Adoptado a partir de un anuncio de cachorros no deseados, Totoro llegó a casa de Paqui en Sevilla sin que nadie reparara en que aquel cachorro con "patorras" acabaría siendo un compañero de 20 kilos, intenso y profundamente cariñoso.Totoro tiene nueve años y es un bodeguero andaluz nacido en Barbate y que se ha convertido en el centro de la vida cotidiana de Paqui. Según la información facilitada, fue un regalo de su exmarido tras ver un anuncio en el que se ofrecían “cachorritos de una camada no deseada". "No pensó en el tipo de perro que era ni se dio cuenta por las patorras que tenía que iba a ser talla XL", explica su dueña.Desde su llegada, Totoro ha sido "un mimado". Su tutora lo describe como "más listo que el hambre, tanto para el bien como para el ‘mal’", y enumera una larga lista de rasgos que definen su carácter: cabezota, intenso, juguetón, insistente, glotón, posesivo, dulce, alocado y cariñoso. También lo califica como un "excelente confidente", "roncador profesional" y su "guardaespaldas".Pese a pesar 20 kilos, Totoro busca constantemente el contacto físico. "En un bar prefiere estar sobre mí que en el suelo", relata Paqui. Su actividad favorita es comer, una afición que ha afinado con el tiempo hasta convertirse, según su dueña, en un "sibarita de la comida y el descanso". Entre sus habilidades destaca haber desarrollado "técnicas de robo de comida al descuido". Cuando es sorprendido, "se hace el loco aunque le asome el papel de la magdalena en la boca".Se hace el loco aunque le asome el papel de la magdalena en la bocaEl perro también ha aprendido a comunicarse con claridad. "Si quiere algo me lleva al lugar y gesticula, ladra, señala hasta que le doy lo que quiere", cuenta Paqui. Incluso en verano, cuando el calor aprieta, Totoro busca soluciones por su cuenta: se mete en la ducha y espera a que alguien lo vea para que lo mojen, y si se acaba el agua "me trae el cacharro".Totoro disfruta de rutinas poco habituales. "Le gusta ir al veterinario", asegura su dueña, y demuestra una energía inagotable que no entiende de horarios. "Cuando me trae un juguete a las 12.30 de la noche e insiste en jugar, le compraría una jaula y lo condenaría a cadena perpetua”, bromea Paqui, antes de matizar entre risas: "Es broma, sólo lo abandonaría en la autovía".Entre bromas y desvelos, la relación es intensa y emocional. "Me hace reír y llorar. Es carismático", resume Paqui de los Reyes Luna sobre un perro "multifacético", con "caras para cada emoción", que ama los mimos y las caricias y que, con el paso de los años, se ha convertido en un miembro imprescindible de la familia.Envíanos tu 'Pasaporte mascota' y preséntanos a tu amig@¿Quieres presentarnos a tu mascota? Desde Animaleros invitamos a los lectores de la comunidad a que nos envíen sus propios testimonios y nos presenten a sus animales de compañía en 'Pasaporte mascota', un espacio abierto a historias cotidianas que reflejan el vínculo entre personas y mascotas. Las mejores historias serán publicadas en 20minutos.
Totoro, un bodeguero andaluz con talla XL y carácter arrollador: "Es un sibarita de la comida y el descanso"
Adoptado tras una camada no deseada, el perro de Barbate adoptado se ha convertido en un compañero inseparable para Paqui.











