Pluma invitadaEste día es un recordatorio de que aún queda camino por recorrer y una oportunidad para reafirmar nuestro compromiso con el derecho de todas las mujeres a acceder a salud de calidad.

Cada 28 de mayo, el Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres nos recuerda que garantizar una atención digna y de calidad para las mujeres en todas las etapas de la vida es un derecho humano y una condición indispensable para el desarrollo sostenible.

Cuando una mujer accede a servicios de salud de calidad, cuando puede decidir sobre su futuro, cuando vive un embarazo seguro y recibe atención adecuada durante el parto, gana ella, gana su familia y gana toda la sociedad.

Sin embargo, para miles de mujeres, el derecho a la salud sigue condicionado por desigualdades asociadas con la pobreza, el territorio, la edad, la pertenencia étnica y las barreras de acceso a servicios de salud. Por ejemplo, el riesgo de muerte materna es el doble en mujeres mayas comparado con mujeres ladinas y mestizas y también es mayor en departamentos del noroccidente del país.

Detrás de cada muerte materna hay proyectos de vida interrumpidos, familias fracturadas, hijos e hijas que crecen sin sus mamás y comunidades enteras afectadas. Lo más difícil de aceptar es que, en la mayoría de los casos, estas muertes son prevenibles.