28 de mayo de 202619:405 minutos de lectura'Ciertos puestos laborales presentan opciones de teletrabajo que permiten vivir alejados de los polos urbanosFoto de freepik disponible en freepikEl trabajo remoto da una libertad que no todos los trabajadores tienen: elegir donde vivir en función de la calidad de vida y no por la cercanía a la oficina. Lo importante siempre es que ese sitio seleccionado tenga un internet confiable, un entorno que permita concentrarse y servicios necesarios para que el día a día sea más cómodo. La búsqueda es clara: más espacio, menos ruido, propiedades accesibles y una vida cotidiana que no esté marcada por el ritmo frenético del AMBA. Pero hay un requisito que hoy define cualquier decisión: la conectividad.Sin una buena conexión a internet, el teletrabajo, la educación virtual y hasta la vida social digital se vuelven inviables. Por eso, la presencia de fibra óptica —o al menos de la red troncal que permite ofrecerla— se volvió un factor determinante a la hora de elegir una localidad.Uribelarrea es uno de los destinos más buscados por quienes quieren vivir en un entorno de campo sin alejarse demasiadoCamila Godoy / AFVLas mejores localidades para mudarse a menos de 100 km de CABASegún datos abiertos de ARSAT, varias localidades bonaerenses fuera del AMBA ya están integradas a la Red Federal de Fibra Óptica. Entre ellas, cinco se destacan por su cercanía a la General Paz, su identidad rural y su potencial para quienes buscan cambiar de vida y de casa sin desconectarse del mundo:Un atardecer en al pintoresca San Antonio de ArecoLa expansión de la fibra óptica en localidades bonaerenses abre un escenario que hace pocos años era impensado: vivir en el verde sin perder acceso a servicios digitales de calidad.Uribelarrea, San Andrés de Giles, San Antonio de Areco, Lobos y Navarro son solo cinco ejemplos dentro de un mapa que empieza a transformarse. Todos están fuera del AMBA, todos están a menos de 100 km de la General Paz y todos figuran como localidades conectadas en los datos abiertos de ARSAT. Para quienes sueñan con mudarse al campo pero necesitan seguir conectados, estos pueblos muestran que la vida rural y la vida digital ya no son mundos incompatibles.