Las inmediaciones de la plaza Nelson Mandela de Madrid aparecieron empapeladas en enero con el rostro del promotor Javier González Herráez. Algunos vecinos le habían declarado "enemigo de barrio", tras conocerse su intención de echar abajo el edificio en el que antes se ubicaba el emblemático restaurante Baobab. Si nada cambia, la intención del empresario es levantar un hotel con espacio para 300 camas en pleno Lavapiés.PublicidadLas labores de derribo en los números 1 y 3 de la calle Cabestreros comenzaron aquellas semanas, pero al poco cesaron. El Partido Socialista presentó una denuncia en la Fiscalía de Madrid "ante un posible delito de daños al patrimonio", por lo que el Ayuntamiento elevó una consulta a la Dirección General de Patrimonio de la Comunidad. Esta entidad levantó la suspensión cautelar de las obras el pasado 22 de mayo tras no detectar "ningún valor cultural".A la espera de que los trabajos de demolición se retomen, el pequeño bloque permanece en pie. Además de por su mal estado, destaca por ser más pequeño que los de su alrededor, ya que apenas tiene dos alturas. En el piso superior se situaba una pequeña pensión, donde solían vivir migrantes con pocos recursos. En la planta más baja, como todavía recuerda un grafiti, estaba el Baobab.Este local de comida senegalesa echó la persiana definitivamente en 2020 al no poder renovar su contrato de alquiler. Llevaba implantado en el barrio desde 2005 y todo el mundo conocía a su regente, Ndiaye, con algún que otro negocio por la zona. El bullicio de su terraza dará lugar al sonido de las maletas por los adoquines."En Lavapiés, hemos pasado de saludar a las vecinas para ayudar a los turistas a llegar al restaurante de moda", lamenta Tomás, que vive cerca de la calle Cabestreros. Recuerda los años en los que podían sentarse a disfrutar de este pequeño trozo de África en pleno centro, con comida a precios populares. Ahora, dice, todo es para los turistas: cafeterías de especialidad, lockers, lavanderías.PublicidadEl último informe de la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM) advertía de que sólo en este área se habían perdido más de mil residentes en los últimos cinco años. "Lo más triste es que cada mes despedimos a amigos y amigas expulsados por subidas de renta inasumibles o porque no les renuevan los contratos", añade Tomás.El PSOE estudia cómo procederEl Partido Socialista está estudiando qué posibilidades tiene para "detener de nuevo la pérdida del inmueble". Antonio Giraldo, geógrafo y concejal en el Ayuntamiento, define la decisión de "triste y preocupante". En conversaciones con Público, asegura que ha contactado con diversos profesionales de la arquitectura que han detectado datos "contradictorios" en la resolución de la Dirección General.En concreto, destaca que hay fechas del informe que "no concuerdan" con elementos presentes en la fachada: "Se dice que la construcción es de 1880, es decir, que se derribó la original. Sin embargo, además de por estos detalles, es muy difícil pensar que en esa fecha se hubiera levantado un bloque de solo dos plantas. Lo que se hacía en el siglo XIX era densificar el centro histórico".PublicidadEl edil ha sido uno de los grandes defensores de este edificio, que es ejemplo de un caserío tradicional previo a las reformas decimonónicas. Con el apoyo de otros expertos y de la Asociación en defensa del Patrimonio Artístico, Cultural, Social y Natural de Madrid, ha podido acceder a documentos que, según relata, apuntan a que "con alta probabilidad" las viviendas ya estaban allí en 1656. "Independientemente de que hayan podido alterarse o modificarse, no encontramos información de una sustitución efectiva"."Es increíble que vayan a sustituir este inmueble castizo por un proyecto contemporáneo totalmente descontextualizado con su entorno y arquitectónicamente bastante malo", denuncia. Además de la destrucción del patrimonio de la ciudad, cree que es un proyecto que incide en la gentrificación que sufre Lavapiés: "No se tira para hacer viviendas, se va a levantar un hostel de cápsulas en pleno centro". "Este es el modelo del PP en Madrid. Hablan de reivindicar lo nuestro, pero se lo están cargando para hacer algo totalmente anodino", concluye.Desde Más Madrid afirman que aún no han podido tener acceso al informe que ha motivado la decisión y critican que haya sido elaborado por la empresa propietaria. Aun así, creen que aún se date su edificación en el siglo XIX, "el patrimonio tiene valor más allá de una fecha" y piensan que el antiguo Baobab reúne las condiciones necesarias para ser protegido. "Algo no funciona en los catálogos de patrimonio cultural cuando la propia Comunidad de Madrid no sabe lo que tiene y acaba siendo la ciudadanía la que paraliza una obra", declara a Público Alicia Torija, diputada de Más Madrid.¿Qué es un hostel cápsula?Son más parecidos a un hostal tradicional, que a un hotel. Se diferencia de los primeros en su diseño innovador, al estilo japonés. Las habituales literas se sustituyen por "cápsulas cerradas", con luz propia y enchufes. Por lo demás, los baños, las cocinas o los espacios de descanso se comparten. En definitiva, parecen pequeñas colmenas de turistas pensadas para concentrar al mayor número de personas posible.En la capital cada vez es más fácil encontrar estas ofertas de alojamiento "low cost". Un buen ejemplo se encuentra en el Beddy Hostels de la calle Jaime Hermida, donde los clientes se colocan en pequeñas cajitas de madera. En Tirso de Molina, el Art Seven Hostel apuesta por un formato que recuerda a grandes neveras de color blanco y luces neón.Según informa la empresa encargada de la reforma en Lavapiés, Urbex Arquitectura, en este nuevo proyecto se apostará por ampliar el antiguo hostal con "grandes habitaciones compartidas" que incluirán literas con "cubículos independizados". La planta baja se destinará a la recepción del hostel, un restaurante y espacios comunes, entre los que habrá un comedor. El ático se aprovechará para crear una terraza, con una zona de spa y piscina.A la fecha en la que se publica este artículo, González Herráez no ha hecho declaraciones a este medio de comunicación. Sin embargo, hace unos meses concedió una entrevista a Idealista News en la que respondió a las críticas de los vecinos. "Hay que luchar contra la infantilización que señala a la actividad económica como algo malo", decía entonces, confirmando que éste es uno de los muchos proyectos que tienen en marcha en la capital. El promotor defendía que su intención era "transformar" una pensión sin licencia "en un hotel de bajo coste".PublicidadTomás, que forma parte del Sindicato de Inquilinas de su barrio, cree que Lavapiés es el mejor ejemplo de las consecuencias de la llegada de Airbnb y los fondos de inversión a las zonas humildes. "El Ayuntamiento de Madrid, la verdad que ha puesto una alfombra roja a fondo buitres, especuladores y rentistas y está convirtiendo nuestro barrio en un parque temático para turistas que no aportan absolutamente nada al tejido social de Lavapiés", sentencia.En los últimos años ha perdido gran parte de los comercios que necesitaba para hacer su día a día. Fruterías, carnicerías, peluquerías o bares "de los de toda la vida". Algunos han sido más sonados por su simbolismo: Bodegas lo Máximo, el Museo de la Radio o, en este último caso, Baobab: "Por el contrario, no paran de abrir nuevas inmobiliarias o reforman los bajos para hacer pisos ilegales para los turistas, que generan mucha inseguridad en el barrio, sobre todo los fines de semanas".
Un hotel cápsula donde hubo un trozo de África: el Baobab como síntoma de la mutación de Lavapiés
En la entradilla intentaría incluir los elementos informativos de actualidad aunque vayan insertados dentro un mensaje más general sobre la turistificación del bario...






