La muerte del mítico fundador del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Nemesio Oseguera, El Mencho, no solo marcó el calendario, sino también el lugar donde ocurrió. El pasado 22 de febrero, el Ejército mexicano encabezó un operativo de fuerzas federales para dar caza al capo, que estaba de fin de semana en unas cabañas turísticas en el Tapalpa Country Club, ubicado en el municipio de Tapalpa (Jalisco). Según el parte oficial, El Mencho y sus hombres opusieron resistencia en el asalto durante la madrugada. Hubo una refriega que se extendió a lo largo de varias cabañas, que registraron los impactos de bala y la sangre. El Mencho resultó herido de gravedad y murió cuando era trasladado a Guadalajara, capital de Jalisco. Hoy, nadie quiere comprar bienes raíces en ese lugar macabro. A poco más de tres meses de aquel evento que ha pasado a los anales del narco, el Gobierno, a través del Instituto Para Devolver al Pueblo lo Robado (Indep), ofreció en subasta este jueves un terreno rústico localizado dentro del lujoso Tapalpa Country Club. Concretamente, el lote número 10, manzana 8. Precio de salida: 12.939.520 pesos (747.510 dólares), según los datos proporcionados por el Indep. El Gobierno, sin embargo, no recibió pujas por este predio, que formaba parte de un listado de 75 inmuebles en subasta. Otros cuatro inmuebles sí fueron vendidos: dos en Jalisco (en municipios distintos a Tapalpa), uno en Querétaro y otro en Estado de México. El Tapalpa Country Club ha sido más que el escenario de la muerte del Mencho, el último gran capo en la baraja de objetivos criminales del Gobierno mexicano. Desde hace una década, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos había señalado que ese resort era uno de los múltiples negocios fachada con los que blanquean dinero el CJNG y Los Cuinis, facción comandada por la familia de la viuda de Oseguera, Rosalinda González Valencia.Este lugar de cabañas es recurrido para hacer ecoturismo. El sitio, en una zona boscosa a las faldas de las montañas, cerca de decenas de pequeños hoteles, con un campo de golf y una presa a escasos minutos de distancia, ofrece vistas paradisiacas a la naturaleza. El country club es casi tan vasto como el mismo poblado de Tapalpa. El Mencho se había hospedado en la cabaña número 39 desde el 20 de febrero, dos días antes de la incursión del Ejército, que vigilaba milimétricamente sus pasos.Los militares siguieron la pista a uno de los hombres de confianza del capo jaliscience, que aquel día salió a recoger a una mujer a la que luego condujo a la cabaña 39, según el relato del Ejército. Se trataba de la amante del Mencho. La mujer salió al día siguiente, pero el señor de la droga se quedó allí, en una bacanal con sus hombres. Fue la oportunidad dorada para el Ejército, que recibió datos de inteligencia de agencias de Estados Unidos que le permitieron ubicar exactamente en qué cabaña estaba el capo. Escurridizo y reacio a mostrarse en público (apenas se conocían tres fotos viejas de él), el Mencho había patinado.El relato del Ejército señala que, primero, un grupo terrestre de militares se desplegó para cercar el lugar con el objetivo de detener al Mencho, pero sus escoltas respondieron “con un ataque muy violento”. Al “repeler” el ataque, los uniformados mataron a ocho escoltas del Mencho a lo largo de toda la parcela donde estaban hospedados el jefe criminal y sus hombres, conformada por 10 cabañas.Días después de la última batalla del Mencho, los signos de la violencia seguían esparcidos por el lugar, como documentó EL PAÍS en una visita. Cristales de ventanas y puertas reventadas, agujeros de disparos en las paredes, casquillos en el suelo, también sangre. Y un reguero de cosas, testimonios del ajetreo y la estampida: botas, cinturones y guantes tácticos, pasamontañas, gafas de protección contra balas, bragas de cuello militares, cartucheras y funda para navajas.Oseguera intentó escapar huyendo hacia el espeso bosque, más allá de las cabañas. Le siguieron cuatro de sus guardias pretorianos, armados con lanzacohetes, granadas y pistolas. Allá fueron a darle caza los militares. Los vecinos señalan que también llegaron seis helicópteros, uno de los cuales recibió un impacto que lo forzó a aterrizar. Dos sicarios murieron ahí mismo. El Mencho y otros dos de sus hombres, gravemente heridos, fueron montados en un helicóptero para llevarlos a recibir atención médica a la capital de Jalisco. Sin embargo, mueren en el trayecto. El Ejército toma ahora una decisión sobre qué hacer con el cadáver del fundador del CJNG. Lo lleva a Ciudad de México. En Tapalpa Country Club seguía saliendo humo del bosque tres días después.