Maricel ChavarríaBarcelona 29/05/2026 10:24 Actualizado a 29/05/2026 10:30 El 13 de abril de 2019 se celebraba en el Liceu un homenaje a Montserrat Caballé al medio año de su fallecimiento. Lluís Pasqual se encargaba de dirigir la ceremonia por expreso deseo de la familia de la soprano. Y, a parte de las actuaciones musicales protagonizadas por colegas y discípulos de la gran cantante barcelonesa -entre ellos Josep Carreras, Joan Pons o Jaume Aragall-, hubo un momento de la velada que el propio director teatral se reservó para demostrar su amistad con la diva y justificar el haber sido elegido para conducir la gala.Para ello recurrió a otra ceremonia, la de la reinauguración del Teatre Fortuny de Reus, conducida por él mismo en 1988 y en la que la Caballé dio un recital “maravilloso” que acabó con un cuarto bis con todo el público, incluido Pasqual, cantando L'emigrant junto a la soprano. Así, sobre una imagen de ambos en escena evocando aquel momento –“no es un fake”, enfatizó el director teatral en el Liceu– sonaban sus voces en una entrevista de radio en la que se les preguntaba qué se pedirían uno al otro: “Yo te pediría Montserrat que no te mueras nunca”. “Pues yo que cuando eso pase me hagas un homenaje”.Lluís Pasquall en una imagen de 2023 en la Scala de MilánGonzalo Sánchez / EFEAquella entrevista, supuestamente de Radio Reus y hecha a pie de escenario al final de la actuación, tenía visos de ser un fake, o más bien un guiño teatral por parte de Pasqual, que alimentaba así su dramaturgia y conducía a la gente a la emoción al sentir resucitada momentáneamente a la diva. Pero en ningún momento se comunicó que se trataba de una recreación. De hecho, ni el mismo Liceu, entonces dirigido por Valentí Oviedo y por Christina Scheppelmann (como directora artística) parecía ser consciente de ello, pues había dejado la ceremonia en manos del afamado hombre de teatro catalán.Hasta que hace unos días estalló la polémica: la actriz Judit Martín, humorista en numerosos programas de televisión y radio, como Està Passant i Polònia, reveló en el podcast La ruina que la voz de Caballé resonando en el Liceu y diciendo que desearía que Pasqual fuera quien la homenajeara de manera póstuma era la suya y no la de la cantante. Pasqual le habría pedido que imitase la voz y la risa que Caballé hubiera tenido tres décadas atrás, un trabajo por el que, aseguró, nunca llegó a cobrar.El Liceu informa de que el homenaje se hizo de común acuerdo con la familia y de que el audio recreado lo manejó Pasqual junto con la actriz sin que llegara a trascender su producciónEl Liceu informa de que el homenaje se hizo de común acuerdo con la familia. Y que el audio recreado lo manejó Pasqual junto con la actriz sin que llegara a trascender que era una producción de aquel momento. Judit Martín asegura que nunca llegó a tener contacto con el Liceu. Y en cuanto a Radio Reus, consta que aquella crónica del 15 de noviembre de 1988 la realizaron los periodistas Carles Francino, entonces en nómina de la cadena, y Quico Domènec. Pero sólo de los momentos previos a la gala, por lo que nunca tuvo lugar semejante entrevista a pie de escenario emitida en directo. Y la voz del locutor que sonó entre las paredes del Liceu en la gala de homenaje póstumo no era reconocible. No era ni la de Francino, ni la de Domènec ni la de Andreu Buenafuente, que también trabajaba entonces en la cadena.A la espera de que Pasqual acceda a hablar con La Vanguardia, se desconoce si esa conversación tuvo alguna vez lugar y él la recreó o es directamente fruto de su invención dramatúrgica. Es redactora de La Vanguardia desde 1989, responsable en los últimos años de las áreas de ópera, danza y música clásica para la sección de Cultura. Anteriormente se especializó en temas de igualdad entre sexos y solidaridad. Ha publicado series sobre la prostitución y la evolución de las costumbres sexuales. Nacida en 1967 en Tortosa, en la comarca del Baix Ebre, es licenciada en Periodismo por la Universitat Autònoma de Barcelona y en fotoperiodismo por el International Center of Photography de Nueva York