Nunca antes en la historia un equipo chileno había ganado –y eliminado- a Boca Juniors en la Copa Libertadores de América jugando en La Bombonera. Desde 2012 dos equipos nacionales no avanzaban a la fase de octavos de final. Tuvo que pasar más de una década para que el panorama en el principal certamen continental no levantaba tanto optimismo en los hinchas, pese a que en esta edición no están participando las dos instituciones más populares del país, Colo Colo y la U.Este nuevo aire sorprende en medio de la crisis de la actividad, que ha enfrentado fracasos sucesivos en los últimos años –incluida tres eliminaciones consecutivas en la Copa del Mundo- y destruye la pesimista teoría que no se puede competir con los cuadros brasileños y argentinos que tienen el mayor nivel de inversión en el continente. La clasificación de Coquimbo, el sorprendente campeón del torneo 2025 con una sola derrota en 30 partidos disputados, y la irrupción de la Universidad Católica, que acaba de inaugurar su nuevo estadio en la precordillera, empuja a la Liga chilena a proyectarse con más fuerza, pese a la irregularidad evidente de la mayoría de los clubes.Cuando comenzó la competencia, la Federación Ecuatoriana solicitó a la Conmebol un cupo extra a costa de los clubes chilenos, bajo la premisa de que sus representantes eran más competitivos que los elencos de Chile. Se amparaban en las estadísticas del último siglo, y era complicado rebatir el argumento.Sin grandes inversiones, pero con proyectos deportivos bien definidos, este año Coquimbo y la Universidad Católica lograron revertir la tendencia. Los cruzados enfocados ahora a las metas deportivas, lesionadas en los últimos años por los recursos destinados a la construcción del Claro Arena. El triunfo ante Boca tuvo un ingrediente especial, pues los medios tradicionales y los informales no les daban chances en lo que se denominó “el grupo de la muerte”. Y las dos victorias sobre Barcelona parecieron poner la lápida a las pretensiones ecuatorianas de aumentar sus cupos. Para alimentar la estadística, jamás un equipo chileno había ganado sus tres partidos como visitante en la Libertadores.Para Coquimbo significa la consolidación de un proyecto que los llevó a un inédito campeonato local. Los piratas son un cuadro modesto, que deberá luchar para mantener su plantel actual para afrontar los octavos de final, donde deberá enfrentar a Platense, mientras la UC se medirá contra Estudiantes de la Plata, un histórico en el certamen. Los inéditos números obtenidos les permitirán a ambos cerrar la llave en casa. Boca Juniors puede, en este escenario, prolongar su pesadilla chilena. Por Copa Sudamericana enfrentará a O’Higgins, cuadro de Rancagua que luchará por mantener su localía en el histórico estadio El Teniente.