPsicologíaSalud mentalEstrés
La psicología dice que las personas que acumulan ropa en una silla tienen estos tres rasgos de la personalidad vinculados al agotamiento y la ansiedad
Un hábito muy común en los dormitorios que, lejos de hablar de pereza, tiene una explicación más compleja.










